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¿Puede ayudar un perro a superar la fibromialgia

 

Aunque un estudio de Purina revela ahora que los perros son una herramienta para reducir los síntomas de la fibromialgia, lo cierto es que en España ya se practica esta terapia con animales desde hace más de diez años. Nos lo cuenta Nuria Sorribes.

La fibromialgia es un trastorno crónico complejo sin cura conocida de sensibilidad al dolor que impide a las personas que lo sufren llevar una vida normal. Los síntomas, como fatiga, problemas para dormir, problemas de memoria y estado de ánimo, estrés, ansiedad o cansancio, se pueden aliviar con un perro de asistencia preparado especialmente para ello.

 

Por Emer IGLESIAS

 

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Lo primero que “hay que dejar claro es que un perro no cura, nos ayuda, puede hacer mucho por nosotros, pero curar no”, remarca a LADRIDOS, Nuria Sorribes, presidenta de la asociación sin ánimo de lucro, Fud Therapy, que lleva una decena de años en nuestro país trabajando con pacientes diagnosticados de esta enfermedad.

“Lo que se consigue con el perro es que las personas que lo sufran puedan vivir mejor, intentar recuperar una vida cotidiana normal, que puedan seguir trabajando, que puedan seguir con su día a día sin tanto dolor, sin tanto cansancio, reduciendo los síntomas”, explica Sorribes.

En nuestro país se calcula que afecta al 2,4% de la población, es decir a más de un millón de personas, pero como en muchas dolencias es difícil de diagnosticar porque sus síntomas pueden confundirse con otras enfermedades, es posible que afecte hasta a cuatro de cada cien habitantes.

La mayoría de pacientes son mujeres, un 85% frente al 15% de hombres. En cuanto a la edad, suele diagnosticarse entre los 45 y 50 años, pero también puede darse en jóvenes de 20 o 30 años, según los datos que baraja la Sociedad Española de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (SEFIFAC).

Entre las herramientas para aliviar sus efectos están los perros de asistencia (si la paciente se lo lleva a su casa) o de terapia si opta por ir a un centro a recibir un par de sesiones a la semana.

“Al perro lo preparamos para un tipo de ejercicio de relajación en el que conseguimos que las pacientes reduzcan el estrés, reconcilien un sueño reparador por las noches que les permita una vida más activa por el día, reducir el cansancio, reducir los niveles de ansiedad y reducir el dolor en los puntos críticos de la enfermedad”, explica la directora de Fud Therapy.

La “obsesión” de una persona diagnosticada con fibromialgia es poder dormir en condiciones. “Conseguir un sueño reparador es una de las principales demandas, es lo que más afecta en el día a día. Si consigues tener un sueño reparador es más fácil afrontar las exigencias del día siguiente. Cuando no consigues este sueño reparador día tras día se te intensifica todo los demás, el estrés, la ansiedad, todo”.

Esta “magia” que aportan los canes, normalmente pastores alemanes, se produce después de un largo y cuidadoso trabajo con los animales prácticamente desde que nacen.

“El perro lo seleccionamos de cachorro, necesitamos un tipo de carácter muy estable, muy equilibrado, normalmente su tiempo de preparación suele ser de un año o año y medio. La primera parte de la formación es común para todos y a partir de los ocho meses los especializamos”.

En estos perros es fundamental una obediencia excelente para que cuando sus dueñas los saquen a la calle no haya ningún problema. “Tiene que tener toda la obediencia básica y avanzada adquirida, no puede dar ningún tipo de problema de conducta en casa y tiene que ser fácil su manejo en el hogar. Son perros que se pueden llevar sueltos, que se les pone la correa porque lo manda la ley, pero que las pacientes los pueden soltar en el parque, tienen que responder, lo que no puede ser es que para ayudarlas en su día a día el perro se convierta en una carga”.

El periodo de formación de estos canes en Fud Therapy es entre un año y un año y medio. “A partir de la obediencia básica se hacen ejercicios específicos para el dolor, para la reparación del sueño o para bajar los niveles de estrés o de ansiedad. Dependiendo de cada paciente son unos ejercicios u otros. Se hacen todos, pero en cada caso se reforzarán unos u otros”.

En cuanto a la raza, lo ideal es de talla grande y la elegida son los pastores alemanes “porque es un perro muy estable, con una gran adaptabilidad al entorno y a cualquier tipo de piso, es un perro con fácil manejo cuando está bien adiestrado. Nos aporta su carácter, es un perro muy equilibrado, muy noble, nos aporta mucho”.

En función del grado de afectación de la enfermedad, el “tratamiento canino” puede ser con un perro de asistencia que la asociación prepara y la paciente lleva a su casa para hacer los ejercicios a diario o en dos sesiones individuales a la semana que pueden ser en el centro o en el domicilio de la afectada.

 

Los datos

85% de pacientes diagnosticados son mujeres

sesiones semanales es la terapia con la perra

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