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La disciplina canina excelente para los perros: mantrailing, el rastreo de personas

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Esta disciplina es el avance en defensa de los perros. Respeta su naturaleza, sigue sus instintos, es el futuro frente a otras modalidades encorsetadas donde, a veces, nos olvidamos de ellos

Para los perros es instintivo rastrear, es su naturaleza y su pasión. El mantrailing, rastreo de una persona por olor de referencia, es decir, buscar a una persona después de oler una de sus prendas, “es excepcional para todos los perros”, según indica a LADRIDOS Miguel Ángel Carbajal Porto, uno de los mayores exponentes de esta disciplina en nuestro país.

Por Emer IGLESIAS

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Carbajal define esta disciplina de una forma muy sencilla, “es el rastreo de una persona por olor de referencia, significa que tomamos una referencia de olor concreta, una prenda o un lugar, y a partir de ahí hay que encontrar a esa persona concreta, exclusivamente a ella”.
Y eso cómo se consigue, pues iniciando al perro en el rastro de un olor. “Una vez que empieza a seguir ese rastro de olor de referencia, yo suelo trabajar con una fragancia de bebé, en muy pocas sesiones puedo poner una persona en rastros muy cortitos y el perro ya comprende que si sigue este rastro recibe un refuerzo”, matiza Miguel Ángel Carbajal, responsable del grupo de mantrailing A estrada en Galicia.
En el mundo de rescate con perros hay dos modalidades diferenciadas, por olor genérico y por olor de referencia. El olor genérico es cuando tienen que marcar a cualquier persona que encuentren en un área, bien sea en escombros o en superficies colapsadas, y el olor de referencia es cuando tienen que buscar a una persona exclusivamente, “esto es el mantrailing”, recalca Porto.
Ya dentro de esta disciplina o sistema de búsqueda de los perros hay dos tipos de prácticas, “el que yo llamaría profesional o semiprofesional, y el amateur. El profesional es excepcional para las Fuerzas de Seguridad, para las búsquedas en caliente, para personas desaparecidas siempre y cuando se aplique un protocolo que no se está aplicando, es decir, que se actúe cuanto antes, o también para el Ejército. Y luego hay un mantrailing de calle o no profesional, para todo el mundo. Este es un ejercicio excepcional para los perros y para los guías, para los perros porque tienen que trabajar a través del olfato, que es algo natural para ellos, tienen que gestionar diferentes entornos, estar con otros perros y hacer una actividad mental. Aunque el rastreo es natural, les agota. Para los guías porque hacemos muchos kilómetros. Al final estamos en buena forma física”, recalca el responsable de Mantrailing A Estrada.
Para practicar esta disciplina canina hay varios métodos en el mundo. Algunos comienzan con el rastreo con una persona a la vista, que se escapa con un juguete o con comida, lo esconde y el perro tiene que buscarlo. Es lo que se llama un inicio por vista.
Sin vista
Carbajal tiene su propio método, que es con el que trabaja desde hace muchos años y ha plasmado en varias publicaciones consideradas la Universidad escrita del mantrailing. “Yo inicio los perros con el olor de una fragancia, siempre en entornos naturales, bosque o campo, donde los perros pueden rastrear bien de verdad. Esto me permite iniciarlo sin ayuda de nadie e inculcarle las ganas y la motivación por el rastro. Tan pronto veo que ya lo ha asociado, empiezo a hacer una pequeña línea de olor, partiendo de una pequeña gasa. En cuanto sigue esa línea de olor, ya paso a un humano. Con un rastro muy cortito y muy fresquito, pero sin que lo vea, es muy importante que el perro no utilice la vista en ningún momento, la clave de mi formación es que empiece desde la nariz siempre”.
Un aspecto esencial en este proceso, es el refuerzo o premio que el animal recibe. “Una vez que hace el primer rastro, muy cortito, recibe un gran refuerzo y ya entiende que siguiendo un olor de referencia desde el inicio le lleva hasta la consecución de su premio, a ese refuerzo”.
Más largos
Pero no todo es iniciar al perro ni mucho menos. Tras esta etapa, viene el trabajo que Miguel Ángel califica de “proceso más tedioso y más largo”. Es el momento de ir haciendo rastros más largos. Carbajal lo centra en tres bloques de entrenamiento. “Un bloque de distancia, un bloque de antigüedad y un bloque de discriminación. Son tres parámetros que tienen que manejar todos los perros de rastro. Si tenemos una pista muy larga, tienen que estar formados para aguantar, si tenemos pistas viejas tenemos que entrenarle para pistas viejas, si hay mucha discriminación hay que entrenarlo para eso”, relata con pasión este referente del mantrailing.
Lo primero que trabaja es la distancia. Una vez que tiene un perro sólido alarga los km, “lo que me permite trabajar por diferentes superficies”. A los tres o cuatro meses de entrenamiento, cuando el perro ya puede hacer un rastro de kilómetro o kilómetro y medio, llega la hora de la antigüedad y de la discriminación. “Esto es durante toda la vida del perro, hay que ir poniendo bloques más difíciles y superando rastros más complejos”.
Al ser una actividad muy a favor del perro es algo que “pueden hacer hasta el final de sus días si el físico se lo permite, los perros que no pierden el olfato y les gusta lo que hacen no tienen por qué dejar de hacerlo, es como las personas, igual, otra cosa es que esté en un grupo profesional”.
Pérdida de perros

Carbajal, que antaño fue competidor de IGP, se lamenta de que no estemos evolucionando a favor del perro. “En la competición estás para la competición, se atiende muy poco al perro, hemos perdido y perdemos mucho perro al rivalizar con los demás, por querer ser campeón. Esto es todo lo contrario, es el avance en defensa de los perros, es otra cosa, no somos ni mejor ni peor que otro, solo vamos pasando niveles a título individual, y cuando comienzas a encontrar a la persona te motiva y ya no paras”.

Fegma, sin competiciones
En la Federación Española de Grupos de Mantrailing, FEGMA, a la que pertenece Carbajal y es un miembro muy activo, no hay competición alguna. “Tenemos una máxima de no competir, pero se superan los niveles, no deja de ser una especie de competición con uno mismo, hay cuatro niveles más dos pistas de larga distancia, de dos y cuatro kilómetros”.
Los exámenes son a doble ciego, es decir, nadie sabe cual es la pista o rastro que tiene que seguir, solo el trazador que es la persona a buscar, por lo que no cabe que alguien vaya puntuando al perro.
La forma de calificar apto en un nivel es tan sencillo como que el trazador cuando marca la pista andando lleva una aplicación que recoge el camino realizado y el perro un gps. Al terminar se superponen las dos rutas y si coinciden en un 60% el perro es apto. Da igual que lo consiga en menos o más tiempo, siempre que esté dentro del reglamentario. Para superar el nivel uno o dos tiene que hacerlo dos veces, es decir, dos aptos en rastros con trazadores, ubicaciones y clases diferentes. En el tres, lo tiene que hacer cuatro veces, dos en un espacio natural y dos en urbano.
La superposición de las rutas tiene que coincidir en un 60% para evitar que un perro que encuentre por casualidad, sin seguir el rastro dejado por la persona perdida, pueda ser valorado positivamente. “No necesitamos competir, es tan difícil, que no necesitamos competir, no hay rivalidad, no hay puntuaciones subjetivas como las que se dan cuando juzgas a un perro porque lo ha hecho bien o mal, la mejor consecución es encontrar a una persona en ciego”.

Los datos
modalidades: inicio por vista o sin vista
Jubilación Si el físico lo permite, el perro puede estar realizando esta actividad hasta el final de sus días

(Páginas 6-8)

 25 perros demuestran su habilidad en mantrailing

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