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Blaky, salvador de las palmeras de Torremolinos

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Por el olor o por el sonido que emiten cuando comen, este perro es capaz de detectar las larvas de picudo rojo en el interior del tronco de una palmera o el insecto en estado adulto en las hojas.

Por Miguel PELE

 

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Si algo huele ese algo será detectado por la trufa de un perro. Con ese principio, Andrés Moreno consiguió que su perro Blaky se especializase en la búsqueda del picudo rojo, un insecto colonizador de las palmeras que va destruyendo lenta, pero inexorablemente, cada planta donde se asienta una colonia. Tras cinco años buscando se puede decir que este perro ha conseguido salvar muchas palmeras de una muerte casi segura.

 

Recoger un perro de una familia con la que se mostraba agresivo y convertirlo en perro policía detector de sustancias es todo un reto. Pero si a ello se le une que se le vuelve a reconvertir en localizador del picudo rojo, eso ya supone un extra de dedicación y un nuevo reto superado por Andrés Moreno. Ese perro se llama Blaky, un perro de aguas que en la actualidad tiene ocho años y que lleva cinco buscando este insecto en las palmeras de Torremolinos.

 Con nueve meses, esta mascota había mordido a su dueño y a sus hijos. En un exceso de humanización el animal “no tenía consciencia de que fuese un perro y sus dueños decían que era agresivo. A nosotros nos llegó con algo menos de un año y cuando vimos sus cualidades decidimos agregarlo a la unidad canina para que se formase como perro detector de sustancias”, aclara Moreno.

Blaky es de tamaño mediano por lo que es muy manejable, además de muy activo y con un gran interés por el trabajo. Eso es lo que se necesita para poder formar parte de una unidad canina, dentro de la especialidad de detección de sustancias. Y viendo sus cualidades lo adiestraron y comenzó con sus labores policiales, uniéndose a los otros tres perros de la unidad.

 Pero un día, el concejal de Medio Ambiente, ante el avance de la plaga del picudo rojo en las palmeras del municipio, le planteó a su instructor canino, como si fuese un reto, que intentase hacer algo con los perros, a ver si conseguía que lo detectasen y así ayudar a parar la muerte de estas plantas.
Para ello, a lo largo de su adiestramiento, se le fue introduciendo el olor del insecto. En principio, “con los insectos adultos o con las propias larvas que conseguíamos de las palmeras infestadas; y posteriormente, con un pseudo, una feromona que tiene el olor característico”, explica Moreno.

Ladrando

Así, después de seis meses de entrenamiento, estuvo preparado y comenzó su tarea para localizar al insecto cuanto antes. En sus rondas por los diferentes espacios de esta localidad de la Costa del Sol, el perro va oliendo los troncos y si encuentra algún resquicio de vida de estos insectos se lo comunica a su guía dando ladridos. “Pero no solo detecta la larva por el olor, sino también por el ruido que hace al masticar las hojas de las que se alimenta”.

 Su labor es sumamente importante, ya que es capaz de detectar de manera precoz si una palmera está contaminada. Estos datos se los facilitan a los servicios de mantenimiento de la concejalía de Medio Ambiente, que será la que realmente proceda a aplicar el tratamiento oportuno para la desinfección de las plantas, antes de que sea demasiado tarde.

 Y en vista del éxito que está teniendo en localizar estos coleópteros masticadores de madera, desde otros municipios vecinos se han interesado por conseguir los servicios de Blaky, pues toda la costa mediterránea está plantada de palmeras y este insecto ha colonizado y acabado sistemáticamente con la vida de muchas de ellas.

 Pero por ahora, el instructor no da más abasto que para cubrir las necesidades de la unidad canina de su municipio y más sabiendo que este perro de aguas solo trabaja con Andrés. Si otra persona lo intenta, el perro no parece interesado por localizar ni larvas ni adultos. Es un caso especial, aspecto que no ocurre con los perros de seguridad que prepara, que en ocasiones sí que colaboran puntualmente con otros cuerpos de seguridad, como es la Policía Nacional.

¿Qué es el picudo rojo?

Se trata de un coleóptero invasor, proveniente de la zona cálida de Asia, caracterizado por su color rojo y su trompa picuda con la que mastica las hojas de las palmeras, planta de la que se alimenta en exclusividad. Suele poner los huevos en la base de las hojas, de las que saldrán larvas que pueden hacer galerías por el tronco de más de un metro de longitud. Esto va lentamente perjudicando la salud de la palmera, que comenzará a amarillear y marchitarse hasta causarle la muerte.
A principios de los años 90 del siglo pasado apareció en la costa granadina y de ahí se extendió por el litoral mediterráneo, abarcando posteriormente poblaciones del interior que contaban con palmeras.
Con una vida de unos siete meses, de los que un máximo de tres pertenecen a su etapa adulta, este insecto puede llegar a poner 500 huevos, de los que saldrán las larvas, que durante dos meses engordarán excavando galerías por el tronco. Con fibras de la palmera construye un capullo, dentro del que sufrirá la metamorfosis para convertirse en adulto y completar el ciclo.

 

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