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Cada vez se usan menos animales en experimentación, sin embargo el número de perros se ha doblado 

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El informe del Ministerio de Agricultura sobre los usos de animales en experimentación indica una bajada en general frente a un aumento de la especie canina, pasando de los 789 en 2020 a los 1.511 en 2022, la mayoría en estudios sobre nutrición, bienestar y enfermedades. La especie canina es la diana en este tipo de trabajo para estudios relacionados con la nutrición, el bienestar o enfermedades como parvovirus

Por Carlos XESTAL

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El perro sigue siendo un gran aliado de los laboratorios de investigación y experimentación científica, aunque eso sí, cada vez más cuidado y sufriendo menos daños.
Según el informe publicado por el Ministerio de Agricultura sobre los usos de animales en experimentación y otros fines científicos en 2022 (último año que hay datos), el uso de los perros se ha duplicado en solo dos años. Si en 2020 el número de usos llegó a los 789, en 2022 han sobrepasado los 1.500, 400 más que en 2021, que ya llegó a 1.138.
A nivel de porcentaje total en relación con las diferentes especies utilizadas, también han subido los perros, pasado de representar un 0,11% en 2020 a un 0,13 en 2022. Frente a ellos, los usos de gatos se mantienen, incluso bajan un poco en estos dos años. Los ratones son la especie que se lleva la palma con 485.567 usos, un 41,72% del total.

Investigación científica
Los perros, incluidos en el grupo de carnívoros en este informe, se usan mayoritariamente en investigación traslacional, donde son la especie diana, “especialmente en estudios relacionados con la nutrición, bienestar y enfermedades, en particular leptospirosis, parvovirus o enfermedades respiratorias”, indica Agricultura.
Los datos recogidos proporcionan información sobre la severidad a que han sido sometidos los animales en el transcurso de los procedimientos en los que han sido utilizados, es decir, el grado de dolor, estrés o sufrimiento que han experimentado esos animales.
Así, cada uso para cada animal se clasifica en “sin recuperación”, “leve”, “moderado” o “severo”. Sin recuperación: usos de animales que, tras someterse a un procedimiento desarrollado en su totalidad con anestesia general, no recobran la conciencia; Leve: usos de animales que en el curso de un procedimiento han experimentado, como máximo, un dolor, un sufrimiento o una angustia leves de corta duración y aquellos cuyo bienestar o estado general no haya sufrido un deterioro significativo como resultado del procedimiento; Moderada: usos de animales que han experimentado un dolor, un sufrimiento o una angustia moderados de corta duración o un dolor, sufrimiento o angustia leves de larga duración o cuyo bienestar o estado general haya sufrido un deterioro moderado como resultado del procedimiento; Severa: usos de animales que en el curso de un procedimiento han experimentado un dolor, un sufrimiento o una angustia severos o un dolor, sufrimiento o angustia moderados de larga duración o cuyo bienestar o estado general haya sufrido un deterioro importante como resultado del procedimiento.

Más “moderados”
Bajo esta clasificación, las estadísticas indican que en 2022 continúa la tendencia a la baja en la proporción de usos sin recuperación, significando ya solo un 2,31% del total, frente al 48,71% de las leves o el 42,07 de las moderadas.
El número de usos moderados se ha visto aumentado tanto en investigación básica (en estudios sobre los sistema urogenital y reproductor, inmunológico y cardiovascular, en particular), como aplicada (sobre todo en investigación en torno a las enfermedades, la nutrición y el bienestar de los animales), donde los perros son la especie diana.
Este número de usos no significa que haya el mismo número de perros, ya que prima la reutilización de los animales en los casos que no ello no vaya en contra del objetivo científico ni tenga consecuencias para el bienestar animal.

Reutilización
En este aspecto el Ministerio es tajante, “las ventajas de la reutilización de animales deben evaluarse con respecto a los efectos negativos sobre su bienestar, teniendo en cuenta lo experimentado por un animal a lo largo de toda su vida”.
Por ello pone unas condiciones para la reutilización cuando ya ha sido utilizado en uno o varios procedimientos: que ningún uso anterior se haya calificado como severo; que el animal esté en buen estado y haya recuperado totalmente su salud; que el nuevo procedimiento no haya sido calificado como severo y que un veterinario realice una evaluación favorable teniendo en cuenta las experiencias del animal en toda su vida.
La reutilización ha disminuido notablemente con respecto a ejercicios anteriores, y las especies más reutilizadas fueron los gatos con el 85%, seguidos de los perros donde el 46% de usos son reutilizaciones.

 De criadores de la UE
En cuanto al origen de los animales usados en experimentación en nuestro país, la normativa solo exige que los animales utilizados provengan de centros registrados como criadores de animales, motivo por el cual los perros en un 24% y los gatos en un 39% son con más frecuencia los animales que no están registrados en centros de la UE que son criadores, “ya que son habitualmente mascotas que se utilizan con fines científicos o de docencia con el consentimiento de su dueño, habitualmente en estudios de enfermedades animales, o en el caso de los gatos, también en estudios del comportamiento”, señala el informe.
Para estos animales, que no proceden de centros registrados como criadores, es necesaria una valoración de las razones que justifiquen su uso.

(Páginas 6 y 7)

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