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LA POLÉMICA

¿Maltrato en mushing?

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Salida en la Finnmarkslopet  2017. Foto: Nuria Otero

Por Nuria OTERO, veterinaria de  equipos de Mushing

“Sled Dogs”, un documental estrenado en EE UU sobre el mushing y los perros de trineo con el transfondo de la carrera más épica de este deporte, la Iditarod, está causando una fuerte polémica al poner el foco sobre el lado oscuro de esta industria asociada al turismo. Fern Levitt, la directora de esta película, que incluye imágenes desgarradoras, ha iniciado una campaña en busca de apoyos para suspender la Iditarod y frenar la práctica del mushing.

La primera vez que asistí como novata o “rookie” a una carrera de mushing de larga distancia, en Noruega, todo resultaba absolutamente nuevo para mí. Nunca había visto desde dentro un evento de esas características, con esas normas, tantos kilómetros por delante, tantos perros, tantos veterinarios y tanto frío. Rápidamente la organización, que comienza su trabajo muchos meses atrás, coordinó el trabajo de cientos de voluntarios y las decenas de veterinarios de diferentes países del mundo que acudimos allí.

A lo largo de aquellos 600 kilómetros aprendí cómo trabaja un veterinario de carreras de perros de trineo, cómo debe dirigirse al musher, cómo debe explorar a los perros, qué debe prevenir, qué puede encontrar y qué tratamientos aplicar. Aunque llegó un momento en que me pregunté dónde estaba el límite para aquellos animales y quién lo marcaba, cómo era que corrían tanto y tanto, si realmente peligraba su bienestar, también llegó la certeza de que todo se basaba en una forma de vida y, sobre todo, en un profundo respeto y cuidado de los mushers y de los veterinarios hacia ellos.
En los años sucesivos repetí la experiencia y acudí a diferentes carreras, de más largo recorrido incluso, y ello me condujo a un conocimiento real de este deporte, de los mushers y de sus perros, disfrutando también del privilegio de descubrir cómo es la vida diaria en un kennel noruego fuera de la temporada de carreras.

¿Y cómo son los “entresijos “ en una carrera de mushing de larga distancia? ¿Sufren estos perros? ¿Quién vela por su bienestar? ¿Y cuando terminan su vida deportiva, qué pasa con ellos?. Los meses anteriores a la celebración de un evento de semejantes características, la maquinaria de la organización comienza a funcionar. Están por delante, en ocasiones, más de mil kilómetros por correr. Todo debe ir bien y es prioritario el bienestar y la seguridad de los participantes, de dos y cuatro patas.

Agrupados en equipos, trabajan año tras año y codo con codo miembros de la organización, voluntarios y veterinarios para asegurar la correcta marcha de la carrera, el cumplimiento de las normas, y, en nuestro caso, garantizar la buena salud de los perros que van a correr.

Antes de partir hacia nuestro destino desde nuestros respectivos hogares somos informados, con semanas de antelación, de la primera estrategia, organización y recorrido de los equipos de veterinarios, que trabajaremos bajo la coordinación del Jefe Veterinario. También recibimos un recordatorio de las patologías que podemos encontrar con más probabilidad y su tratamiento, así como las novedades sobre la normativa o normas de la carrera.

Una vez allí, nos organizamos para realizar los prechecks de los perros, en estricto horario de llegada de los equipos, en los que cada uno de ellos son examinados exhaustivamente, la revisión de su documentación sanitaria y la organización de las cajas de medicamentos que portaremos con nosotros a lo largo del trail. Varias reuniones del equipo veterinario, concernientes a nuestra propia estrategia de trabajo y a las cada vez más estrictas reglas de control sanitario y de bienestar, tendrán lugar antes del día de comienzo de la carrera.

Ya antes del comienzo de la competición, pues, estos atletas caninos son sometidos a un minucioso examen, cuyo resultado se anota para cada uno en el Vet Book, que el musher portará siempre consigo, y que será seguido, consultado y completado a medida que los compañeros veterinarios los vuelvan a chequear a su llegada a los checkpoints. Durante toda la carrera, dicho libro es el pasaporte y nuestro indicador de la evolución de cada perro.

Nuestro papel es velar por el estado físico de los animales, asegurar que están en condiciones óptimas para salir del checkpoint hacia el siguiente, retirar aquellos que bajo nuestro criterio (y siempre de mutuo acuerdo con el musher) no deben seguir, y tratar médicamente a aquellos que lo necesiten. Ello se traduce en muchas horas de trabajo y frío, pocas de sueño, y cientos de kilómetros en coche o moto de nieve.

Además de un trabajo tan exhaustivo, organismos gubernamentales están presentes en la competición para asegurarse de que el bienestar de los animales es observado y respetado en todo momento y el equipo veterinario cumple su cometido a rajatabla.

No son frecuentes en absoluto los altercados por una diferencia de pareceres entre veterinarios y mushers, si bien ellos pueden pedir una segunda opinión de otro compañero. Sí es habitual que, por iniciativa propia, decidan retirar a un miembro de su equipo, bien por un problema físico, lo cual es evidentemente prioritario, pero también porque lo ven cansado, o simplemente porque no lo ven correr feliz. Es muy corriente escuchar la frase “si el perro no corre feliz, yo tampoco estoy feliz”.

Este es el mushing que yo conozco. Pasión por el deporte, amor a la naturaleza, respeto por los perros. Nunca he visto a ninguno correr más allá de sus posibilidades, sufrir, y mucho menos, morir. Nunca he visto a ningún musher tratar mal a su equipo. En el mushing que yo conozco los perros no viven encadenados ni son obligados a entrenar y puedo decir que en los kennels que he visitado viven sueltos en sus perreras y corren en libertad diariamente. Aquellos que se retiran de su vida deportiva son destinados a kennels menos competitivos, equipos de canicross o simplemente para compartir sus días con familias con un estilo de vida activa. Muchos de ellos, los más cercanos y queridos, son conservados por los mushers hasta su muerte.

Los buenos mushers no escatiman medios a la hora de requerir las terapias necesarias para la recuperación de sus perros como el láser, el masaje, la acupuntura, la fisioterapia y sobre todo la quiropráctica, muy valorada por ellos. Año tras año demandan conocimientos y nos piden a los veterinarios que les enseñemos a hacer las cosas mejor.
Por supuesto que, como en todo, existen las malas prácticas o los malos mushers pero, afortunadamente, no es la tónica general en un deporte en el cual los perros disfrutan corriendo y reciben los cuidados que necesitan, antes, durante y después de las carreras.

http://www.integralvet.com

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