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Ni la ley ni las sociedades caninas exigen la vacuna de la tos de las perreras

 tos de las perreras

La ley no lo exige y en las pruebas caninas deportivas o exposiciones de las diferentes sociedades caninas no se pide expresamente

Con la bajada de las temperaturas los eventos caninos como competiciones, exposiciones o clases grupales en los cientos de clubs caninos repartidos por la geografía española se multiplican. El frío también afecta a los perros y están más expuestos a enfermedades como la tos de las perreras, una enfermedad muy contagiosa para la que no se exige su vacunación, que aunque suele ser leve puede provocar patologías más graves si no se cura bien.

Por Benito PÉREZ DELGADO/La clínica veterinaria (MADRID)

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La tos de las perreras es una enfermedad frecuente que puede tener diferentes orígenes, aunque el más frecuente es la bordetella bronchiseptica, también a veces puede estar causado por el virus de la influenza (gripe) o incluso coronavirus o como cualquier resfriado común de las personas
Los síntomas son una tos seca irritativa muy incómoda para el perro y persistente en intensidad y molesta para el animal. El sonido de la tos es parecido al graznido de un ganso y en algunas ocasiones los propietarios pueden llegar a confundir como si el perro tuviera algo atravesado en la garganta con una tos muy incómoda para el perro “como si quisiera expulsar algo que se le ha clavado en la garganta” y realmente esa es la sensación del perro, ya que la inflamación del traque disminuye su luz (diámetro) es y le produce la sensación de obstrucción.
Antes se la conocía como la traqueo bronquitis o rinotraqueítis vírica y su nombre común como tos de las perreras es por su alta capacidad de contagio. Es una enfermedad muy contagiosa entre los perros, pero solo entre ellos. Es una característica su alta morbilidad (capacidad de propagación) aunque no suele ser grave si no hay complicaciones.
La tos de las perreras no solamente se puede transmitir por el contacto directo sino que el virus se mantiene en el agua de bebida, en los juguetes y en los materiales del entorno durante un tiempo, con lo cual no hace falta o no es imprescindible el contacto directo para que se transmita. Lo más importante es que una vez planteada lo que hay que intentar es mantener las vías húmedas porque es una sensación de irritación seca. Es importante mantener el ambiente húmedo, incluso meterlo en el baño cuando nos estemos duchando para que la humedad le ayude. También es bueno aliviarle de alguna manera con algún producto que le facilite la ingesta de agua.
Aunque es una enfermedad auto limitante, es decir, que pasado un periodo de tiempo relativamente corto en torno a una semana puede curarse, hay que estar muy pendiente y visitar al veterinario porque, en algunas ocasiones, la propia infección puede derivar en alteraciones en las vellosidades de la tráquea y bronquios y generar irritaciones crónicas que pueden convertir esta traqueítis en una tos irritativa seca permanente y una disminución de la capacidad defensiva de las vellosidades traqueales frente a nuevas infecciones. Durante la inflamación causada por la tos de las perreras las vías respiratorias pueden quedar más expuestas a infecciones secundarias que pueden ocasionar patologías más graves.
En este caso, la tos de las perreras tiene una prevención que es lo más importante con el uso de vacunas que son muy efectivas y evitan el desarrollo de la enfermedad.

¿Quién vacuna?
Aunque no es obligatorio la inoculación de este fármaco, lo cierto es que hay propietarios, sobre todo aquellos que participan en pruebas caninas, que suelen ponérsela a sus perros.
Entre las vacunas que se denominan polivalentes, es decir, las que con una sola inoculación inmunizan contra varias enfermedades, ni en la trivalente ni en la tetravalente, las más generalizadas, se incluye. Estas comprenden las vacunas contra el moquillo canino, la leptospirosis y la hepatitis infecciosa canina en la “tri” y la “tetra” añade la vacuna contra la parvovirosis canina.
Hay que llegar a la pentavalente para encontrar la defensa contra esta bacteria, ya que este fármaco inmuniza contra el el moquillo canino, adenovirus 1 y 2 (hepatitis infecciosa canina y tos de las perreras), parvovirus y parainfluenza.
Un paso más da la hexavalente, cuya inyección protege también contra dos cepas de la leptospirosis. Así como la heptavalente que inmuniza contra el moquillo, adenovirus 1 y 2, dos cepas causantes de leptospirosis, parvovirus y parainfluenza.

 

O la octovalente que añade la protección contra el coronavirus canino.
En el centro canino Los Guardianes, donde practican, entre otras cosas, mondioring y acuden a competiciones nacionales e internacionales, vacunan siempre a sus perros con una de las más completas, la heptavalente. “En la vacuna del año a nuestros perros ponemos la completa, que ya la lleva. Además, en el hotel canino si no llevan las vacunas al día no aceptamos al perro”, indican a LADRIDOS.
En su opinión debería exigirse en todo evento canino, ya que es beneficio para todos los perros. “En un evento o centro donde haya muchos perros, es normal que lo pidan o exijan. Es por el bien de todos”, matizan.
Desde la RSCE, entidad responsable de la mayoría de las pruebas caninas que se desarrollan en nuestro país, en principio piden la vacuna contra la rabia y poco más, y solo en los sitios donde es obligatoria: todas las comunidades excepto Galicia, País Vasco, Cataluña y Asturias, en esta última solo se exige a los perros calificados como PPP.
“Pedimos las que se exijan en cada sitio. Lo que pedimos es que tengan su cartilla de vacunas o pasaporte en regla”, matizan a LADRIDOS desde la RSCE.

(Páginas 14 y 15) )

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