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La playa no es tan buena

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Verano es sinónimo de playa. La mayor parte de los humanos sueña con la llegada de sus vacaciones estivales y poder acudir, por lo menos unos días, a disfrutar de arena y mar. En un 24,1% de los hogares españoles hay un perro, según el estudio sobre equipamiento de los hogares realizado por el EGM, y muchos de sus dueños quieren llevarlo a la playa con ellos. Su demanda y su presión han conseguido que en nuestras costas haya más de 80 arenales donde se permite acudir con canes. Pero no todo es idílico. La campaña de un ciudadano americano avisando de los peligros de llevar el perro a la playa tras la muerte por intoxicación de agua salada de su golden retriever después de pasar un día de juegos en la costa de Florida ha levantado todas las alarmas. El Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (ICOVV), comunidad con mayor número de arenales caninos, ha advertido de los peligros sanitarios para humanos y animales y la Fundación Affinity en sus “consejos para ir con tu perro a la playa” de la doctora en Veterinaria y máster en Etología, Gabriella Tami, avisa de riesgos para el can como otitis, quemaduras en las almohadillas, problemas gastrointestinales por ingestión de agua salada o arena, picaduras de erizos o medusas, alergias en la piel, corrientes de agua o incluso el tan temido golpe de calor, que los perros pueden sufrir también junto al mar. Aunque nosotros adoremos la playa, puede ser que no siempre sea el mejor lugar para el perro, aunque nada es tan tajante.

Por M. ARAMBARRI

Como señala Gabriela Tami, “Hace unos años perros y playas eran conceptos incompatibles en nuestro país”. Pero esto ha ido cambiando. Este verano hay mas de 80 arenales repartidos por nuestra geografía donde canes y dueños disfrutan del mar, muchos de ellos no sin polémica, sobre todo por protestas de vecinos que se sienten “invadidos”.
Pero ir a la playa no está exento de risgos, algunos de ellos fácilmente evitables. Lo primero es prepararnos bien antes de ir y tomar unas medidas preventivas. Según la veterinaria Patricia Icaza, “ir con nuestro can puede ser una experiencia gratificante, pero hay que tomar medidas de prevención para evitar que el animal regrese enfermo y estresado. En la playa se puede jugar con las mascotas, por ejemplo, lanzándoles un balón, esto permite que ellos se mojen un poco, pero el tiempo en el agua debe ser controlado. La permanencia en el agua debe ser de 15 a 20 minutos máximo para evitar lesionar la piel del animal”, matiza.
Su compañero de profesión, Boris Ortiz, recuerda ir protegido ante los parásitos. “La alta población parasitaria es un peligro eminentemente”.
En este sentido se ha pronunciado el Colegio de Veterinarios de Valencia (ICOVV), que avisa de “que no cumplir las normas en las playas para perros puede ocasionar un grave problema de salud pública, tanto para los animales como para las personas”. El ICOVV recuerda que según la OMS, el 24% de la población está infestada por helmintos o gusanos, transmitidos del suelo en parques o plazas y afectando principalmente a los niños y advierte de que “ahora las playas también deben considerarse como áreas de riesgo debido al íntimo contacto con la arena de todos sus usuarios”.
Como medidas para evitar la infestación, la comisión veterinaria recomienda “no permitir a los perros pasear sueltos por la playa y, sobre todo, recoger sus heces; así como no caminar descalzo, no acostarse directamente sobre la arena y no ingerirla”.
Desde el Colegio de Veterinarios recuerdan la necesidad de desparasitar a las mascotas para evitar una zoonosis. “No ver estos gusanos en las heces no significa que no estén ahí ya que solo se observan cuando el animal está infestado por una fuerte carga”, aclaran. Y recomiendan efectuar estudios epidemiológicos en las playas con el fin de establecer su carga parasitaria y, por lo tanto, su calidad ambiental.

NumeroPlayasPerroEn Affinity, la doctora en Veterinaria y Máster en Etología, Gabriella Tami ha elaborado unos consejos para llevar a los perros a la playa repartidos en tres fases. Antes de ir: meter en la mochila sus papeles, agua fresca y bebedero, premios, juguete que flote, protector solar específico para perros, bolsas para recoger excrementos, protector para almohadillas y alguna sombrilla, ya que el perro necesita mucha sombra. En la playa: buscar un sitio tranquilo, con sombra, tener siempre disponible el bebedero con agua fresca, evitar que corra por la arena caliente, a las horas de más calor estar tranquilo o directamente no ir ya que puede sufrir un golpe de calor aunque esté mojado, recoger las cacas y nunca enterrarlas y vigilar cuando esté en al agua para que no lleve nada en la boca como una pelota, porque eso le hace tragar agua de mar. De vuelta en casa, un buen baño con agua fresca es imprescindible además de revisar las orejas para que no tenga agua ni sal.
Pero no sólo la playa es un riesgo para los peludos. La veterinaria Karen Becker de Healthy Pets, alerta de la intoxicación por agua, una dolencia no muy común pero fatal para los canes que se pirran por el agua y por jugar con aspersores o mangueras. “Esta intoxicación provoca hiponatremia, una disminución peligrosa de los niveles de sodio al entrar más agua al cuerpo de la que puede procesar. Los síntomas son tambaleos, vómito, encías pálidas y pupilas dilatadas; en los casos graves, puede causar la pérdida del conocimiento y la muerte. La intoxicación por agua es una emergencia médica y los perros podrían no sobrevivir incluso hasta si llegan a recibir un tratamiento veterinario agresivo”.

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