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“Ni parásitos, ni bacterias, ni virus están confinados

 

La salud de todos está interaccionando y está interrelacionada. Los virus en muchas ocasiones no respetan especies ni el medio ambiente.  Si no entendemos las enfermedades globalmente estamos condenados a repetir los problemas del pasado pues casi el 70% de las enfermedades que llegan a las personas han tenido su origen en otra especie.

Por Benito PÉREZ DELGADOpresidente de Aevet (Asociación Española de Veterinarios Clínicos)

 

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En esta segunda ola la situación es mucho menos dramática y nos permite mantener una velocidad de crucero que veníamos desarrollando anteriormente y la seguridad. Pues contamos con la conciencia desarrollada durante la pandemia y confinamiento anterior de seguir manteniendo los tratamientos preventivos curativos para garantizar que los animales y las personas no padezcamos ninguna enfermedad.

Son muchos los estudios que han demostrado que la convivencia con mascotas ha permitido sobrellevar el confinamiento de una manera mucho más estable, ayudando en el equilibrio emocional de las personas que conviven con ellos. Otro motivo más de agradecimiento hacia ellos por permitirnos compartir la vida con ellos. Habría que preguntarles también si les hemos ayudado estando todo el día con ellos transmitiéndoles nuestro estrés y ansiedad.

 

La verdad es que a todos nos pilló por sorpresa la decisión de confinarnos en casa con nuestras mascotas menos mal que se nos permitía sacarlas y con esa excusa se convirtieron en una válvula de escape que nos reconocía como privilegiados ante los ojos de los que no contaban con dicha oportunidad. Lo que no sabían es que siempre hemos sido privilegiados por el solo hecho de convivir con mascotas.

Los veterinarios que nos dedicamos animales de compañía estábamos celebrando nuestro Congreso anual en Madrid cuando empezamos a recibir noticias de cancelaciones por parte de empresas internacionales con el argumento del riesgo que había de transmisión de enfermedad, una semana después ya estábamos encerrados.

Que los veterinarios somos una profesión sanitaria y esencial es algo que casi nadie duda a día de hoy. Era muy importante que se nos permitiera mantener nuestros centros abiertos para poder seguir cuidando de los animales. En el caso de las clínicas veterinarias inicialmente para atender cualquier urgencia, pero en otros muchos casos se trataba de veterinarios responsables de la vigilancia de la inspección de alimentos, la seguridad alimentaria y del cuidado de animales de cría. Pues todavía con más razón, los animales seguían necesitando del cuidado y los consumidores de la garantía de que alguien se preocupa de que todo esté en buen estado y cumpliendo los requisitos necesarios.

Se podía parar lo que no tiene vida, pero todo lo demás evoluciona y sigue su curso. Los parásitos, las bacterias, los virus no estaban confinados. Era evidente que si una de las pocas actividades que se mantenían eran las salidas a la calle para pasear a las mascotas todas las enfermedades y los riegos estaban presentes. No podemos permitirnos el error de centrarnos en una enfermedad y descuidar miles de ellas. Mantener los tratamientos preventivos y los cuidados necesarios para mantener la salud de nuestras mascotas y de vosotros mismos es una prioridad para los profesionales veterinarios.

Enfermedades como la rabia o la leptospirosis (que se vacunan anualmente) o la prevención de la leishmaniosis o de otras las enfermedades transmitidas por garrapatas son mucho más graves que la propia COVID para los que la contraigan. Estas enfermedades gracias a la vacunación se han convertido prácticamente en marginales, pero no debemos descuidar su cuidado y prevención para no repetir errores anteriores.

Una parte importante del trabajo de los veterinarios se centró en mostrar que no había riesgo para los propietarios en la convivencia con perros y gatos. En un estado de pánico las informaciones tienen que ser claras, veraces y con criterios científicos.  Y por otro lado resolver los casos en los que de manera puntual y los animales quedaban abandonados a su suerte por una enfermedad padecida por sus responsables.

El confinamiento permitió una interacción más estable y continua con nuestras mascotas en los domicilios y un aumento de la relación y por lo tanto una buena oportunidad de interactuar para mejorar la educación y la convivencia.  El único inconveniente generado fue la dificultad para explicar a nuestros animales que después de tantos juegos y paseos había que romper esa rutina. De ahí que cuanto más lento y suave sea el cambio a una nueva situación mejor. Debemos tener en cuenta que nuestras mascotas no entienden esos cambios tan bruscos.

Esperemos que la experiencia vivida y el sentido de conexión con nuestras mascotas y con el medio natural nos ayude a construir entre todos un mundo mejor. Ahora más que nunca los que amamos la naturaleza somos responsables.

 

 

 

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