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Las protectoras agonizan

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Cada hora se abandonan en españa 17 perros además de los que no hay constancia porque acaban en acequias o contenedores. No hay sistema que lo pueda soportar. Las elevadas cifras de abandono en nuestro país junto al poco o nulo respaldo de los ayuntamientos, que son los que tienen la obligación de velar por la protección animal, han llevado a un caos, saturación, colapso y fin de ciclo para muchas protectoras que han cerrado el año echando su propio cierre.

Por C. XESTAL

Let’s Adopt España, EmpordaNimals, Adro, Hopeland, Asociación Dama Hervás, APA Nerja-Estación Esperanza, Ladridos del Huerva Cadrete, Galgos del Sur, Zarpas y Colmillos, Daz Conecta, Doghorse City, Modepran, Protectora de Figueres… son el inicio de una larga lista de organizaciones en defensa de los animales que o han cerrado o han dejado de coger animales abandonados.
La situación es caótica, los refugios están al triple de su capacidad en el menor de los casos, muchos animales viven casi hacinados, los cheniles con un perro, que es para lo que están preparados, son historia desde hace tiempo, la presión sobre los voluntarios es insostenible y la dejadez de los ayuntamientos que hacen oídos sordos a las cifras espeluznantes de abandonos es la tónica general.
El fundador de una de las protectoras con más presencia, Let’s Adopt España, Iván Jiménez, tras doce años de lucha contra el abandono y la crueldad humana, anunció que en diciembre ya no cogerían ningún perro. “En este mes de diciembre es la primera vez en nuestra historia que no vamos a ser capaces de coger ni un solo caso más”. Let’s España recibe cientos de peticiones de ayuda diarias “ayudamos siempre que podemos, pero hemos llegado a un punto límite”, señala el presidente de la protectora.

Arturo de EmpordaNimals señala que después de casi seis años “ayudando a sacar a esta gran familia adelante, hemos tomado la decisión de cerrar”.
La falta de apoyo está en la base del caos que se vive. “Es mentalmente agotador y la decisión de cerrar nos derrumba aún más. Ganan los malos, los maltratadores, los que abandonan, frente a los que cuidamos, protegemos y ayudamos”, matiza el responsable de EmpordaNimals.
Aunque los consistorios son los que tienen la obligación legal de la protección animal, la realidad es que en muchos centros municipales la solución a la saturación sigue siendo el sacrificio para dejar paso a otros que seguirán la misma suerte.
Ante esta situación las protectoras recogen animales abandonados para salvarlos, para conseguirles una vida medio normal que nunca vieron. Hacen lo imposible por buscarles familia, trabajan noche y día para que estén bien atendidos, ruegan por las redes sociales por un poco de apoyo que nunca llega, suplican por salvar vidas y les va su propia vida en ello, porque su corazón está con los animales.

  

 Las arcas municipales están en situaciones críticas y los primeros en caer siempre son los más débiles. Pocos ayuntamientos asumen su obligación de velar por la protección animal. La protectora de Extremadura Asociación Dama Hervás, después de casi nueve años salvando perros, “cierra por profundas diferencias con el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Hervás”.

“Después de casi nueve años muy duros pero también muy bonitos en los que hemos luchado por el respeto que se merecen los perros abandonados que comparten pueblo con nosotros e intentar revertir el trato que les da la sociedad, después de más de 300 vidas salvadas, con lágrimas en los ojos, he tenido que comunicar que la prote de Hervás, cierra”, señala una de sus responsables.
En un grito de socorro, Asociación Dama Hervás pide casas de acogida para los perros que tienen, ya que si van al centro municipal acabarán sacrificados a los 20 días de su ingreso.
Parecida situación ha ocurrido en Nerja, donde por problemas con las instalaciones la protectora APA Nerja se vio obligada a cerrar sus puertas y buscar hogar para los perros que tenían recogidos. “Es una vergüenza que las perreras municipales que reciben una subvención por cada perro que ingresan sigan sacrificando y sigan con su actividad, mientras que las protectoras que salvan vidas tengan que desaparecer”, señalan fuentes cercanas a APA Nerja.
“Nuestra asociación no tiene la obligación pública de recoger animales”, señala Daz Conecta, que insiste en que “sin colaboración no hay más solidaridad”.
La falta de ayuda, la escasez de voluntarios, agotados física y psicológicamente por la situación, lleva a muchas de estas asociaciones a cerrar la entrada de animales, generalmente de forma temporal, con la esperanza de poder solucionar su situación en unos meses. Así lo hizo en septiembre Ladridos del Huerva Cadrete a la espera de voluntarios que quieran implicarse “nos da mucha pena no poder ayudar más, pero estamos en el límite y necesitamos voluntarios comprometidos y responsables”, indicaron.
Situación similar vive Zarpas y Colmillos: “Comenzamos este proyecto con nuestro objetivo de dar todo por los animales, pero cada vez se nos exige más, abarcar más animales, porque en este país y en esta ciudad, Madrid, no hemos avanzado nada, cada vez se abandona más”.
Para los responsables de esta organización animalista las camadas indeseadas son gran parte del problema. “No paran la camadas indeseadas, no paran los abandonos, se nos exige estar cada vez más saturadas pero no se recibe la ayuda correspondiente a este esfuerzo”.
Los cruces entre particulares acaban en numerosos abandonos, la cría ilegal es un problema que no se ataja en nuestro país, señalan desde Reborn, una asociación que ayuda y rehabilita perros con problemas graves de conducta.

 

 La solución a este colapso es muy fácil al final: penas duras contra el abandono, control exhaustivo, licencia todo el mundo (como si fuese un carné de capacitación para tener perro), obligación de esterilizar y censar a todas las mascotas y prohibiciones más extensas y especificas contra la cría ilegal”, matizan.

“Les estamos solucionando el problema a los ayuntamientos, tienen que implicarse si quieren solucionar esta situación, de nada sirve que lleven los perros a las protectoras si los dejan sin ninguna ayuda a expensas de que voluntarios agotados se encarguen de buscarles una salida, y esto cada vez va a peor”, añaden.
Las campañas contra el abandono animal que hacen desde organizaciones como la Fundación Affinity apenas tienen resultados, sobre todo por la cantidad de criaderos ilegales y por los cruces entre particulares. “En las puertas de los refugios aparecen un día sí y otro también cajas de cartón llenas de cachorros, generalmente de cruces de razas, de los que nadie se responsabiliza”.
Aunque la población está cada vez más mentalizada de adoptar en lugar de comprar, “el problema es que sale un perro, dos, tres de una protectora adoptados, pero entran a la vez diez o doce, es imposible seguir así”, sentencian estas fuentes

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