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 Luis Alberto Calvo: “Sin la estrecha colaboración de los veterinarios, la ley animal no puede funcionar

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Los veterinarios son un pilar esencial en el bienestar animal, y por ende, en la lucha contra el abandono, aunque no siempre reciben el reconocimiento que merecen. El presidente de este colectivo, Luis Alberto Calvo, afirma con rotundidad que sin la estrecha colaboración de su profesión la Ley de Bienestar Animal no puede funcionar; además demanda a las administraciones que sigan trabajando para poner chip a todos los perros como la vía más efectiva para luchar contra las elevadas cifras de abandono animal de nuestro país y denuncia, una vez más, que el 21% de IVA aplicado a medicamentos veterinarios es abusivo, arbitrario e injusto. En una entrevista concedida a LADRIDOS, recuerda que humanizar a los perros es un error de concepto que olvida su biología, fisiología y sus instintos.

Entrevista a Luis Alberto Calvo / Presidente de la Organización Colegial Veterinaria (OCV)

Por Emer IGLESIAS

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-Los veterinarios han tomado protagonismo en la nueva Ley de Bienestar Animal, pero no parecen estar contentos…
-Mantuvimos contactos y reuniones con el anterior director general de Derechos de los Animales, presentamos más de sesenta alegaciones, pero nuestro criterio técnico apenas se tuvo en cuenta. Nuestro país necesita sin duda una Ley de Bienestar Animal, pero con otro planteamiento. Esta se ha hecho muy deprisa, sin el consenso necesario y prima el contenido ideológico, seguramente por cuestiones de marketing político.

-Se están desarrollando los reglamentos para poner en marcha la ley, ¿les han consultado a ustedes los veterinarios?
-Ahora sí. Desde la llegada de José Ramón Becerra a la Dirección General, hay una relación fluida y cordial porque sin la colaboración de nuestra profesión la ley no puede funcionar. Ya se ha firmado un primer convenio marco para que los veterinarios asumamos la formación en tenencia responsable, en los cursos previstos, y seguimos trabajando en otras cuestiones. Nuestra disposición a cooperar es máxima.

-¿La falta de financiación y de medios sobre en todo en ayuntamientos pequeños es el gran hándicap de esta ley?
-Sin duda, y así se lo hemos transmitido a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en una reunión celebrada en abril. En España hay algo más de 8.000 ayuntamientos, la mayoría de los cuales carece de medios para ejecutar las competencias que delega en ellos la Ley, ya sea la recogida y tutela de perros abandonados o la gestión de las colonias felinas. Por aportar un dato, no llega a 300 el número de veterinarios municipales... Sin un apoyo económico a los ayuntamientos por parte de otras administraciones –diputaciones, comunidades autónomas y el propio Estado- va a ser imposible llevarla a efecto. Los veterinarios estaremos en primera línea para colaborar, pero no podemos trabajar gratis.

-Muchos propietarios siguen sin poner chip a su perro ¿Cómo se podría atajar?
-Según las estimaciones, en España están identificados en torno al 70 por ciento de los perros, cifra impensable hace tan solo unos lustros que refleja lo mucho que se ha mejorado. En algunas comunidades el porcentaje será mayor. Ahora bien, hay que seguir trabajando desde las administraciones para lograr la plena identificación, aumentando los medios para concienciar a la ciudadanía. Como venimos reclamando, es la vía más efectiva de lucha contra el abandono –una lacra que en España presenta cifras inasumibles-, de hallazgo en caso de pérdida y esencial desde el punto de vista de salud pública.

-La ley de bienestar habla mucho de sanciones: por dejarlos atados, por estar más de 24 horas solos, por usar collares de otra época, por llevarlos sueltos… ¿Con tanta prohibición no se consigue el efecto contrario?
-Carecemos de datos sobre las sanciones al respecto. En todo caso, no es bueno un exceso de afán prohibicionista en una normativa, de sentido punitivo, de ahí la insistencia de toda la profesión veterinaria de fomentar la tenencia responsable entre propietarios, niños, mayores... Saber los compromisos que supone tener un animal en nuestro hogar y la dedicación (tiempo, afecto, dinero...) que exige evitaría muchos problemas.

-La profesión veterinaria es tratada como una profesión de segunda, quedó demostrado con la gestión del Covid, ¿no es hora de que se coloque a estos profesionales donde merecen?
-La gestión de la pandemia de Covid, que no olvidemos es una enfermedad de origen animal (zoonosis), fue muy deficiente en nuestro país y se caracterizó por la marginación sistemática de los veterinarios. Nosotros estamos acostumbrados a trabajar con epidemias, a tratar a grandes poblaciones de animales enfermos, a actuar con diligencia siguiendo unos protocolos, y eso lo ignoran los responsables políticos de la sanidad, incapaces de gestionar correctamente los recursos públicos. No obstante, la pandemia ha confirmado la vigencia del modelo One Health que defendemos, así como la necesidad de apostar por la prevención, y las autoridades sanitarias lo van entendiendo.

-Algunas mascotas llegan a las clínicas con enfermedades muy desarrolladas, quizás por el elevado costo de las consultas o tratamientos. ¿Hay alguna forma de solucionar esto?
-Los veterinarios tenemos la obligación de atender todos los animales que llegan a consulta, vengan en unas u otras condiciones. Es una profesión liberal de ejercicio privado, y la tendencia de las personas es de ahorrar gastos en mascotas. Por eso recuerdo la conveniencia de efectuar visitas periódicas al veterinario, que no tienen un coste disparatado en comparación con otras ramas de la sanidad, y pueden ayudar a detectar dolencias y patologías antes de que se compliquen. Siempre es mejor prevenir.

-La Ley de Asistencia Veterinaria Gratuita para personas vulnerables implica que los veterinarios deberán esperar para recibir el coste de las consultas o tratamientos realizados. ¿No es exigir un esfuerzo extra a este colectivo profesional?
-No tenemos constancia del alcance exacto de esa normativa. Hay ayuntamientos que han destinado una partida a este fin y han suscrito un convenio de colaboración con su colegio provincial de veterinarios. Hay comunidades autónomas que han dispuesto ayudas económicas para la adopción, en concreto a microchipar y vacunar. De todas maneras, ninguna normativa puede basarse en la gratuidad de nuestro trabajo como profesionales clínicos y sanitarios.

-El elevado coste de los fármacos para animales parece un negocio para los farmacéuticos ¿qué está mal regulado aquí?
-Debemos ser conscientes de que vivimos en un mercado libre y que, por otro lado, un fármaco veterinario se vende siempre menos que uno de humanos, de manera que resulta menos rentable. Los laboratorios se rigen por criterios económicos y empresariales. No es una cuestión estrictamente veterinaria.

-Priman las demandas de los laboratorios a la hora de prohibir medicamentos de humanos cuando hay de veterinaria...
-Conviene recordar que tenemos la obligación de prescribir medicamentos veterinarios siempre que existan. Solo se acude a medicamentos humanos cuando ese principio no está comercializado. También influye de forma negativa el IVA del 21% que han de soportar los propietarios por estos medicamentos, algo abusivo, arbitrario e injusto. No me canso de repetirlo: no se puede gravar con un tipo impositivo de artículo de lujo algo tan básico como la sanidad animal, que es parte fundamental de la salud pública.

-Todavía muchos animales viven sueltos en la parte exterior de las fincas día y noche. Los animalistas ponen el grito en el cielo por ello, ¿esto es contrario al bienestar animal?
-El bienestar animal se asienta en las cinco libertades conocidas para que el animal esté a gusto: alojamiento, alimentación, sin dolor ni enfermedad ni sed y con posibilidad de expresarse con sus congéneres. Estas atenciones aseguran el trato correcto. Un mastín en zonas rurales y de montaña suele dormir a la intemperie por su instinto de defensa frente al lobo, aunque pueda protegerse en una caseta o establo. Algo parecido ocurre con los perros de caza, que son razas seleccionadas con este fin, con funcionalidades y comportamientos concretos.

-El aumento de perros de trabajo o de deporte, ¿hace imprescindible una especialidad veterinaria?
-Los veterinarios, por vocación, formación y experiencia, estamos preparados para atender perros muy diversos y con particularidades muy específicas: concurso, deporte, caza... Existe un grado de especialización cada vez mayor en estas áreas, con compañeros que son profesionales solventes para cuidar de este tipo de animales en todo lo que requieran: nutrición, entrenamientos, manejo, fisioterapia...

- ¿Cómo ve como representante del colectivo veterinario la humanización actual de nuestras mascotas, incluso se llega a hablar de ‘perrihijos’?
-Nunca debemos humanizar a un animal ni animalizar a las personas. Supone un error de concepto, que olvida su biología, fisiología, instintos... Conviven con nosotros, nos dan lo mejor de sí, se les coge cariño, pero son perros. Su comportamiento y sus reacciones no obedecen a los patrones de las personas. No olvidemos nunca esta realidad, que distorsiona la percepción de algunas personas respecto a los animales.

-Se ha evolucionado mucho en exigir la vacuna contra la rabia, pero en Galicia aún no es obligatoria. ¿No es un sinsentido y contrario al bienestar animal?
-Desde la Organización Colegial Veterinaria (OCV) venimos reclamando la obligatoriedad de esta vacuna en todo el territorio nacional hace años. Es una reivindicación constante y nos hemos dirigido al presidente de la Xunta para manifestarle nuestra preocupación. Por suerte, Cataluña, País Vasco y Asturias han reconsiderado su postura y ya es imperativa. Las enfermedades, y sobre todo las epidemias, no se detienen en las fronteras. La inmunización lograda por la vacuna contra la rabia es una cuestión básica de sanidad animal, de salud pública, y parece mentira que tengamos que explicarlo a estas alturas.

-Hay estudios que hablan de que uno de cada diez propietarios presiona al veterinario para que le dé fármacos ¿sucede esto en nuestro país?
-He sido veterinario clínico de pequeños y grandes animales durante más de treinta años y no he vivido una situación de esa naturaleza. Por supuesto que pueden suceder, pero por el contacto con los compañeros estoy convencido que no se trata de un hecho generalizado.

-Llegan las altas temperaturas. ¿Qué consejos dan los veterinarios a los propietarios?
-Son consejos sobradamente conocidos: asegurar el acceso permanente a agua para que el perro esté hidratado y los espacios de sombra para que descanse, no refrescar de manera brusca, no dejarlos nunca en el interior del vehículo y evitar los paseos, sobre todo si el perro corre, a las horas de mayor insolación. Los propietarios deben vigilar estas cuestiones y también el apetito, pues suelen comer peor con el calor.

  

Destacamos

"No debemos humanizar a un animal, ni animalizar a las personas. Es un error que va contra sus instintos y su biología”

"La inmunización de la vacuna contra la rabia es básica en salud animal y pública, parece mentira que aún haya que explicarlo”

"El 21% de IVA en los fármacos veterinarios es abusivo, arbitrario e injusto, no se pueden gravar como si fueran artículos de lujo”

"Ninguna normativa puede basarse en la gratuidad de nuestro trabajo como profesionales clínicos y sanitarios”

"Presentamos más de 60 alegaciones a la Ley Animal y nuestro criterio apenas se tuvo en cuenta, ahora hay una relación fluida”

"Los veterinarios estaremos en primera línea para colaborar, pero hace falta ayuda económica a los ayuntamientos”

 

(Páginas 6-9)

 

Veterinarios y ayuntamientos se unen por el bienestar animal

 

El síndrome silenciado de los veterinarios

 

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Veterinarios alzan la voz por la nariz corta: “no es ético criar perros que luchan por respirar”

 

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