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Una perra mestiza es coterapeuta en tratamiento de duelo

DUELo

Recibir apoyo para gestionar nuestras emociones se ha normalizado en nuestra sociedad y se puede considerar uno de los signos de nuestro tiempo. Pero encontrarte en el equipo que te presta ayuda con un coterapeuta perro es algo muy beneficioso, pero aún inusual. Verónica y Arya son pioneras en la provincia de Albacete en incorporar perros dentro del tratamiento terapéutico.

Por Emer IGLESIAS / Fotos cedidas por el centro de Psicología Kibel

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Arya fue recogida cuando tenía dos meses por Verónica Soler, licenciada en Psicología, en la nave de un polígono de su ciudad. “Era de una camada sin planificar, una educadora canina vino conmigo y vio que podría ser apta para trabajar y me la traje”, señala Verónica a LADRIDOS. Desde entonces, tras pasar un periodo de acoplamiento a la casa y una exhaustiva formación, es una parte imprescindible del centro albaceteño de piscología Kibel que una buena parte de su trabajo lo realiza en colaboración con la asociación TALITHA de ayuda en los procesos de duelo.
“Cuando hay un perro trabajando contigo y de repente llegas a un sitio con alguien que no conoces es mucho más fácil crear un vínculo, siempre intento que Arya esté conmigo en la primera sesión, así me ayuda más a conocer al niño y el niño a nosotros”, relata la psicóloga.

Esta perra que ya tiene ocho años y mucho bagaje a sus espaldas, participa en varios programas con su binomio Verónica: “uno individual, con niños, sobre todo para la gestión de sus emociones, o también fobias; otro para trabajar el duelo o después de la desaparición de alguien, vamos por colegios y les contamos el cuento ‘Arya siempre contigo’; un programa de lectura que realizamos de forma individual en el que tenemos un niño cada 20 minutos; también vamos a bibliotecas, residencias de mayores o trabajamos con personas con discapacidad”. De todos los programas el estrella de esta perra, ya senior, es la ayuda en los procesos de duelo. Esta actividad comienza en este mes de octubre y se desarrolla hasta mayo, pues cuando llega el calor Arya necesita un respiro y para. “Hacemos una intervención por clase en los colegios que nos lo han solicitado. Arya antes de ir al colegio ha dado su paseo, ha salido y se ha relajado. Luego quedamos con una persona que nos acompaña al cole. La actividad consiste en leer el cuento, y a la vez yo le voy haciendo comando a Arya para que haga los gestos que ha aprendido, por ejemplo, cuando decimos la perra se enfada, o está triste, y los niños van viendo sus emociones reflejadas, luego nos despedimos y acaba la sesión”, relata Soler.

Este cuento enseña a los niños a enfrentarse a un posible proceso de duelo, “no hace falta que hayan tenido alguna pérdida, es sobre todo para que los niños conozcan ese tema y aprendan a gestionarlo, sorprende cómo los pequeños tratan la muerte de una forma tan natural que los adultos no somos capaces, ellos siguen muy atentos a la sesión y hacen muchas preguntas, para ellos es una forma muy amable de comprender un proceso”. La actividad se suele realizar una vez al año por clase, y ante la buena acogida los colegios vuelven a pedir la actividad para el año próximo. En el aula con los alumnos siempre está su tutor, una persona de Talitha y Verónica con Arya. “Nosotros vemos las emociones que van surgiendo durante la sesión y las normalizamos, hay diferencias entre los niños, pero hay una reacción más generalizada de tristeza, alguno incluso se pone a llorar y le ayudamos a gestionarlo, nos centramos en el tema del duelo”. Arya tiene un ritmo de trabajo adaptado a sus propias necesidades como perra que es. Verónica le pone unas horas de trabajo limitadas e intenta que no sean más de cuatro al día, además de que no realiza actividades los cinco días a la semana, a veces tienen dos coles en una semana, y otras tres. Las vacaciones escolares también las disfruta y el binomio descansa.

Un duelo, el origen
Esta intervención surgió después de que un niño perdiera a su padre. “Lo llevamos gestando durante muchos años”. Es un trabajo financiado por el Ayuntamiento y la Diputación de Albacete, y se realiza en todos colegios de la provincia que lo solicitan. Se imprimieron 5.000 cuentos para colorear y la edición está agotada.

Los datos

8 años tiene Arya
2 meses cuando fue recogida por Verónica y comenzó a formarse

(Páginas 16 y 17)

 

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