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La ansiedad por separación

son en realidad síntomas

de otros problemas en los perros

oslo

La ansiedad por separación, es decir, problemas de conducta de los perros cuando su dueño sale por la puerta de su casa, es un “diagnóstico” que recibe el 55% de la población general de perros del mundo. Con esas tres palabras, SRP, por sus iniciales en inglés, veterinarios, adiestradores, etólogos, educadores caninos o cualquiera que se autodenomine experto en conducta animal se lanzan a ofrecer sus servicios con soluciones más o menos efectivas. Ahora se ha descubierto que la SRP no es un diagnóstico sino un síndrome.


Por M. ARAMBARRI

 

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Más de la mitad de los perros odian que su dueño, su compañero del alma, abra la puerta y lo deje en casa. Sus ladridos se oyen durante toda la jornada laboral, además de que se lanzan contra sofás, alfombras, cubos de basura, cajones de calcetines o lo que encuentren a su paso.

¿No es diagnóstico sino síndrome? Y este cambio de concepto, que a mi perro ni le va ni le viene, ¿cómo se soluciona que, cuando llegue el esperado momento del fin de la cuarentena, no se vuelva loco cuando yo marche a trabajar?

Esta pregunta tiene a muchos propietarios inquietos. La investigación de expertos en comportamiento animal publicado en Frontiers in Veterinary Science demuestra que la ansiedad por separación no existe como tal, sino que es solo un síntoma de otras frustraciones subyacentes, como querer alejarse de algo en la casa, querer llegar a algo afuera, reaccionar a ruidos o a eventos externos, o incluso aburrimiento.

Para los autores, “existe el peligro de que un síndrome como la ‘ansiedad por separación’ se vea como un diagnóstico, cuando la importancia relativa de las emociones como el miedo, la frustración y el pánico asociados con la pérdida de una figura de apego puede ser fundamentalmente importante de entender para un tratamiento efectivo”.

Los investigadores explican que “Los diagnósticos se usan ampliamente tanto en medicina humana como veterinaria para describir la naturaleza de una afección; por el contrario, los síndromes son colecciones de signos que se presentan consistentemente juntos para formar una presentación característica. El tratamiento de los síndromes, ya sea por su falta de una causa biológica clara o por múltiples causas, sigue siendo necesariamente no específico. Sin embargo, el descubrimiento de intervenciones puede ayudar a refinar la definición de un síndrome en un diagnóstico”.

¿Y esto qué significa? Básicamente que existe el peligro de que un síndrome como la “ansiedad por separación” se vea por los expertos como un problema en sí y se olviden de las verdaderas razones que la provocan, no que su dueño se vaya, sino síntomas de otros problemas.

Los expertos en comportamiento animal han llegado a la conclusión de que los perros con este síndrome se pueden dividir en cuatro grupos cada uno con causas psicológicas distintas que se pueden probar.

Así, en el grupo A, el más pequeño donde entra el 17,4% de los perros, integra a los que presentan signos de pánico social e intentan ir detrás de sus dueños para evitar su frustración.

El grupo B, que representa el 29%, son los que presentan frustración redirigida, pánico social y, muy raramente, frustración hacia el dueño, probablemente porque están muy excitados, quieren obtener estímulos externos y luchan para encontrar una forma alternativa de hacer frente.

El grupo C,  el más grande  con un tercio de los perros, se caracteriza por ladridos y pánico social. A diferencia del B, estos perros son excitados por estímulos externos, pero en lugar de querer llegar a ellos, son más ansiosos y evasivos.

El grupo D es una especie de cajón de sastre para todos los perros que realmente no encajan en los otros. Los investigadores sugieren que pensemos en él como el grupo de “aburrimiento”. Porque sí, incluso los perros pueden aburrirse.

Según los autores, “Es el comienzo del proceso de diagnóstico, no el final. Nuestra nueva investigación sugiere que la frustración en sus diversas formas es el núcleo del problema y necesitamos comprender esta variedad si esperamos ofrecer mejores tratamientos para los perros”.

Aunque no dan soluciones concretas para ninguno de los cuatro grupos, los expertos insisten en que el problema es que “en este momento tendemos a pensar en la ansiedad por separación como una condición única: ‘mi perro tiene ansiedad por separación’, por lo que el objetivo es hacer que ese perro sea más independiente a través del tratamiento. Desafortunadamente, en muchos casos ese enfoque pasa por alto completamente el problema real, que es el que tienen que estudiar los especialistas y de esta forma los dueños de mascotas puedan cerrar tranquilamente la puerta detrás de ellos y no tener que preocuparse por lo que sucede al otro lado”, concluyen.

 

LOS DATOS

22%-55%Porcentaje de perros con ansiedad por separación

14%-40%es el porcentaje que representan del total de casos de problemas de comportamiento

157 variables de comportamiento son las que se estudiaron

 

División en Grupos y síntomas:

A-17,4% , Pánico social

B-29%, Comunicación reactiva

C-35,6%, Ansiosos y evasivos

D-18%, Aburrimiento

 

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