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Contacto visual sostenido, la base para adiestrar a un perro sordo

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El instructor de la once, Eloy Aranda, pone en marcha un proyecto para integrar a estos canes a través del contacto visual sostenido

La principal preocupación de un dueño cuando descubre que su perro es sordo es cómo evitar que su libertad sea limitada a causa de su discapacidad, ya que la falta de audición le expone a numerosos peligros. Pero no todo está perdido. Un proyecto de uno de los mayores expertos de nuestro país con perros ciegos, Eloy Aranda, cambia la vida de mascotas y sus propietarios a través de un arduo trabajo para potenciar el contacto visual sostenido.

Por Emer IGLESIAS

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El adiestramiento, la educación, y la comunicación de base de nuestras mascotas es algo que ya apenas nadie duda de su necesidad o efectividad. Pero todo cambia cuando nuestro perro no oye. La llamada, que tanto aconsejan trabajar los adiestradores, se hace inútil; las señales de conflicto que envían otros perros pasan desapercibidas; los ruidos que avisan de peligros, como bocinas de coche, no existen para ellos…
¿Y qué hacemos? ¿No los soltamos nunca? ¿Evitamos que jueguen con otros animales? El temor a que se pierdan parece inundar nuestro pensamiento.
“Hasta ahora los perros sordos o morían pronto o los sacrificaban, no eran útiles”, indica a LADRIDOS uno de los profesionales más refutados de nuestro país en materia de perros ciegos, Eloy Aranda, instructor de ONCE.
Pero todo esto ha cambiado. Desde hace unos cinco años, Aranda ha puesto en marcha un proyecto de educación de dueños y perros con discapacidad auditiva que les facilita calidad de vida. Es un trabajo arduo, que comienza con confirmar que es al animal es sordo realmente.
“Puede haber sorderas mentales, la mayoría es baja audición, por eso es fundamental el trabajo de un veterinario que realiza una prueba específica y determinante en la que se envían señales al cerebro”.
Una vez con el diagnóstico en la mano, “lo primero es enfrentar qué tipo de perro tengo, si tiene mucha presa de caza, cómo son sus instintos, no es lo mismo un perro de presa que uno de control de ganado”, matiza Eloy Aranda.

Instintos
“Hay que ver dónde y cómo controlar sus instintos, es muy importante la comunicación con el animal para que comparta sus instintos con nosotros, a partir de ahí trabajo bastante el contacto visual, sobre todo el contacto visual sostenido”.
Uno de los primeros logros a conseguir es que responda a nuestros gestos, “y esto lo hago siempre en interiores bastante controlados. Es fundamental mucha comunicación visual y a partir de que ya entiende estas comunicaciones nos podemos lanzar a otros charcos, como sueltos, de espaldas… que el perro se meta en su rutina”.
Una de las herramientas fundamental para este tipo de perros son los callares de vibración, “con ellos marcamos al perro, le avisamos, cuando está de espaldas, si queremos tener un control del animal es totalmente necesario, lógicamente no debemos soltar a un perro con esta discapacidad si no tenemos control”, matiza a esta revista el instructor de la ONCE.
Para centrarlos en el control visual, con perros inquietos “trabajamos mucho con correas largas con flexis, en momentos puntuales y se llega a perros suelto, también se le enseña con qué perros puede juntarse y con cuáles no”.
Con esta educación, la vida tanto de los perros sordos como de sus dueños puede cambiar a mejor. “Pero no es un cambio repentino, es de forma progresiva, lo que sí cambia mucho es la relación del día a día, te sientes con mejores herramientas a la hora de manejar a un animal de estas características en espacios públicos”.
Lo que siempre hay que tener en cuenta es que la seguridad de este tipo de perros está en peligro. “Hay que socializarlos mucho más que a cualquier otro cachorro, trabajar con ellos mucho en interiores, que tengan sensación de éxito, luego ya vamos sumergiendo al perro en la vida real”.

Individual
Aranda realiza este tipo de trabajo de forma individual con cada dueño y su perro. Suele ser de un mínimo de cinco meses y al llegar al final no significa en ningún caso que ya podemos tratar a la mascota como cualquier otra oyente. “Cada segundo que tienen el perro en sus manos, los dueños tienen que ser conscientes de que es sordo. Suele pasar que se les olvida la discapacidad, no puedes bajar la guardia, es fundamental siempre mejorar el vínculo con el animal”, enfatiza Aranda.

 

 

En unos dos meses podemos observar las primeras respuestas con cierta fiabilidad, pero la media de trabajo s interminable, con las herramientas básicas como mínimo cuatro o cinco meses”.
Los dueños llegan a este instructor descorazonados y sobre todo indefensos. “No sé cómo abordarlo, no tengo herramientas ni conocimientos, no encuentro profesionales que se quieran implicar a fuego lento”, son las frases más comunes que les indican los propietarios al creador de este proyecto.
“Empiezas a notar cosas mínimo a las tres o cuatro semanas, todos quieren tener un control y una comunicación con el perro, entonces determinas rutinas de control efectivo en poco tiempo con corto alcance. Se busca que haya unas satisfacciones rápidas para poner la piedra angular, y subir a cosas más complejas”.
“Llegan a un lugar que no se lo podían imaginar, es un auténtico mundo, se ha pasado de la total restricción a una libertad controlada, en definitiva de la discapacidad a la capacidad”, asevera Eloy.

(Páginas 14 y 15)

Eloy Aranda: "Los perros guías tienen que aprender a desobedecer de forma inteligente"

Desvelamos a través del instructor Eloy Aranda cómo trabajan los perros de ONCE junio 2017

 

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