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25 años de unidad canina en Torremolinos

 

La unidad canina de Torremolinos, que hará 25 años en diciembre, vive bajo el objetivo de  adaptarse a la realidad de su municipio con perros de seguridad o de detección. Se sienten orgullosos de ella, y señalan a Andrés Moreno como el “alma” del equipo. Sus perros provienen de familias que “no pueden con ellos” y el instructor los prepara.

 

Por Miguel PELE

 

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Mañana lluviosa en la Costa del Sol, en la emblemática y turística ciudad de Torremolinos. Perros, agentes, representantes políticos y el instructor se reúnen en el campo de entrenamiento para mostrar la valía de esta unidad.

Allá por 1996 nació, pasando a ser la que se adjudican como primera unidad canina de Policía Local en España. Tras esos casi 25 años, con personas que la crearon aún en activo, sigue en la brecha, intentando dar a sus ciudadanos la tranquilidad y la seguridad que proporciona su simple presencia. Para todos ellos es un privilegio, una verdadera gozada contar con estos 15 perros y 10 agentes que ayudan muchísimo a la seguridad de la ciudad. “Es una de las unidades que queremos potenciar y siempre vamos a hacer las inversiones que sean necesarias para contar con estos perros que son una grandísima ayuda para la Policía,” aclara Antonio Ruiz, concejal de Seguridad y Medio Ambiente.

La unidad canina es una estupenda herramienta para que la policía local desarrolle su trabajo. Porque “la seguridad es una cuestión técnica, pero también psicológica”, matiza. Y esa sensación de seguridad es la que el ciudadano y el turista busca y agradece.

Torremolinos es una ciudad eminentemente turística que, como casi todas las de esta costa, duplica o incluso triplica su población en época de vacaciones y lo que la gente busca, además de tranquilidad y diversión, es sentirse segura cuando pasea o está sentada en una terraza. Ese plus de seguridad se lo aporta el perro a las parejas de policías que patrullan a diario por las concurridas calles y paseos municipales. Porque además añade ese efecto disuasorio, pues con su simple presencia evita que se produzcan muchos delitos.

Así lo ratifica el Inspector Jefe, José Miguel Ávila, uno de los que participó en el origen de esta unidad allá por los años noventa. Ya en aquella época pensaban que los perros y los policías locales formaban un binomio importante para prevenir cualquier tipo de acción delictiva. Los visitantes de otros países comenzaron a hacerse fotos con la unidad canina. “Debemos de dar una sensación de seguridad. En los casi 25 años, las estadísticas dicen que nunca ha habido un mordisco a nadie ni ninguna denuncia por la actuación del perro”, sentencia Ávila.

El instructor canino

Pero el “alma” de esta unidad canina no es otro que Andrés Moreno, un hombre que, como muchos de su generación, se ha formado a sí mismo como adiestrador, ha ido evolucionando a lo largo de su vida y lleva preparando los perros de la Policía Local desde su creación. Es la piedra angular de la unidad porque desde las siete de la mañana está con los perros que van a prestar servicio, preparándolos para su jornada de trabajo, ordenando las instalaciones, alimentando a todos estos agentes caninos y, cómo no, manteniendo en forma a los que se quedan en sus cheniles a la espera de su oportunidad. Porque deben ejercitarse física y mentalmente, para lograr ser unos perros equilibrados. Ser perros de seguridad no implica ser perros agresivos, sino todo lo contrario, deben dar la tranquilidad a todos los ciudadanos, locales o visitantes, siempre que cumplan las normas, pues en caso contrario sí sacarán su potencia y su fuerza para imponer la ley.

Todos los perros que hay en la unidad canina, tanto de seguridad como de estupefacientes, están adiestrados en positivo, el adiestramiento moderno. Aparte de prestar un servicio a la ciudadanía de Torremolinos tienen que dar una buena imagen, “tienen que ser sociables con la gente de la calle, muchos turistas de otros países se hacen fotos con los policías y con los perros, los acarician. Tienen que discernir cuándo se trata de gente buena o no”, afirma Moreno.

Curiosamente todos estos agentes caninos proceden de familias que los tenían en casa y que no encajaban en ellas, por lo que se planteaban sacrificarlos. Ahí entra en acción Andrés que los va seleccionando, con estas características imprescindibles para ser perro de seguridad y, tras un proceso de adiestramiento, los va equilibrando y reconvirtiendo en lo que son en la actualidad. “El único requisito que pedimos a estos perros candidatos a ser policías para que puedan ir relevando a los que se jubilan es que estén socializados. Recibimos muchas peticiones, pero desgraciadamente no todos cumplen con las características para pasar a la unidad canina”, aclara Andrés.

Para su formación, de duración variable en función de cómo se incorporen estos perros desde las familias, y los entrenamientos de los perros siempre utilizan pseudos, no sustancias estupefacientes, “por el tema de la cadena de custodia y otra leyenda urbana de que a los perros se les droga. Tiene el mismo olor, pero al ser un pequeño cartón no le haría nada malo si el perro se lo llegase a comer”, explica el Inspector Jefe Ávila.

Todos los perros hacen su vida en el “kennel” de la unidad, donde hay 20 perreras de tres por dos metros, con paredes de madera y suelos perfectamente aislados, para que no tengan humedades, pero alternan con las salidas a casa de sus guías, para que convivan con las familias. No solo están en las perreras, ahí es donde se adiestran, donde habitualmente viven, sino que también salen a trabajar o a acompañar a sus guías en familia, para fortalecer los vínculos.

Jubilación

Cuando les llega la edad de jubilarse, “por sus características de perros fuertes de seguridad, se quedan en la unidad, donde viven magníficamente bien y se pueden utilizar para exhibiciones en los colegios y lo acaricien los niños, siempre con bozal. Hay una falsa creencia que un perro de seguridad tiene que ser agresivo y nosotros cuando hacemos la campaña de Educación Vial vemos que el mismo perro está en acción mordiendo la manga y al poco rato está en un colegio y los niños lo acarician. Porque son perros muy equilibrados”.

Un caso es el de Paco, al que también llaman “Gordo”, un rottweiler de 12 años, jubilado en 2017, que ya está medio sordo y ha perdido visión, que se quedó en la unidad y algunas veces el guía que lo ha tenido se lo lleva a casa. “Además, a este perro le hicieron un programa de TV hace poco tiempo, porque hay cierta leyenda negra de que luego son sacrificados. Somos muchos los que tenemos perros y somos amantes de los animales”.

Pero no solo de la seguridad se encarga la unidad canina, pues hay tres perros que están destinados a detección de estupefacientes. Y su trabajo da resultados, como los ocurridos a finales de enero, cuando en un control rutinario a la salida de la ciudad encontraron casi 11 kg de marihuana en el interior del maletero de un vehículo. La sustancia estaba escondida en bolsas dentro de cajas para enviar por mensajería a los Países Bajos y Coco, un labrador, la localizó. Una muestra más de la valía de esta unidad canina.

Los datos

10 policías guías caninos

Perros

11 de seguridad

3 de detección

1 de detección de picudo rojo

Razas

-Pastor belga malinois

-Pastor alemán

-Rottweiler

-Labrador

-Perro de aguas

 

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