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Los motivos tenebrosos

tras los robos de perros

 

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Tras el robo de un perro hay grandes redes y muchas intenciones oscuras que ponen los pelos de punta: zoofilia (grabar vídeos porno), traficar con la piel, sparring en peleas ilegales, ventas por internet, cruces para obtener cachorros, y hasta por capricho. La sociedad se conmocionó a finales de enero con el robo de Pocahontas, una labradora a punto de ser entregada a una niña con discapacidad. La Policía la recuperó en una semana y resultó que su adiestrador fue el responsable del secuestro y la cabeza visible de un “complicado entramado”, como señaló la Fundación Bocalán cuando anunció que la habían recuperado. 

Por Óscar REKALDE

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El adiestrador de esta labradora de la Fundación Bocalán, Alfonso García Cabrera, se inventó una “película” de la que todo el mundo se hizo eco: cuatro personas de etnia gitana se habrían bajado de una furgoneta blanca Ranault Express y sin mediar palabra, tras encañonarlo y pedirle la cartera, le pegaron un tirón de la correa y se llevaron a Pocahontas.

García Cabrera, que fue detenido una semana después, lloraba y lloraba delante de las cámaras inventando una sensación de culpa que le invadía. Hasta el presidente de la Fundación Bocalán y uno de los grandes del adiestramiento en nuestro país, Teo Mariscal, salió en su defensa: “Se pasa el día llorando y pidiendo perdón, pero todos habríamos hecho lo mismo en una situación así”.

Mariscal apuntó a dos posibles motivos cuando se produjo este robo: “Entre los planes de los ladrones puede estar vender a Pocahontas o bien quedarse con ella como capricho”.

Un “capricho” que suele ser demasiado habitual en nuestra geografía. Da igual la hora del día, que sea de día o de noche, que haya mucha gente o que sea un lugar solitario, que haga calor o que descarguen truenos o relámpagos, que el perro sea de raza o mestizo, grande o pequeño, cachorro o adulto, macho o hembra… lo cierto es que en nuestro país todos los días se roban perros.

El Seprona gestiona medio millar de denuncias anuales de canes sustraídos solo en la Comunidad de Madrid, pero ningún territorio se libra. En Galicia hay un “triángulo negro de perros perdidos” con epicentro en Cortegada, Ourense. En 2018 se presentaron denuncias por 270 perros supuestamente robados en esta zona, pero la cifra es mucho mayor, según señala María José Álvarez, que junto a un grupo de damnificados abandera una campaña para dar a conocer esta situación. “Mucha gente que ha perdido a su perro decide no denunciar por miedo, ya que no se les suele poner chip en un pueblo tan pequeño, se cree que no puede pasar nada, pero pasa”.

Álvarez apunta a las peleas de perros, totalmente penadas y perseguidas, “los pueden sustraer para usarlos como sparring en peleas ilegales. Al ir ante la Guardia Civil nos dimos cuenta de que los perritos desaparecidos tenían en común el hecho de ser de tamaño pequeño-mediano”. Este tamaño de perro es el “ideal” para entrenar a otros.

Según el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, los robos de perros se multiplican porque “hay veterinarios que les cambian el chip”. Hay que tener en cuenta que la reventa de un perro de estas carácteriscas, preparado y entrenado durante más de un año puede alcanzar un apetitoso valor monetario.

Según afirman desde la Policía Nacional: “La reventa de canes robados en las ciudades está a la orden del día. Estas bandas hacen guardias de dos personas escondidas en los parques, esperando a que el dueño suelte a su mascota y se despiste. Entonces actúan”.

Pero detrás de un robo de un animal no siempre está la venta. A veces lo que se busca es cruzarlo con otro y conseguir cachorros que luego sí se venden por páginas de Internet.

En otros casos corre peor suerte, porque el perro es deseado para traficar con su piel, objeto preciado para la fabricación de algunos artículos. Aunque desde 2008 Europa prohibió taxativamente en toda la UE la fabricación, importación, exportación y venta de artículos realizados con pieles de gatos y perros, con el objeto de garantizar que las mascotas no sean utilizadas en esta práctica, lo cierto es que las Fuerzas de Seguridad sospechan que todavía hay un mercado ilegal de estos productos como ropa, complementos e incluso juguetes fabricados con pieles de esos animales y que, aunque proceden principalmente de China, puede tener ramificaciones en Europa.

Vídeos porno

Otro motivo para sustraer perros es para realizar actividades relacionadas con la zoofilia, mantener relaciones sexuales un humano con un animal, en este caso un perro. A pesar de ser una conducta tipificada como delito en el artículo 337 del Código Penal, tiene muchos seguidores en España. Bajo el anonimato de Internet, hay numerosas páginas, foros o grupos que ofertan vídeos “porno” con animales y hasta dan consejos para practicar la zoofilia mayoritariamente con perros y cómo evitar enfermedades.

En páginas como videoszoofilia.net, donpornogratis.com, cerdasvideosxxx.com… cualquier ciudadano puede pasar horas viendo repudiables vídeos de estas características sin que las autoridades consigan hacer nada para cerrarlas.

 

Tamaño y belleza

Inmaculada Montalbán, dueña de un cachorro de schnauzer mediano, paseaba a principios de enero por una zona de bosque y grandes árboles ubicada entre Navarra y La Rioja. Jumper, como se llama su perro, salió corriendo en busca de un palo y ella no le dio importancia, ya que lo suele hacer cuando van a lugares naturales a jugar. Cuando estaba a unos doscientos metros vio como aparecía un cuatro por cuatro de la nada y se lo llevó. Desde entonces no ha sabido nada de él. Cuando presentó la denuncia le hablaron de la posibilidad de que lo quisieran para hacer pornografía por su tamaño y belleza.

“Desde entonces no pienso en otra cosa, es solo un cachorro que aún no ha cumplido el año, aún no lo había castrado y ahora me siento culpable”, matiza a LADRIDOS.

Casi el 40 por ciento de los hogares en España tiene una mascota. Esto supone en torno a 5,4 millones de perros. Las Fuerzas de Seguridad insisten mucho en que se les vigile siempre y no se les deje sin atención, pero casos como el de Pocahontas, en el que además de la perra y la familia, la Fundación Bocalán ha sido una de los damnificados,  alerta de que no se roban perros solo por descuidos, sino por personas que van directos a por ellos, y que incluso pueden pertenecer a bandas organizadas.

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