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'El perro detector', por Antón Fraga

 perro detector

Empecemos por su significado léxico, la RAE nos dice que detectar es “Descubrir la presencia de algo que no era patente”, para ello hace uso de su capacidad olfativa, que como todos hemos leído es “X” veces superior a la nuestra, tanto en capacidad de detección, de extracción o de decodificación, esclarecer la presencia de una substancia en unión a otros.

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Nos ayudamos de ellos para localizar una cantidad impresionante de sustancias, hongos en corchos de botellas, personas sepultadas bajo superficies colapsadas, agua, tierra, nieve, personas específicas caminando por el monte, papel moneda, drogas, explosivos, armas, fugas en tuberías, insectos, bajadas de glucosa, localización de setas, trufas, restos biológicos que delaten la presencia de una especie animal en concreto, podríamos decir sin equivocarnos que si tenemos la cantidad suficiente de la “Substancia Diana”, la que queremos que el perro localice, podemos entrenar un perro detector.

Así leído tampoco parece algo tan complicado, ¿qué hace entonces que esta especialidad sea tan valorada, tan difícil de realizar y que siempre nos encontremos con la duda razonable ? No son pocos los guías caninos que preguntados por la existencia de la substancia “X” en una búsqueda contestan “Mi perro no ha encontrado” en vez de “Aquí no hay substancia X”.

Herramienta
A mi entender, dejando aparte las técnicas usadas por las que podemos tener mayor o menor afinidad, luchamos contra dos hándicaps que nos hacen “la puñeta” día a día en nuestros entrenos y en nuestras búsquedas. El principal obstáculo del entreno perfecto es que no disponemos de una herramienta mejor que la que maneja el perro, el humano trabaja en un mundo de colores, mientras el perro trabaja en un mundo de olores. Una emanación no buscada, una contaminación no advertida, la entrada de corrientes de aire, un exceso de humedad o de sequedad en el ambiente, darán al traste con un entreno bien planificado o aun peor, no advertiremos el cambio en los parámetros, el perro resuelve y nos iremos a casa con un trabajo positivo bajo unos parámetros erróneos que en algún momento saldrán a la luz.
Tendemos a programar un entrenamiento de acuerdo al resultado del anterior, cambiando algún parámetro para mejorar la secuencia de positivos, pero sin saber, !porque no disponemos de esa capacidad!, QUÉ y CÓMO ha detectado nuestro perro, solo estamos seguros de DÓNDE y un poco menos de CUÁNDO.

Discriminación
El segundo obstáculo que se nos presenta es la generalización y la discriminación que el perro usará para maximizar sus aciertos y que podría jugar a nuestro favor si la tenemos controlada como variante y no nos explota en la cara.
Precisamente esto es lo que me enganchó a la detección, en mis 30 años trabajando alrededor de los perros, me he acercado a muchas disciplinas, practicándolas, juzgándolas y/o ayudando a reglamentarlas; sin embargo la detección, en la que partes de una sustancia y tienes que conseguir que tu perro trabaje con la mayor fiabilidad posible, me parece una de las más gratificantes, eso sí, siempre con la duda y siempre planteando autoevaluaciones.
Cosas en las que no creía, mientras instrumentalizaba a los perros… Y en las que ahora creo; “Un mal día lo tiene cualquiera”, aplicado a persona, animal o cosa, intento estar atento a ese día y si lo localizo aplico una máxima que un día me dio un referente mundial del ahora IGP en España, “Antón, con no hacerlo MAL, ya lo haces BIEN” parece de Perogrullo, pero, si el entreno no está saliendo o está dando unos resultados que no te esperas, si no tienes claro que estás controlando todos los parámetros, PARA y solo con dejar de hacerlo MAL, ya lo estás haciendo BIEN, una regla sencilla que intento seguir si mi cabezonería me lo permite.

Escenarios sin control
La evaluación constante me parece primordial, por ti o por otros, trabajar con gente de tu confianza que te realice escenarios en los que tú no tengas ningún control, cuyo único objetivo sea la evaluación. Una amiga de las FCSE, entrenó alguna vez conmigo y me permitía poner “escenarios creativos”, esa búsqueda de agujeros en el trabajo les ha dado una mayor consistencia en las búsquedas y una mayor confianza en su perra.

  

Y por último, la posibilidad de dar marcha atrás sin apenas restos negativos, la detección se puede y bajo mi personal punto de vista se debe trabajar siempre a favor del perro, por lógica, Él es el que tiene la herramienta para detectar, significa eso que no podemos exigir trabajar bajo estrés, buscar el techo, NO taxativamente NO, significa que todo eso deberá ir incluido dentro de un programa de entreno basado en el respeto.
Y todo esto hablando desde mi experiencia en la detección que se basa en no más de 9 años, no más de 20 perros, no más de 10 Sustancias Diana, este es un artículo de opinión, de la mía, no pretendo sentar cátedra y estoy seguro que hay otras visiones de la detección, posiblemente tantas como entrenadores, sin embargo espero que esta lectura os haya sido amena y haya dado a alguien una visión diferente.

 

(Páginas 28 y 29)

 

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