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Can de palleiro, por el buen camino

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Esta raza ha permanecido a pesar de los cruces con otras foráneas, pues la gente pensaba que lo del país era de menor prestigio que las razas importadas.

Como raza autóctona gallega, ha pasado en dos décadas del peligro de desaparecer a estar respaldada por un organismo oficial y duplicar su registro hasta llegar a casi dos mil ejemplares que mantienen la raza viva.

 

Por Miguel PELE

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De los 30 ejemplares con los que se comenzó esta andanza hace justo veinte años a los casi dos mil con los que se cuenta en la actualidad ha habido un trabajo concienzudo de selección, cruce y seguimiento de registro en el libro genealógico, además de pruebas de paternidad. Así, tras pruebas sanguíneas y muestras de mucosidad se inscriben los datos de filiación de padre y de madre. “Y ya se va en algunos casos por la sexta o séptima generación”, aclara Juan Carlos Puente, presidente del club Raza Can de Palleiro.

Hace cuatro años, Elvira Gayo publicaba un artículo en LADRIDOS en el que se registraban 984 ejemplares, en la actualidad (con datos de diciembre de 2020), casi dobla esa cifra, con 1.840, de los que el 51% son machos y el 49% hembras.

El registro de todos los descendientes se lleva independientemente de dónde vayan a vivir. La mayoría en Galicia, pero también por toda la geografía española y por el extranjero, en concreto viven 87 fuera de la comunidad gallega. De ellos se sigue llevando el control de las camadas, dado que son perros que ya van con sus datos genéticos registrados. “En algunos casos, con cruces sin control, quisieron inscribir los ejemplares cuando ya tenían dieciocho meses, a través del registro fundacional, pero hubo que filtrarlo y frenarlo porque nos priva de una información valiosísima, como es de los antecesores de estos perros”, matiza Puente.

Este proceso está funcionando gracias, en parte, al respaldo de la Xunta de Galicia, que facilita sede al club en el pazo de Fonte Fiz, en A Perouxa (Ourense), en el Centro de Recursos Genéticos. “El club raza can de palleiro goza de beneficios económicos desde la Consellería de Medio Rural, reconociendo el trabajo y la rigurosidad en la recuperación de la raza, en 2017 firmó convenio cuatrianual de colaboración con el club por 20.000 euros por este período, convenio que se prolonga hasta 2024, triplicando la cuantía, no como subvención, sino como convenio de colaboración, porque apoyan el trabajo que se está haciendo de recuperación, difusión, divulgación, crianza, vigilancia de camadas…”, aclara el presidente del club.

No intervienen en las ventas que se puedan producir, sí en que los cachorros que se entreguen vayan con el microchip, desparasitados, con las pruebas genéticas ya realizadas por el criador, siguiendo las directrices de la Ley de Bienestar Animal. Aconsejan el cruce, siempre con perros declarados aptos para la reproducción, realizan el control de camadas y visitas cuando tienen cinco o seis semanas. No hay criadores oficiales, la mayoría son particulares que tienen una hembra y le hacen una camada o dos como mucho en su vida, pues tienen limitación de camadas, cinco para los machos y cuatro para las hembras.

El reconocimiento que tiene el can de palleiro es el que le otorga la Xunta de Galicia, como raza autóctona, sin ningún reconocimiento por parte de organismos privados como FCI o RSCE, pero sí pertenece al Grupo 12 creado por el Kennel Club sobre razas españolas.

La RSCE, en 2016, mostró interés en la gestión de los libros genealógicos, pero la Xunta de Galicia dijo que mientras estuviera en peligro de extinción sería la Administración la que se haría cargo. Dicha entidad les exigió los libros en contencioso administrativo, que acabaron perdiendo. Recurrieron al Tribunal Superior de Galicia y al Tribunal Supremo, que inadmitió el recurso por falta de motivación suficiente. No la reconocen como raza, pero el club dice “qué más da, no supone ningún desprestigio, simplemente es una sociedad privada”. Pero sí hay una Administración pública como la Xunta “que se involucra, tutela, genera pedigrís y supervisa todo el trabajo que hacemos, eso ya es un documento oficial”, sentencia Puente.

Este perro, dedicado al cuidado del ganado vacuno y a la guarda de la casa, en la actualidad trabaja en ganadería extensiva de raza autóctona, pero la gran mayoría ha pasado a animales de compañía, guarda de fincas y algunos ejemplares son utilizados en otras actividades, como terapias asistidas, detección, rastreo, agility, canicross…

Como ocurre con otros perros de tamaño y constitución similar, se adapta a la vida “urbanita”, siempre y cuando se cubran sus necesidades de ejercicio físico.

Características

Es un perro mediano-grande, lupoide, cuyo peso está alrededor de los treinta kilos, siempre algo más en los machos, una alzada que ronda los 60 cm y color “amarelo, en sus diferentes gradaciones, desde el clarito al canela, la capa negra, completa, sin manchas y la capa lobada, con las dos variantes en gris y amarillo, no estando admitido el color blanco, aunque sí se da algún ejemplar color chocolate”. Es muy fiel y protector de la familia, cariñoso con los niños, aunque desconfiado con los extraños. Su esperanza de vida está entre los 12 y 14 años, generalmente goza de buena salud, sin problemas de debilidades genéticas ni consanguineidad.

Los datos

1.840 perros

51% machos

49% hembras

 

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