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Es la hora de las competiciones, pero también del sosiego

reflexion

La pandemia nos dejó una lección clara, bueno dos: los planes pueden desaparecer de la noche a la mañana, y hay que saber esperar el momento de las cosas. En el mundo de la competición canina, los objetivos se truncaron de repente después de años preparando a los perros, y los guías han tenido que saber esperar su momento para volver a participar en una prueba y darle vida a su perro.
Tras el levantamiento del estado de alarma ha llegado la hora irrefutable de los perros deportistas, de esos que desarrollan su instinto para lo que existen, lejos de ser simples monigotes de familia, convertidos en los nuevos centros neurálgicos de hogares en los que han desaparecido, o reducido su número, los hijos.
Competiciones nacionales aplazadas el maldito 2020 se suceden en nuestra geografía a la par que pruebas de grados en los distintos centros caninos. Esta espera ha significado un desconcierto en perros y guías que no han podido programar sus entrenamientos con un objetivo temporal claro. Pero también ha crecido a competidores que se veían en el pódium antes de llegar a destino.
Es la hora de las competiciones, pero también del sosiego, de pensar en la salud de participantes de dos o cuatro patas, y sobre todo de dejar de lanzar rumores de malas prácticas, que lo único que hacen es retratar a esos guías que van a las pruebas a por un pódium que consideran suyo antes de madrugar y no aceptan que hay otros mejores, mucho mejores, que ellos.  El sentido común debe imperar y ayudar a todos a disfrutar. 

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