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Pasó de legionario o luchar en el circo romano a ser un buen defensor y guardián

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Con musculatura plana y cabeza con líneas rectas, llama la atención por su aspecto y no pasa por ser perro de sofá

Con imponente aspecto y una mirada felina, esta histórica raza italiana busca ahora su espacio como perro guardián, con características morfológicas apropiadas para ello, y a la vez con una fidelidad y nobleza que lo convierten en un animal equilibrado

Por Miguel PELE / Fotos: F.J. Gutiérrez

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Para hacerse una idea de cómo es este perro hay que remontarse a la época histórica de la dominación romana, cuando se usaba como divertimento en los circos, con peleas entre diferentes animales o como acompañante de los soldados de infantería. Así comenzó la historia del cane corso, mal llamado mastín italiano, pues se trata de un dogo, como nos aclara Fran Gutiérrez, criador y vocal del Club español del cane corso italiano (CECCI).
Nos encontramos ante un perro de aspecto poderoso, de gran tamaño, pudiendo llegar a pesar hasta 70 kg, en el caso de los machos. Y lejos de su pasado sangriento, su principal finalidad actual es la de guardián. Y con su imponente presencia seguro que cumple de sobra este objetivo.
Como raza, podemos decir que “es un perro guardián por naturaleza, muy fiel y leal a los suyos, con nobleza de sobra, muy equilibrado a nivel familia, nada reactivo, con un temperamento fuerte a veces con sus congéneres, pero dentro de los molosos, se puede convivir con ellos”. Indiscutiblemente es un perro de mucha fuerza, con buena solvencia y movimiento, elegantes y fluidos en sus desplazamientos, dentro de su envergadura grande, pero no excesiva.
La musculatura del cane corso es plana (no redondeada, como en los perros tipo pitbull), “con buena estructura ósea y con una cabeza caracterizada por sus líneas rectas, visto de frente, con el morro cuadrado, pero no excesivamente corto y visto desde arriba el propio hocico no debe acabar en punta”, aclara Gutiérrez. Esto le da al perro una mandíbula ancha y los incisivos de abajo y arriba paralelos, con lo que consiguen una buena mordida.
La expresión que se percibe del cane corso debe de dar la sensación de felina, como si fuese una pantera, y no debe tener esa mirada amastinada, de razas de pastoreo, sino una mirada de presa. Hay ejemplares que tienen los párpados caídos, tipo mastín napolitano, y no es eso lo que se busca, sino la imagen de un depredador felino, y como buen moloso no hay que buscarle parecido con otros similares, pues este perro tiene su propia identidad.
Los criadores de esta raza están distribuidos por toda la península, desde Cataluña, Región de Murcia, Asturias, Galicia, Andalucía o Castilla-La Mancha y algunos de ellos, como es el caso de Fran Gutiérrez son capaces de recorrer varios miles de km para llegar al sur de Italia y realizar la monta de alguna de sus hembras, “porque me gusta ver una monta natural, observo el instinto y la esencia de los perros”.
Como cánido de gran tamaño, sus dolencias principales van a ser las articulaciones, pero para evitar que las enfermedades congénitas de la raza se transmitan a otras generaciones se la hace una prueba de saliva denominada DSRA, en la que se localizan las posibles dolencias de retina, dentadura y esqueleto, para saber si es portador e infectado. Si hay alguno infectado, para llevar a cabo el cruce hay que buscar otro que no lo esté. Si es portador e infectado, no se debe dedicar a la cría.

 

Según Gutiérrez, hay unos 600 ejemplares distribuidos por toda España y se van inscribiendo en los libros de orígenes de la RSCE. Y función para la que se destinan primordialmente destinado a la guardia y a la defensa. Las modas hacen que lo coja “gente muy diversa y, a pesar de que es un perro muy obediente, a alguno se le puede escapar de las manos, por lo que debe tener algo de experiencia. Lo busca el que quiere un perro de compañía, pero a la vez que sea un perro protector, pues viven en parcelas o en el campo, aunque también alguno en ciudad”.
También hay ejemplares que practican deporte con sus dueños, como IGP, mondioring… ya que dentro de los molosos se trata de uno de los más funcionales. Pero no se lo recomienda a ninguna persona que no tenga experiencia, pues son animales grandes, que rondan desde los 50 a 70 kg, lo que puede dar una idea de su fortaleza.
Como mascota es un perro muy fiel, es poco reactivo, equilibrado y un tanto dominante entre sus congéneres y se puede adaptar a vivir en un piso, pero “hay que cubrir sus necesidades, sacarlo a pasear a diario y varias veces por semana llevarlo al campo y soltarlo, porque su naturaleza es esa, ser un perro de campo. Pero no diría que es un perro de sofá, pues para eso hay otras razas“, concluye Gutiérrez.

Lord Varvara Dell’antica Maseria
Esta hembra atigrada de 20 meses es muy completa en todos los sentidos, incluido el temperamento, como parte fundamental de esta raza. Ejemplo paradigmático de lo que se busca en el cane corso, con sus 52 kg y 68 cm de altura a la cruz.
Títulos:
•J.Ch. España
•J.Ch. Latín Winner
•J.Ch. World Winner 2022
Si detrás de un gran perro hay un buen criador, detrás de él está Nerea Rodríguez, pilar en este proyecto entre hobby y pasión.

Los datos
600 ejemplares aproximadamente puede haber en España
50-70 kg de peso de hembras y machos

(Páginas 10 y 11))

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