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El grupo especial de nueve perros y siete guías que trabaja en la protección del medio ambiente
agente rural catalunya

 

La detección de cadáveres de fauna, acelerantes del fuego, cebos envenenados, excrementos de oso y lobo o munición y armamento son las tareas que han aumentado su efectividad en el cuerpo de agentes rurales de Cataluña gracias a la incorporación de nueve perros detectores que viven con sus guías. Desde 2020 este grupo especial con nueve perros y siete guías trabaja codo con codo en la protección del medio ambiente

Por Emer IGLESIAS

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La protección del entorno es la función principal de los agentes rurales catalanes, luchando en primera línea contra todo lo que degrade o destruya nuestro medio ambiente, donde los perros son un eslabón imprescindible.
Así lo entendió la Direcció General d’Agents Rurals que en 2020 creó el Grup Especial Caní (GEK9), para regularizar y formalizar la situación de guías y perros que llevaban trabajando casi por su cuenta desde 2010.
A partir de entonces el cuerpo de agentes rurales catalanes es un organismo modelo en la lucha contra la destrucción del medio ambiente. “Al trabajar con perros ellos llegan hasta donde nuestros ojos no alcanzan, son un eslabón más en el trabajo conjunto, nos aportan eficacia, profesionalidad e imagen”, indica el coordinar técnico de la unidad y guía canino, Lluis Pallarés a LADRIDOS.
En la actualidad el grupo GEK9 está formado por siete guías y nueve perros, dos aún en formación, que viven todos en los domicilios de los agentes rurales. De razas como pastor alemán, border collie, malinois, drathaar, springer o golden, son todos jóvenes con edades entre dos y cinco años.
Es la propia Generalitat quien se encarga de adquirir estos perros y la prioridad actual es la adopción. Luego la propiedad pasa al Cos d´Agents Rurals, organismo encargado de asignar el animal a un guía con quien debe vivir en su casa. En la normativa de esta joven unidad canina también se contempla como excepción la cesión del uso de un perro a la Generalitat por parte de un guía, sobre todo para aprovechar la formación previa que ya tenga el can.

Especialidades
El trabajo de estos animales depende mucho de la especialidad en la que hayan sido formados. “Por ejemplo, los perros detectores de excrementos de lobo y oso, colaboran para identificar e individualizar todos los individuos, mediante el análisis genético”.
“Los detectores de acelerantes, nos muestran si en ese incendio forestal se ha aplicado alguna substancia química para iniciar el mismo”.
“Por contra, los de cadáveres de fauna, quizás son los más versátiles, ya que pueden colaborar en la detección de avifauna electrocutada, o accidentada, en la detección de cadáveres de fauna muertos por enfermedades, o en casos de furtivismo, donde es necesario encontrar la pieza muerta ilegalmente”.
“Los detectores de cebos envenenados nos ayudan a detectarlos y retirarlos en una zona donde se ha comprobado un envenenamiento masivo de fauna. Personalmente, considero que es la especialidad más delicada de todas”, matiza Pallarés.

Exclusividad
Este grupo canino es joven y aún están puliendo y dando forma a algunos aspectos. Así, por ejemplo, los agentes que son guías caninos en esta unidad no tienen dedicación exclusiva, “por lo tanto, compaginan la labor como guías, con el resto de funciones asignadas como agentes rurales, aunque las labores como guía canino son prioritarias. La previsión es que en un futuro próximo los miembros del GEK9 pasen a tener dedicación exclusiva”.
Una vez superada las reticencias iniciales entre los agentes rurales por el miedo a que los perros los sustituyesen en alguna especialidad, lo cierto es que hay demanda entre este cuerpo para formar parte del GEK9. “Es cierto que acostumbra a ser un trabajo de apariencia agradable para el resto de compañeros, pero trabajar con perro significa no llegar a desconectar casi nunca del trabajo, ya que lo tienes en casa, requiere atenciones, y sobre todo, exige una responsabilidad. Hay que tener pasión por los perros, para querer entrar en cualquier unidad canina”.

Selección
Por ello el proceso de selección es muy riguroso. El agente debe contar con dos años de antigüedad, pasar una prueba práctica y otra teórica, demostrar en la fase de méritos su experiencia y formación especializada en la materia y finalmente hacer un curso de formación específica que en breve se espera que sea certificado.
Todavía estos perros son jóvenes, pero ya se ha establecido cuál será su vida cuando lleguen a jubilarse: la primera opción de adopción será su guía, después cualquier otro miembro del grupo y por último una familia seleccionada a la que se hará un seguimiento. Hasta ahora los perros que han dejado de trabajar, recordamos que algunos agentes rurales llevan trabajando con perros desde 2010, se han quedado en su caso con sus guías.

Los agentes de 4 patas
Bruma, 3 años, pastor alemán (detección cadáveres de fauna)
Sua, 4 años, drathaar, (detección acelerantes del fuego)
Collie, 3 años, border collie, (detección acelerantes del fuego)
Lía, 5 años, pastor belga malinois, (detección cadáveres de fauna y cebos envenenados)
Elvis, 2 años, springer spaniel (detección cadáveres de fauna y cebos envenenados)
Taca, 3 años, pastor belga malinois, (detección excrementos oso y lobo)
Trill, 4 años, pastor belga malinois, (detección excrementos oso y lobo)
Zas, 2 años, border collie (detección cadáveres de fauna). En formación
Mel, 2 años, golden retriever (detección cadáveres de fauna, munición y armamento). En formación

(Páginas 10 y 11)

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