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El Ejido estrena Unidad Canina 

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Truco y Mía, dos pastor belga malinois recogidos por el policía José Antequera, patrullan desde el uno de enero en El Ejido, el municipio con más plásticos de España. Entre 90.000 habitantes de 104 nacionalidades, un 29% de ellos emigrantes, los dos perros dan servicio a los nuevos grupos de seguridad ciudadana puestos en marcha en la Policía Local.

Por Emer IGLESIAS / Fotos: Miguel PELE

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Es un jueves cualquiera en esta localidad del suroeste de la provincia de Almería, compuesta por 10 poblaciones: El Ejido, Almerimar, Balerma, Matagorda, Las Norias de Daza, Pampanico, San Agustín, Santa María del Águila, Tarambana y Guardias Viejas.
Los integrantes del GOAP, un grupo de fuerzas especiales creado recientemente gracias a la fuerte apuesta por la Policía Local del nuevo intendente, Marcos Muñoz, se disponen a hacer un control de tráfico en la calle Manolo Escobar, uno de los barrios donde la conflictividad no deja dormir a los agentes.
Antes de situarse allí han solicitado la ayuda de la Unidad Canina, que a las cuatro de la tarde ya está preparada. Truco y Mía se suben a sus cheniles de la también recién estrenada furgoneta adaptada para que viajen con todas las comodidades posibles.
José Antequera aparece punta en blanco, totalmente equipado y orgulloso de ser el responsable de esta Unidad que ha conseguido que dos perros abandonados por las odiosas modas sean ahora superfelices viviendo y trabajando con su guía.
“Llevo 26 años en la Policía Local y 26 años también pidiendo que se creara esta Unidad. Ahora lo he conseguido y para mí es muy satisfactorio, mi trabajo ha cambiado mil por mil a mejor”, indica a LADRIDOS, este viejo conocido en el mundo del perro, gran competidor en disciplinas como IGP, propietario de un club, organizador de eventos y jornadas, y en constante formación.
“Vamos al dispositivo de tráfico que han montado los compañeros a darles servicio de detección de sustancias o de protección, lo que necesiten”, nos indica. Nos subimos en los coches, y desde su base en la sede de la Policía Local nos dirigimos al cruce del Boulevard con Manolo Escobar. El caos de circulación que suele haber en el pueblo a esa hora nos acompaña hasta la zona donde comienza el denominado El Ejido Norte.
En cuanto detiene el furgón policial, Truco, un perro dual preparado para protección y detección de sustancias, ladra pidiendo a su compañero salir a trabajar. Se apea del vehículo de un salto ya uniformado con su cámara grabando en el lomo, “para dejar constancia de todo lo que trabaje, y en ningún momento nos puedan decir que somos nosotros los que hemos metido la droga en el coche o lo que encontremos, si hay algo”, relata José.

Comienzan los registros
Los agentes del GOAP habían parado a un Peugeot 106 más antiguo que la Tana. En esos momentos ya le habían dado permiso para seguir al estar todo en regla.
Ahora llega la hora de seleccionar otro vehículo sobre el que Truco ya desplegará todo su olfato. Le dan el alto a un Volkswagen golf negro. Hacen bajar a todos los pasajeros, menos a un niño que viaja en la parte trasera, y los cachean en busca de algo sospechoso. Truco, sujetado por José, se pone en posición y ladra si alguno se mueve o realiza algún acto sospechoso. Les piden la documentación, comprueban la filiación y que no tengan orden de detención. Al cotejar que el perro no hace ningún marcaje de nada y por respeto al menor que va en el vehículo, lo dejan marchar sin testar el interior.

No se le escapa
El mali ya tiene ganas de trabajar, y se muestra algo inquieto. Llega su hora. El GOAP detiene a un BMW blanco, hace bajar a todos y comienzan los cacheos. Ni el conductor ni los ocupantes parecen portar nada sospechoso encima, pero el perro no para. Abren todas las puertas del vehículo, a toda velocidad el can hace un barrido rápido y no duda en insistir en el maletero.
Su inteligencia y su preparación le hacen discernir que no, que en el maletero no hay droga. El olor sale por esa parte del coche, pero viene del asiento de atrás. Se introduce guiado por el responsable de la Unidad Canina y marca que en el suelo hay sustancias sospechosas. Los miembros del GOAP comprueban que los pasajeros antes de bajarse habían tratado de esconder bajo el asiento una bolsa con hachís. ¡Cazados por Truco!
El perro recibe su premio y la efectividad ha quedado demostrada. Era un control rutinario, pero Truco lo ha convertido en un acta de intervención.
“Yo llevo siempre los dos perros y depende del servicio saco uno u otro. Si hay multitud de gente y se compromete la seguridad porque se puede alterar la situación y el dual puede cambiar fácilmente de instinto y entra en agresión, si hay mucha gente lo dejo, y saco la perra de sustancias. Que veo que hay multitud pero hostil, y me puede favorecer sacar el perro dual porque en cualquier momento necesito cambiar el trabajo y pasar de sustancias a agresión, lo llevo como protección mía, como herramienta” nos relata el agente.
Truco, con su premio ya, entra en el vehículo a descansar y le toca el turno a Mía, que sale solo a darse una vuelta y saludarnos. Otro día hará ella el trabajo.

Instinto de presa y caza
Este malinois fue recogido cuando tenía alrededor de un año de la perrera de Almería. “Estuve buscando mucho, fuera de aquí, después de una selección fui a ver a Truco a la perrera municipal. Pasó las pruebas y me lo llevé, es un perro dual, es decir, está preparado para intervención y sustancias
Vive con él en su casa y enseguida comenzó su preparación. “Su entrenamiento no fue muy difícil, sabía que me traía un perro muy fácil, tenía mucha capacidad de caza y presa, era muy juguetón, muy comilón y con ganas de entrenar”.
Pero José no quería solo un perro. Tenía claro que lo mejor era como mínimo dos perros para ir dando descanso a cada uno y no tardó en buscar otro mali, en este caso una hembra. “A los cinco meses me hablaron de una perra de SOS y fui a verla, también pasó las pruebas y ahora están aquí los dos preparados. Mía, es de sustancias”.
“Están los dos dados de alta, su nombramiento ha pasado por Pleno y se han publicado en Jefatura como una herramienta”, concluye.

La conflictividad de este municipio del poniente almeriense suele venir por la cantidad de población fluctuante que soporta. Aunque el censo oficial habla de alrededor de 90.000 personas, y una tasa de paro del 13%, lo cierto es que se calcula que puede haber unos 10.000 o 15.000 sin papeles trabajando en negro. Es el municipio de España con más invernaderos, y sigue creciendo, un lugar de trabajo duro que muchos españoles rechazan y atrae a la inmigración ilegal. Los productos más representativos son tomate, pimiento, berenjena, calabacín, melón, sandía o pepino; rosas, crisantemos, claveles, para flor cortada, y plantas ornamentales.

Los datos
1 de enero, fecha que echó a andar la nueva Unidad Canina
2 nuevos Grupos de Seguridad Ciudadana, ARES 10 y 20, que pertenecen al GOAP
13% porcentaje de población inmigrante de los 90.000 censados
104 nacionalidades conviven en la localidad con más invernaderos de España

(Páginas 4-7)

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