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Una asociación recupera al lobito herreño para el pastoreo

 lobito herreño

 

El abandono del pastoreo y la llegada de otras razas foráneas relegaron al olvido a este perro de la isla de El Hierro. Ahora que ya se ha recuperado quieren que siga ejerciendo su función de perro pastor, pero también buscan a personas activas que le den el tiempo y el ejercicio que necesita. Desde la Asociación para la recuperación del lobo herreño están preparando el salto al reconocimiento como una raza nacional

Por Miguel PELE

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El lobito herreño vuelve a sus orígenes y actualmente en la isla de El Hierro hay 56 pastores que tienen 66 ejemplares que se dedican al pastoreo de ganado. Pero no solo de ganado vive este perro, puesto que desde la asociación para la recuperación del lobito herreño están abriendo la puerta a otras funciones para que pueda diversificarse en sus actividades a realizar, como el canicross o agility.
No solo está en la más septentrional de las islas Canarias, sino también el Fuerteventura donde el pastoreo ha ido recuperándose. También es muy común encontrarlo en las grandes ciudades de Tenerife, como La Laguna o Santa Cruz o en Las Palmas de Gran Canaria “donde no solo puedes cruzarte con uno sino con varios paseando con sus dueños, que tienen conocimiento de lo que es esta raza”, cuenta a LADRIDOS Manuel Pérez, Presidente de la asociación.
Este perro pastor cayó en declive cuando en los años 70 del pasado siglo se abandonó la ganadería, muchos emigraron a Sudamérica o se sustituyó por otras razas foráneas, pensando que lo de fuera es mejor. Se llegó a tal punto que cada vez había menos perros que tuviesen las características del lobo herreño y cuando se comenzó su recuperación no encontraron a ningún pastor que tuviese un lobito herreño.
Después de que en los años 90 se iniciase el proceso de recuperación, constituirse como grupo étnico en la RSCE, en la actualidad están pensando ya en dar ese salto a reconocimiento como raza a nivel nacional. Posiblemente será en 2024, porque en palabras de su presidente “ahora mismo ya cumplimos los requisitos”, pero siguen haciendo las cosas sin prisa y comprobando que la gente tiene conciencia de la existencia de este perro, de cuáles son sus necesidades, porque no se trata de un perro de belleza.
Pero sí que se ha puesto de moda, “cosa que a nosotros no nos agrada mucho, porque la moda con el tiempo incomoda y con el tiempo esos perros son abandonados o se hibridan o se les da una utilización que no es la correcta”.
Como pastor tiene todas las características para desempeñar este trabajo y su morfología le ayuda a hacerlo en las sinuosas superficies canarias. Es un animal activo, que requiere de esa actividad para tener una vida saludable.
No es de los perros que se puedan tener en casa, sacarlo a pasear media hora y volver a encerrarlo otra vez. Si se le deja solo y no ha cubierto sus necesidades “puede que ‘decore’ la casa y no precisamente al gusto de su dueño”, aclara Manuel.

Estudio del ADN
Hace diez años firmaron un convenio de colaboración con el Cabildo Insular, que fue el que se encargó de contactar con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y a través de Pestano, un reconocido genetista, envió veterinarios y realizó las extracciones a 50 perros. El objetivo era doble. Primero ver la consanguineidad, al tratarse de una población pequeña y en segundo lugar comprobar que se trataba de una raza y no de un híbrido.
La conclusión de los estudios de ADN no deja lugar a dudas, pues tiene unos aploides que la caracterizan como tal, con su propia genética.
La isla de El Hierro es la más pequeña (si exceptuamos a La Graciosa) y la población de lobitos, según nos cuenta Manuel, tiene el problema de la escasez de ejemplares. Por ello tuvieron que “abrirse a ejemplares que con el 50% o 75% de pureza genética. Actualmente, esto ya se superó, por lo menos en lo que respecta a los que pertenecen a la asociación, que no puede ni pretende controlar todo”.

Reformar el estándar
El primer estándar, un tanto básico, se realizó fue en función de los escasos ejemplares que encontraron. Con el paso de los años, con una cría controlada y con la eliminación de todos los vestigios de antiguos cruces, ahora se están planteando la tercera reforma del mismo. Se van a incluir algunos colores, grisáceos con distintos matices, más oscuros y el único que no admiten es el blanco. El blanco, según el presidente, es ausencia de color y comprobaron que eran perros que no sobrepasaban los 5-7 años de vida, por una debilidad genética.

Incluirán también el negro, el oscuro, un color que se asocia a perros con más carácter, que durante el pastoreo pellizcaban a las ovejas, sin llegar a morderles. En este sentido, también quieren limitar por arriba aquellos ejemplares que sobrepasen los límites establecidos en el estándar, evitando los ejemplares muy grandes, para evitar las lesiones y el tamaño más pequeño favorece los desplazamientos por laderas y rocas. De ahí que el nombre de lobito herreño es “por el cariño y por el tamaño”, concluye el presidente de la asociación.

Los datos
66 lobitos herreños están trabajando como perros pastores en la isla de El Hierro

(Páginas 18 y 19)

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