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El confinamiento puede tener

consecuencias en los perros

Jordan

Estar todo el día en casa y salir a la calle solo para hacer sus necesidades fisiológicas ha aumentado el nivel de ansiedad de la mayoría de los 4 millones de mascotas que hay en nuestro país. Aunque muchos perros están felices por estar 24 horas con sus dueños, varios estudios hablan de que tres de cada cuatro ya padecían estrés antes de comenzar el confinamiento el 13 de marzo, cifras que ahora se han disparado.

Por M. ARAMBARRI

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En un nuevo estudio realizado por un equipo dirigido por la investigadora Milla Salonen se analizaron los comportamientos que exhibieron 13.715 perros pertenecientes a 264 razas diferentes. Se centraron en aspectos como sensibilidad al ruido, miedo general, miedo a las superficies, impulsividad o falta de atención, comportamientos compulsivos, agresión y comportamientos relacionados con la ansiedad por separación.

Tras los análisis de los datos, los investigadores concluyeron que el 72,5% de los perros expresaron comportamientos similares a la ansiedad. De todos los problemas que estudiaron, el de mayor prevalencia es la sensibilidad a los ruidos, que lo sufren un 32% de los perros, siendo el principal temor a sonidos asociados con fuegos artificiales que padecen un 26% de los canes.

Durante esta época de confinamiento en la que los ruidos han disminuido bastante en las ciudades, los perros en cierta medida están más relajados. Sin embargo, los expertos indican que una actuación que puede ser normal para los humanos, como asomarse a las ventanas todos los días a las ocho de la tarde y aplaudir a los sanitarios que nos están protegiendo, puede significar un elemento más de estrés a los perros, por lo que aconsejan que las mascotas en ese momento estén lo más alejadas posible de la zona donde la familia aplauda.

Según el estudio de Salonen, el miedo general afecta al 29% de los perros. “Específicamente, el 17% de los perros muestran miedo a otros perros, el 15% a los extraños y el 11% a las situaciones nuevas”, escriben los autores. Estos tres motivos se han atenuado durante el confinamiento por el estado de alarma, ya que las mascotas, como los humanos, han perdido su lado social y han desaparecido todo contacto con otros perros o personas desconocidas.

Aunque esta característica del estado de alarma es positiva de forma temporal en los perros, cuando se levanten las restricciones a la movilidad hay que volver a socializar a nuestras mascotas de forma gradual para evitar que se disparen los niveles de estrés o ansiedad. Los expertos aconsejan salir a la calle y asistir a los parques siempre acompañados de su dueño, y comenzar por lugares pocos concurridos y en espacios de tiempo cortos. Por muchas ganas que tengan de pegar carreras, lo mejor es hacerlo con mesura.

Los comportamientos ansiosos menos comunes, según la investigación, fueron los relacionados con la separación, que afectan al 5% de los perros, y la agresión, detectada en el 14%.

Los investigadores también encontraron que algunos comportamientos similares a la ansiedad parecen volverse más pronunciados a medida que los perros envejecen. Estos incluyen la sensibilidad al ruido, especialmente el miedo a los truenos, así como el miedo a las alturas y la ansiedad al caminar sobre ciertos tipos de superficies, como las rejillas metálicas.

Sin embargo, los perros más jóvenes tienen más probabilidades de tener comportamientos problemáticos relacionados con la ansiedad por separación, como orinar en el piso o dañar los muebles. Estos canes también parecían ser más propensos que los mayores a ser impulsivos.

Diferencias específicas de raza

Los investigadores concluyeron que los perros según a la raza que pertenezcan pueden mostrar diferentes tipos de comportamientos relacionados con la ansiedad.

Los perros de agua españoles, los pastores de Shetland y los perros de raza mixta son, según sus conclusiones, los caninos en los que el miedo es más común. Más específicamente, el miedo a las superficies y el miedo a las alturas fueron más frecuentes en los perros de raza mixta y el border collie.

Las razas grandes y las razas pequeñas también difieren en términos de grado de ansiedad. Por ejemplo, entre los schnauzers en miniatura en este estudio, el 10,6% mostró agresión hacia extraños, en comparación con solo el 0,4% de los labradores.

Todos estos descubrimientos llevan al interrogante de ¿por qué son tan comunes los comportamientos ansiosos en los perros? Los investigadores no responden a la pregunta con una certeza del 100%, pero plantean la hipótesis de que la composición genética de los perros puede tener algo que ver con su predisposición a diferentes tipos de ansiedad.

“El comportamiento tiene un componente genético importante”, escriben, y agregan que “algunas áreas genómicas están asociados con comportamientos problemáticos, que incluyen compulsión, miedo y sensibilidad al ruido”.

Pero también señalan que los factores ambientales, como el entrenamiento que reciben los perros, interactúan con las predisposiciones genéticas, lo que conduce o suprime ciertos comportamientos.

“Dado que la ansiedad puede afectar el bienestar y el comportamiento problemático puede ser un indicio de un bienestar deficiente, se deben hacer esfuerzos para disminuir la prevalencia de estas ansiedades caninas”, señalan los investigadores y sugieren que “Las políticas de cría pueden ayudar a mejorar el bienestar del perro, al igual que los cambios en el entorno vital”.

 

Los datos:

32% Presenta alta sensibilidad a los ruidos

15% Tiene miedo a personas extrañas

0,4% De labradores presenta agresión a desconocidos

 

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