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Intervenciones con animales, regulación ya sí o sí

 

Cuando no hay un profesional de la Salud o de la Educación es solo una actividad asistida con animales, también incluida en las intervenciones con animales, pero ¿qué incluye este último término?

Por Emer IGLESIAS 
 

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La Cátedra Animales y Sociedad de la URJC, dirigida por Nuria Máximo, lleva 4 años trabajando en la investigación de cómo el hombre se relaciona y se vincula con los animales para profesionalizar todo tipo de intervenciones con animales.  Para que sea terapia es imprescindible la presencia de un profesional de la Salud o de la Educación, que es quién dirige todo el trabajo. 

Según señala Máximo a LADRIDOS, “intervenciones con animales es un término ‘paraguas’ que recoge todos los tipos de trabajos que se pueden realizar con animales, no solo perros, sino también caballos y otros animales”.

Hasta aquí todo claro. Pero una definición que engloba cualquier actividad de animales con personas es muy amplia y el boom de estos trabajos acaba, en muchas ocasiones, en malas praxis e incluso en perros con miedo que pueden llegar a morder.

Por ello en 2016, y tras la presentación de un proyecto por parte de Nuria Máximo, la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid optó por crear una Cátedra denominada de Animales y Sociedad “con una finalidad de investigación, para estudiar cómo nos relacionamos con los animales, cómo nos vinculamos con ellos. Una parte de nuestros objetivos tiene que ver con las terapias asistidas por animales, si funcionan o no, si hay bases científicas, generar bases y luchar un poco contra las malas praxis”, matiza la directora de la Cátedra.

Dentro de la Cátedra tienen tres líneas importantes: la parte de exploración, la parte de formación y la parte de divulgación a través del blog, todo ello centrado en las terapias ocupacionales, aunque también trabajan otros temas.

Lo primero es clarificar bien qué tipo de intervenciones se realizan con animales. En este punto Nuria aclara que “están las terapias, la educación asistida con animales y luego, por otro lado, las actividades asistidas con animales, ya que no todo lo que se hace es terapia, lo que ocurre es que se usa este término sin que se cumplan unos criterios mínimos”.

Terapias con animales

Al escribir en google “terapia con animales” se abren cientos de páginas entre las que hay numerosos cursos que aseguran que en poco tiempo ofrecen las herramientas para aprender a trabajar con animales, la mayor parte perros, y colectivos como personas mayores, niños con problemas o discapacidad, mujeres maltratadas, reclusos… Todo un conglomerado que pone por delante la palabra terapia e incluso alguno llega a decir que el perro es el mejor terapeuta.

El primer requisito obligatorio para que una intervención con animales sea realmente una terapia es que todo el proceso tiene que ser dirigido por un profesional. “Para que sea terapia tiene que estar guiado por un terapeuta, es decir, un experto en Ciencias de la Salud, que se ha formado además en intervención asistida con animales, que puede ser un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional, un psicólogo, un enfermero, un médico…”, indica Nuria.

Este trabajo es un proceso terapéutico con unos protocolos muy marcados en el que hay un profesional de la salud, un paciente y un guía canino: “El experto hace una evaluación de su paciente, diseña unos objetivos, realiza una planificación de las actividades, de la terapia, para conseguir esos objetivos y se va reevaluando y reajustando, en esta parte es muy importante que exista ese profesional. Luego tiene que existir el otro profesional, el guía canino o ecuestre, que es el que trabaja directamente con el animal ante el paciente. En todo esto es muy importante la coordinación”, explica a LADRIDOS, la directora de la Cátedra de la URJC.

Estos terapeutas tienen la doble vertiente sanitaria y social, y por ejemplo “cuando se trabaja con adolescentes con problemas, incluso penales, mucho de lo que se realiza con ellos son terapias ocupacionales que tienen esa doble vertiente sanitario-social”.

En la parte del entrenamiento del perro también interviene el profesional de la Salud. “En su entrenamiento es muy importante la coordinación entre el experto, el profesional de Ciencias de la Salud, y el guía canino, entre los dos planifican las sesiones conjuntamente. El animal no vale cualquiera, sino que tiene que estar seleccionado, entrenado y cuidado para una determinada intervención”.

El objetivo de la Cátedra ahora es conseguir que la archianunciada nueva ley de protección animal regule a los animales de terapia de una vez por todas.

Educación asistida con animales

Estas intervenciones son similares a las terapias, con la diferencia de que los profesionales son del ámbito de la Educación, en cualquiera de sus niveles, y se siguen los mismos protocolos que en la terapia asistida con animales. “El patrón es el mismo que en las terapias con animales en el ámbito de la Salud, pero el profesional tiene que ser uno relacionado con la Educación, o de la Eduación formal o de la de Adultos.

Actividades asistidas con animales

Las actividades en las que participan animales son totalmente diferentes. Aquí no hay terapeuta, y es algo mucha más lúdico. Todo el peso recae directamente en el guía canino o ecuestre. “Un guía que se ha formado puede realizar con su animal secuencias de actividades lúdicas, de ocio, más desenfadadas, más informales, que tienen un beneficio, puesto que cuando nos relacionamos con animales nos produce un cambio de la rutina, una emoción positiva. Ello es bueno, pero no es un proceso terapéutico, ni está pautado ni organizado”.

Estas actividades proliferan cada vez más en nuestra geografía, y son las que pueden acabar en problemas, ya que en algunos casos se hacen sin control. “Hay gente bien intencionada, que ha hecho un curso de educación canina y tiene un perro majete y ve una residencia de mayores donde puede ayudar y se ofrece a ir con su perro. Pero la realidad es que pueden causar un problema. Yo tuve que evaluar los proyectos que se estaban haciendo en la Comunidad de Madrid y se descartaron muchos sobre el papel, luego vi vídeos de lo que estaban haciendo los que pasaron el primer filtro y en algunos los perros trabajan con miedo. No hay derecho a eso, a la larga no da ningún beneficio y encima tenemos un perro con miedo que en algún caso puede morder”.

La Cátedra lleva tiempo reclamando que haya una regulación y ahora puede llegar el momento con la nueva Ley sobre el bienestar animal que ha creado altas expectativas en todos los sectores del mundo animal.  “En la nueva Ley sobre los animales se va a regular el bienestar animal y dentro de eso, a los animales de terapia, porque están trabajando para el beneficio humano. En la Cátedra se lucha para que haya protocolos con un beneficio mutuo y cuando esto sucede es maravilloso que el animal también se lleve algo”.

El futuro pasa por la regulación en todos los ámbitos. “En el mundo del perro la mayoría de la gente está trabajando bien en cuestión de terapias, el problema está en la hípica donde es justamente al contrario, cobrando un dinero a los padres, por no hablar de empresas que están usando animales salvajes, delfines, animales marinos o rapaces. Por eso, al ser una ley marco debería trazar una línea, las cosas que se pueden mejorar, por ejemplo, que el caballo también se beneficie de estas terapias”.

Los proyectos

La Cátedra Animales y Sociedad de la URJC tiene en marcha un servicio en el Hospital de la Axarquía (Málaga) en apoyo a niños ingresados en Pediatría o a los pequeños que tienen diabetes. El proyecto lo desarrolla junto a Perruneando.

De manera virtual por el Covid-19 realiza videollamadas con niños ingresados en el 12-de Octubre de Madrid y el Reina Sofía de Córdoba.

Parados por la actual pandemia la URJC tiene dos actividades: un proyecto de caballos y mujeres en riesgo de exclusión social y otro con perros para personas con alzhéimer en un Centro de Día.

Finalizado hay un trabajo de menores con medidas cautelares en Barcelona, del que no se dan datos por la privacidad de los jóvenes.

 

 

El origen

En los últimos años está proliferando el uso de animales con fines terapéuticos, pero esto no es algo reciente, sino que remonta a mucho tiempo atrás. El primer uso de animales en terapias documentado y registrado está datado en el año 1792  en un centro de rehabilitación para enfermos de salud mental de la fundación del York Retreat en Inglaterra. En 1867 los animales de compañía intervinieron en el tratamiento de epilépticos en Bielfield –Alemania-. Durante los años 1944 y 1945 en el Army Air Convalescent Center, en Pawling, Nueva York, se llevaron a cabo terapias asistidas con animales de compañía para la rehabilitación de aviadores. En nuestro país este tipo de terapias se comienzan a implantar en 1987 por la Fundación Affinity.

Tanto la “Terapia Asistida con Animales” como las “Actividades Asistidas con Animales” en la mayoría de los casos, es algo altamente positivo tanto para la persona que la recibe como para el animal por el grado de conexión al que llega con el humano asisitido, pero siempre que ello sea realizado por profesionales, que gocen de la cualificación precisa y sobre todo, que no implique ningún menoscabo para el propio animal.

Por Gema Calahorra, del blog Derecho de los Animales

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