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Europa exige medidas más restrictivas para la cría

 

La Unión Europea está decidida a acabar de una vez por todas con la vida de sufrimiento por mala salud o falta de idoneidad como mascotas de muchos perros a consecuencia de las malas praxis en la cría de cachorros extendidas por muchos rincones de Europa.

Por Carlos XESTAL

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La Plataforma de la UE sobre Bienestar Animal ha aprobado el documento “Directrices de cría responsable de perros”, un texto muy exigente para los criadores que, de forma profesional o amateur, se dedican a la cría de perros generalmente de raza en sus respectivos países miembros de la UE. El texto ha sido aprobado con la ayuda de 12 países, entre ellos España, además de importantes organizaciones en pro del Bienestar Animal, como RSCPA, la Federación de Veterinarios de Europa o ESVCE (Sociedad Europea de Etología Clínica Veterinaria). El texto estará vigente hasta 2023, año en que será revisado.

Las pautas aprobadas tienen por objeto “apoyar la aplicación de la cría responsable y las buenas prácticas de bienestar animal” y marcan criterios en aspectos como la selección de los padres, los cuidadores humanos competentes, los cuatro requisitos para un  buen bienestar animal: buena alimentación, buen alojamiento, buena salud y comportamiento apropiado, el fin de la vida reproductiva, la actualización de los registros obligatorios o la información  a los nuevos dueños y la protección del bienestar del futuro de los cachorros.

Una vez aprobadas las directrices el mes pasado y publicadas en el DOC, diario oficial de la Comunidad Europea, los países miembros tienen la obligación de hacerlas cumplir en su territorio excepto en el caso de que “la legislación nacional de un país establezca criterios más altos que los descritos en estas directrices, en estos casos la legislación nacional debe tener prioridad”, indica el texto en su introducción, lo que requiere “que tanto los criadores como las autoridades competentes deben actualizar sus conocimientos sobre el bienestar del perro”.

Según remarca la Unión Europea en su documento, “las malas prácticas de cría tienen efectos profundamente perjudiciales en el bienestar del perro y en el del propietario que pueden conducir a una vida de sufrimiento debido a la mala salud y la mala idoneidad como mascotas, lo que lleva a una muerte prematura o al abandono o renuncia”.

Por este motivo, “los criadores, legisladores, autoridades competentes, veterinarios y propietarios tienen la responsabilidad de trabajar juntos para garantizar que los perros vivan una buena vida”.

Partiendo de esta premisa, la UE se centra en definir los criterios que deben cumplir los criadores para asegurar en todo momento el bienestar animal, tanto de sus cachorros como de sus perros adultos, definido cuando los animales pueden “experimentar estados físicos y mentales positivos; están físicamente sanos; viven en un entorno en el que pueden elegir qué hacer y cuándo hacer las cosas; se sienten cómodos y seguros y tienen acceso a todos los recursos necesarios”.

¿Qué medidas impone la UE?

En LADRIDOS traducimos y hacemos un extracto de los ocho epígrafes en que se dividen para que puedas conocer de forma clara y tener a mano la nueva legislación europea al respecto.

1.-Principios de cría responsable

En este apartado, a través de 10 puntos, se marcan de manera taxativa los criterios básicos que debe envolver toda cría para una reproducción que redunde tanto en el bienestar de los futuros cachorros como de los animales reproductores.

-Respetar el valor intrínseco de los perros. No criar con perros estrechamente relacionados, con trastornos hereditarios, con temperamentos reactivos o agresivos que les lleven a no ser mascotas adecuadas.
 -Estudiar a fondo cómo mantener la genética. Evitar el uso excesivo de reproductores populares y sus parientes.

-Emparejar a los cachorros con dueños responsables. Encontrar hogares compatibles antes de la reproducción.

-Proporcionar altos estándares de alojamiento. Asegurar que las primeras experiencias de los cachorros sean positivas; asumir el cuidado y bienestar de por vida de los perros que ya se usan para reproducir.

-Formación continua de los criadores. Aprendizaje constante para asegurar los más altos estándares de atención a los perros.

-No vender cachorros que no se hayan criado en sus instalaciones.  No comercializar perros antes de las ocho semanas de edad, no vender ni transferir a terceros.

-Transparencia. Registros precisos con un historial completo de por vida incluyendo exámenes clínicos y genéticos de los padres.

-Información al nuevo propietario. Asistencia adecuada, incluso después de la venta, para promover la calidad de vida de los cachorros.

-Garantía. Periodo específico para devolver el animal por problemas físicos, de comportamiento, de compatibilidad, o incluso de incapacidad del propietario para brindar la atención adecuada. El criador debe buscar un alojamiento más adecuado para el perro que retorna.

-Legislación local, regional y nacional. Superar los estándares mínimos al seguir mejores prácticas. Registrar al animal en la base de datos oficial, siendo el criador siempre el primer dueño.

2-Selección de los padres.

Aquí se indican los mínimos exigibles a los reproductores para una buena cría, como estar funcionalmente en forma, físicamente saludable (en buena condición corporal y libre de signos obvios de infección) y tener buen temperamento (seguro y amistoso); estos son los fenotipos compatibles con una buena calidad de vida.

 -Rasgos de comportamiento. Perros reproductores amigables con personas y animales. Exclusión de miedosos, tímidos o agresivos.

 -Trastornos hereditarios. Evitar la endogamia. El coeficiente de consanguinidad no debe superar el 6,5%. Un perro reproductor no debe engendrar más del 5% de los cachorros en un periodo de 5 años; las pruebas de cribado genético serán de múltiples genes y no de uno solo. Los perros con conformaciones extremas no se usarán para la cría, tampoco los que hayan sido sometidos a cirugías correctivas, que deben incluirse en su microchip.

-Requisitos de salud. Los perros sementales y las perras deben estar atendidos por veterinarios en todo el proceso de la cría y ser vacunados justo antes del apareamiento, que debe ser natural, sin forzarlo, y utilizar la inseminación artificial solo en circunstancias excepcionales. La inseminación quirúrgica está prohibida, así como la electroeyaculación.

-Edad reproductiva. La cría debe retrasarse hasta que los perros estén maduros y no extenderse a la vejez ni con menores de 18 meses o con perros o perras mayores de siete años (seis años en razas grandes). Una perra en su vida no debe parir más de cuatro camadas, nunca con menos de 12 meses de diferencia y tampoco por primera vez con más de seis años.

-Apareamiento. Las parejas deben estar separadas de otros animales. La presentación entre la perra y el semental debe planificarse y supervisarse.

3-Cuidadores humanos competentes.
La nueva normativa da extrema importancia a que los criadores sean competentes.

-Conocimientos. Reconocer los signos de bienestar del perro. Control de enfermedades. Comprensión actualizada de los defectos de la raza. Primeros auxilios a animales. Pautas de socialización del perro. Entrenamiento canino. Enriquecimiento ambiental. Limpieza e higiene. Preparación y pautas de alimentación.

-Ratio. Una persona a tiempo completo siete días a la semana por cada 10 perros adultos. (Ideal bajar la ratio a 1:5, personal-perro). Si quieren elevar la ratio deberán pasar una calificación.

4-Requisitos para un buen bienestar animal.

En esta sección el bienestar animal se considera en términos de cuatro principios: buena alimentación, buena vivienda, buena salud y comportamiento apropiado. Cada uno contiene criterios que los criadores deben reunir para satisfacer las necesidades de perros y cachorros, y pueden ser monitoreados para evaluar el bienestar.

-Alimentación. Dieta de alta calidad adecuada a la raza, la edad, la actividad o la salud. Los alimentos crudos deben usarse con precaución y bajo medidas de bioseguridad. Cuencos para cada perro, así como alimentos y agua para las perras separados de sus cachorros. Control de agua y comida a diario, así como del peso corporal. Los perros adultos deben comer al menos dos veces al día. La dieta para perras lactantes debe ser adecuada para cada etapa de gestación y lactancia. Monitorizar a los cachorros para comprobar que toman la leche adecuada y pesarlos a diario durante las dos primeras semanas, luego semanalmente hasta la partida a su nuevo hogar o hasta los seis meses. Presentar comida y agua de diferentes formas para enriquecer la vida de perro y cachorro.

-Buena vivienda. Iluminación natural al menos 10-12 horas al día. La luz artificial debe apagarse por la noche ocho horas. Sin ruidos excesivos o continuados, amortiguar los sonidos de ladridos. Sin corrientes de aire. Temperatura termorregulable, para perros adultos entre 10 y 26 grados; el área de parto entre 22 y 28 grados. Los cachorros durante los primeros diez días necesitan más calor, hay que evitar el sobrecalentamiento con las fuentes de calor adicionales y la perra debe poder alejarse si quiere.

-Alojamiento. Idealmente, los perros y cachorros deben vivir en casa de sus dueños, tener acceso a más de una habitación y a un área exterior. No deben vivir en jaulas, a no ser que sea por prescripción veterinaria y por poco tiempo. Si están en una perrera, deben tener acceso continuo a un recinto, de no menos de dos metros en cualquier dirección, con un área de dormir interior y una pista contigua o un espacio exterior seguro. Los perros no deben alojarse en jaulas apiladas unas encima de otras.

-Calidad del espacio. Proporcionar a los perros espacios de alojamiento grandes y complejos que les permitan elegir dónde y cuándo pasan su tiempo. Los perros que viven en perreras necesitan planes de enriquecimiento y socialización que mitiguen la dificultad añadida para adaptarse a la vida en un hogar. 

-La salud. Los métodos de entrenamiento aversivos nunca deben usarse con perros y cachorros. Los collares de descarga eléctrica están prohibidos, así como las vallas eléctricas. Control de perros al menos cada cuatro horas durante el día. Los cachorros nunca deben estar solos más de ocho horas al día. Seguir un plan de salud veterinario integral y acordado que incluya vacunas, tratamiento apropiado para parásitos internos y externos, exámenes en clínica realizado por un veterinario, que marque la idoneidad del individuo para la reproducción y debe ser revisado anualmente por un veterinario independiente.

-La eutanasia. No se sacrificarán animales porque no cumplen con una raza estándar, porque tengan defectos que no afecten a su bienestar, porque no se vendan o porque ya no sirven para reproducir. Hay que llevar un registro de los animales eutanasiados con motivo, fecha y veterinario que la autorizó.

-Necesidades ambientales. Un programa de enriquecimiento ambiental para perros y cachorros en el interior y en el exterior con riesgo mínimo de lesiones y que se debe evaluar periódicamente. Lugar seguro para cada perro donde descansar y se refugien y se sientan cómodos, seguros y protegidos.

-Ejercicio. Al aire libre supervisado lejos de su recinto al menos 30 minutos dos veces al día, excepto las perras y los cachorros de menos de seis semanas, en áreas provistas de elementos de enriquecimiento. Los cuidadores deben interactuar con los perros durante el ejercicio.

-Entrenamiento. Todos deben ser enseñados a caminar con la correa, venir cuando se les llame, sentarse, quedarse quietos y aceptar un examen físico. El entrenamiento debe de ser de por vida. Los criadores deben prepararlos para la jubilación.

-Interacción con otros perros. Con comportamiento no compatible con otros perros no deben usarse para la cría. Los enjaulados se alojarán juntos en parejas compatibles o pequeños grupos supervisados, no deben llevar bozal para facilitar el grupo o la pareja. Siempre deben tener posibilidad de interactuar con otros perros.

-Habituación y socialización. Los cachorros no deben ser separados permanentemente de su madre antes de las ocho semanas, y deben recibir desde una edad temprana un trato regular, constante y positivo de los humanos y ser preparados por el criador a conciencia para su estancia en un hogar asumiendo la responsabilidad de dar forma a la experiencia temprana durante el periodo de socialización. Deben mantenerse con otros cachorros de su camada o de edad similar. Les debe acostumbrar gradualmente a diferentes texturas, sonidos y vistas que luego vaya a encontrar en el hogar. A partir de las tres semanas los cachorros deben estar expuestos a estas experiencias por periodos cortos a diario y en diferentes lugares. Se les debe proporcionar acceso a diferentes tipos de suelo y superficies para caminar. El entrenamiento para ir al baño debe comenzar antes de las ocho semanas. Los más de seis semanas tienen que tener acceso diario al exterior al menos 30 minutos al día y deben experimentar breves periodos de separación de su madre y de su camada sin que se queden solos.  Sin el tipo adecuado de experiencias, es posible que los cachorros nunca lleguen a tener una vida feliz como mascotas en el futuro.

5-Fin de la vida reproductiva.

Las directrices europeas son claras sobre los perros que ya no se utilizan para la cría: los criadores deben asumir la responsabilidad de por vida del cuidado de los cachorros que no se venden, así como de las perras y los sementales que ya no se utilizan para la cría o buscarles una casa con un propietario responsable.

-Jubilación. Los criadores deben asegurarse de que las perras y los sementales retirados ya no se vuelvan a usar para la reproducción, deben estar listados en los registros correspondientes oficiales y exigir al nuevo propietario un contrato que especifique no serán utilizados para la cría.

6-Registros

Los registros deben proporcionar un informe completo de la historia de vida del perro o cachorro con el criador en el que se incluya: número de registro, nombre y dirección de dónde vive, nombre y dirección del propietario, nombre y fecha de nacimiento, número de chip y fecha de implantación, raza o cruce, sexo, color, marcas, número de registro de su asociación de razas, fecha de adquisición, peso, nombre de todos los propietarios desde el criador y motivo de la muerte.

7-Nuevos dueños.

-Elección. Los criadores son los responsables de asegurar que el nuevo dueño sea buena pareja para sus cachorros, comprobando que puede satisfacer sus necesidades y sus requisitos futuros de bienestar de por vida. No se puede vender a ningún menor de 18 años, ni a nadie que actúe en nombre de un tercero. El primer propietario del perro debe ser el criador.

-Garantía. Debe ser por escrito indicando que tiene al menos ocho semanas de edad, que ha recibido buenos cuidados y ha sido socializado, que goza de buena salud, que tiene microchip, el periodo específico para devolver el animal por problemas físicos, de comportamiento, de compatibilidad, o incluso de incapacidad del propietario para brindar la atención adecuada.

8-Licencias.

-Controles legales. Los criadores deben estar sujetos a controles legales y deben registrarse ante la autoridad competente. En este sentido un criador es “alguien que posee o tiene al menos un perro reproductor hembra o macho y los cachorros que producen se venden o se regalan”.

-Validez. El registro de un criador debe tener un plazo máximo de validez, después debe pedir de nuevo el registro.

-Inspecciones. La autoridad debe realizar inspecciones periódicas basadas en los posibles riesgos para cumplir estas directrices e incluir en ellas una evaluación de los perros y cachorros.

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