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Preei

PREEI (Perros de Rescate y Educación en Emergencias en la Infancia) nació hace algo más de dos años como una ONG con la intención de colaborar en la búsqueda de personas desaparecidas y concienciar a la sociedad de la importancia de la educación en emergencias, primeros auxilios y colaboración en proyectos solidarios. Comenzó con cinco miembros y ahora son más de veinte voluntarios, con perros que pueden acudir al rescate con su guía o con otro cualquiera del grupo, y que siguen expandiéndose por España con nuevas sedes.

Por Miguel PELE

Formar una ONG sin ánimo de lucro no es demasiado complicado. Consolidarla y mantenerla en el tiempo es otro tema. Santiago Luque es el presidente de PREEI e inició la andadura de esta asociación con otros compañeros. Lentamente el grupo fue creciendo hasta superar la veintena de miembros. Son voluntarios al puro estilo, pues nunca aceptan dinero, tan solo se puede donar cualquier material que se precisa en el rescate o el que demanden para campañas determinadas, como la de mochilas solidarias para África. Y, por supuesto, todos los gastos (desplazamientos, botas, casco, mantenimiento…) salen de sus bolsillos. No hacen campañas para conseguir más miembros, pero están abiertos a nuevas incorporaciones, “siempre pueden aportar su experiencia, sus perros, aunque digan que no sirven para búsqueda pueden ser útiles para colegios, residencias…”.
PREEI surgió en Madrid, ya ha abierto delegaciones en Málaga y Cádiz (fusionándose con Iris k9) y tiene previstas otras en Barcelona y Lugo, intentando optimizar recursos. Si hay que ir a una búsqueda lo hará el equipo que esté más cerca y, en caso necesario, acudirán con perros desde otros lugares.
El primer gran objetivo de esta asociación es el de búsqueda de personas desaparecidas. Dentro del grupo humano que la forman hay miembros, muchos de ellos mujeres, de distintas profesiones: sanitarios, militares, técnicos, veterinarios, empleados de comercios, un taxista… y un profesor. Casi todos, además, aportan sus propios perros. Estos son de diferentes razas: hay pastores alemanes, labradores, malinois, cócker, un mestizo…


Estos canes están preparados para búsquedas de venteo, de mantrailing (rastreo de personas) y de estructuras colapsadas. Muchas de las prácticas las realizan en el abandonado hospital La Barranca (Navacerrada), otras en Villaviciosa de Odón, Morata de Tajuña, Rivas Vaciamadrid, Pelayos de la Presa, Lozoyuela…, ayuntamientos con los que tienen convenios y que les permiten a los perros la oportunidad de entrenar en diferentes escenarios.
Han participado en búsquedas de personas desaparecidas, entre ellas la de Laura Luengo, a la que acudió Odín, un pastor alemán de la unidad K9 Iris, con base en Cádiz, por lo que no se desplazaron desde Madrid. De esta forma optimizan recursos, como lo dice el lema de esta ONG: “Juntos sumamos”.
Sus perros estuvieron en Cadalso de los Vidrios, donde “una persona de la residencia había desaparecido y los canes indicaron el camino hasta una finca, aunque no nos dejaron acceder al terreno que era privado y tristemente 15 días más tarde apareció muerto allí dentro”, relata resignado Santiago.


También buscaron a un chico con síndrome de autismo en Pelayos de la Presa, al que acudieron a buscar con perros y que un hombre lo encontró escondido en una zanja. El chico veía luces y escuchaba a los perros y le daba miedo, lo que les llevó a replantearse su forma de interactuar con estas personas y decidieron formarse con cursos específicos de educación especial.
La forma de activarlos es similar a otros grupos: bien por la Policía Local, la Guardia Civil, los ayuntamientos con los que tienen convenio de colaboración, pero también a través de la Plataforma 18M, fundada por Juan José Cortés, que tiene delegaciones en muchas provincias.
Del 15 al 18 de agosto celebrarán el 4º simulacro Navacerrada k9, al que acudirán equipos de Inglaterra, de Portugal, de España (legionarios de Ceuta, bomberos de Alicante…) y un equipo de rescate de Ecuador. Contarán con un especialista de la UME, Joaquín Sánchez, que dará formación en INSARAG.
El segundo objetivo de esta ONG es la educación. Dentro del grupo hay un profesor que lleva el proyecto “Amigos de 4 patas”, y están luchando por incluirlo como una parte del temario en la asignatura de educación en valores en Secundaria, tratando de inculcar respeto al medio ambiente y a los animales. Dedican tiempo también a formar a los menores (y mayores) en las técnicas de reanimación cardiopulmonar, acudiendo a colegios, asociaciones o diferentes espacios donde los llaman. Colaboran con la asociación Sonrisas y con sus perros van a centros con niños de educación especial para jugar con ellos. Según Luque son “gente muy necesitada de cariño, jugar con los perros los vuelve locos y nuestra satisfacción es buenísima”.
Finalmente, concienciados en el tema de las personas con discapacidad auditiva están editando vídeos para campañas solidarias para África, en los que incluyen un intérprete en lenguaje de signos.

Sin binomio
Para su entrenamiento tienen un militar en el grupo, que es uno de los responsables de su adiestramiento, y un segundo que está en Cádiz. A diferencia de otros grupos de rescate, donde existe binomio guía-perro, aquí los perros responden a la orden que les dé cualquiera de ellos. Decidieron este método porque les ha ocurrido que en otras búsquedas el guía se puso enfermo y el perro se quedó sin poder actuar. De esta forma consiguen tener operativos a todos los canes, pues obedecerán las órdenes de cualquier guía del grupo, a pesar de que todos los animales viven con su dueño en su casa. Eso sí, a la hora de entrenar lo hacen todos juntos.

 

 

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