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Buddy, Mick y Mack, tres perros contra el fraude inmobiliario

Fallopia

 

 

Ante la invasión de la fallopia japonica, una planta sumamente destructiva con las construcciones en las zonas húmedas, una empresa ha preparado a tres perros para que la detecte en jardines y parcelas de propiedades privadas antes de que sean vendidas.

Por Emer IGLESIAS

 

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La aparición de esta especie herbácea nativa de Asia oriental está produciendo muchos quebraderos de cabeza en diferentes zonas húmedas de Europa, incluida España, hasta el punto de que en Reino Unido, por ejemplo, para vender una casa con jardín es obligatorio un certificado de que la propiedad está limpia y en el caso de que aparezca esta planta después se considera fraude inmobiliario. Un cocker spaniel y dos labradores la detectan en el subsuelo con un 95% de precisión, según señala a LADRIDOS Nic Seal, gerente de Environet, la empresa que realiza este trabajo. 

Las plantas invasoras son una verdadera pesadilla no solo para la fauna y la flora autóctonas del lugar donde se propagan a toda velocidad, sino que algunas de ellas, como la fallopia japonica, también conocida como nudo japonés, es un riesgo para las construcciones, los lechos de los ríos o para ecosistemas protegidos de alto valor ecológico, como es el caso de las Gándaras de Budiño, uno de los espacios medioambientales más ricos de Galicia, los lechos y riberas de los ríos del Duranguesado en Euskadi, el Área Natural de Especial Interés (ANEI) de La Viesca en Cantabria, o las riberas del emblemático río Sella en Asturias, además del Piloña, el Narcea y el Nalón en esta Comunidad.

Las administraciones se gastan altas cantidades de dinero al año para evitar su propagación o para conseguir la erradicación de sus zonas de una planta que crece a una velocidad de vértigo y que tiene una gran facilidad para expandirse. Se reproduce por esquejes, así que cortarla es el peor tratamiento que se puede aplicar contra ella porque, no solo no acaba con la planta, sino que la extiende.

Durante el invierno, los trozos que están bajo tierra van arraigando, y con el buen tiempo puede crecer a una velocidad increíble de 10 cm por día y alcanzar más de tres metros de altura a finales del verano.

Esta planta, conocida vulgarmente como bambú japonés, aunque estéticamente en nada se parece al bambú tradicional, llegó a España por los años 70 del siglo pasado, con un objetivo claramente ornamental, pero ahora se está convirtiendo en una verdadera pesadilla para las zonas donde invade sus terrenos.

Es tan peligrosa que puede dañar las bases de cemento, los edificios, las defensas contra las inundaciones, las carreteras, los pavimentos, los muros de contención o las construcciones arquitectónicas.

Esto lo saben bien en Reino Unido, donde está presente desde un siglo antes que en España, y sus efectos devastadores ya se ven hasta en el mercado inmobiliario, sector en el que se ha convertido en un drama legal y significa la perdición para muchos propietarios, más que los altos costos de la hipoteca o los embargos. Tanto es así, que la Agencia de Medio Ambiente británica la califica como “indiscutiblemente la planta más agresiva, destructiva e invasiva del Reino Unido”. Está clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como una de las 100 peores especies invasoras del mundo y ha sido incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

Ante esta situación, la empresa británica Environet especialista en la eliminación de plantas y que trabaja con constructores, ayuntamientos y propietarios de viviendas, decidió en mayo de 2020 preparar a tres perros que fuesen capaces de detectar los restos o esquejes que se quedan enterrados de la fallopia japonica en el subsuelo de jardines o terrenos privados.

Un cocker spaniel rescatado, Buddy, y dos cachorros de labrador retriever, Mick y Mack, han sido entrenados por RFA Security Services para Environet exclusivamente para la detección de nudos japoneses durante varios meses y “desde que llevan trabajando en mayo de 2020 han demostrado un índice de precisión de alrededor del 95% a la hora de identificar el nudo japonés”, indica a LADRIDOS Nic Seal, director gerente de Environet Reino Unido.

“Los perros son mucho más eficientes que los topógrafos humanos, ya que pueden cubrir un jardín o un sitio de desarrollo en cuestión de minutos. Cumplen un papel vital ya que solo ellos pueden detectar nudos enterrados, donde no se ve ningún crecimiento por encima del suelo, lo que permite al topógrafo cavar en el lugar exacto para confirmar la presencia de la infestación y determinar su extensión”, matiza.

La idea de incorporar tres perros a su equipo de trabajo surgió de la experiencia anterior en otros países. “Estábamos ansiosos por encontrar una solución al problema de encontrar nudos donde no es visible sobre el suelo, como en invierno cuando la planta muere, o donde ha sido inducida a la latencia por un tratamiento con herbicidas, o incluso en aquellos lugares en los que se ha ocultado deliberadamente. Introdujimos a los perros y vemos que proporcionan la solución ideal a este problema, aportando mucha mayor certeza a nuestros clientes”.

El día de juego para estos tres perros, pioneros en detectar esta destructora planta invasora, comienza a las siete de la mañana cuando “el entrenador los ejercita en uno de los recintos de RFA Security. Luego se montan en una camioneta de entrenamiento totalmente preparada y se llevan al Centro de Educación Canina y de Seguridad (CASEC) donde se entrenan nuevamente”.

Estos perros fueron elegidos por elevada capacidad de búsqueda y su instinto de juego. “Fueron seleccionados por su inteligencia y gran impulso de la pelota; en otras palabras, un fuerte deseo natural de buscar y perseguir. Al entrenarlos, se identifica un juguete con el que al perro realmente le gusta jugar, que luego se esconde junto al olor objetivo, en este caso, el rizoma japonés de nudos. Una vez que se ha localizado el nudo japonés, se le da una pelota de tenis al perro como recompensa y el guía inicia una etapa de juego”, nos relata Nic Seal.

Los tres canes detectores, que trabajan por todo Reino Unido, “viven con sus guías como parte de su familia y tienen una relación muy cercana con ellos. También hay instalaciones en el lugar donde se cuida a los perros durante el día cuando no están trabajando. El personal de la perrera está de guardia en todo momento para satisfacer las necesidades de los perros, incluida la alimentación, el juego, la limpieza y el ejercicio”, aclara el director gerente.

Ante la situación en Reino Unido, donde los vendedores de viviendas están obligados por ley a declarar si su propiedad se ve afectada por el nudo japonés y no declararlo u ocultar su existencia podría acabar en acciones legales, “En el caso poco probable de que los perros no detecten el bambú japonés y se descubre más tarde que sí hay, Environet ofrece una garantía respaldada por un seguro para cubrir el costo del tratamiento para su erradicación”, indica a LADRIDOS, Nic Seal, que también es fundador de la empresa.

El entrenamiento de estos perros se basa en un sistema de Play Reward; “una vez que el perro da la respuesta deseada, se inicia una etapa de juego. Los perros corren por varios escenarios con un descanso entre sesiones. El sistema de entrenamiento basado en recompensas significa que, para los perros, el trabajo es como un juego de escondite” matizan desde RFA Security.

Después de cada momento de trabajo o de entrenamiento, llega la hora de relajarse: “Se les lleva a dar largos paseos por el campo circundante con el objetivo de permitir que los perros sean simplemente perros, de modo que corran, sigan los olores, persigan pelotas y mastiquen sus juguetes favoritos”, indican en la empresa encargada de su adiestramiento.

 

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