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"La competición canina no va de lo que uno quiere sino de rentabilizar puntos"

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Llegó al campeonato del pastor belga con un perro que nadie conocía y quedó campeón. Es el espíritu competitivo por antonomasia: no se trata de intentarlo una y otra vez con un determinado perro, sino de buscar uno con calidad instintiva innata en las tres disciplinas. Y así lo hizo. Prescindió del suyo porque con la pandemia se acomodó un poco y recicló un competidor nato que siempre se quedaba mordido y no soltaba. Lo recicló en menos de un mes a la vez que preparaba a su pastor alemán para el mundial Wusv, donde quedó cuarto.  En apenas quince días dos éxitos con dos perros diferentes demuestran al mundo canino su calidad como competidor en IGP.
Entrevista a Sergio González con Ozone / Campeón de España del pastor belga.

Por Emer IGLESIAS / Fotos: Gretta Gunter

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-Otro campeonato a sus espaldas, esta vez del pastor belga. ¿Cómo es Ozone?
-Estoy muy contento, es una apuesta o un reto que hice en muy poco espacio de tiempo y que acabó siendo muy favorable. Ozone es un perro que me llamó muchísimo la atención desde el primer día que tuve la oportunidad de entrenarlo junto a Sandra, su propietaria. Un perro mediano, pero con un corazón de gladiador. Una calidad instintiva en las tres disciplinas fruto de su excelente naturaleza. El único malinois que he visto y he trabajado con unos nervios de acero y una templanza en sus bocas sin igual.

-¿No es su perro?
-No, no es de mi propiedad. Fue un reto. Es un perro que en Francia llevaba pasadas muchas pruebas IGP 3, más de 30, y estaba aprendiendo a no acabarlas. Se quedaba siempre mordido y no soltaba. Yo le propuse a la dueña la posibilidad de resetearlo y ver si lo podíamos limpiar un poco respecto a esos malos hábitos y nos dio la sorpresa en el campeonato.

-¿Usted no compite con sus propios perros?
-Yo tengo mi propio perro que he ido formando desde cachorro, pero en la pandemia me acomodé un poquito y al retomar todo he considerado que para este año no podía estar al cien por cien, preferí guardarlo para el año que viene y hacer la propuesta a la dueña de Ozone, un perro de seis años muy experimentado, con muchas pruebas a sus espaldas en las que aprendió cosas buenas, pero muchas malas también, generaba una serie de vicios o errores graves que acababan con descalificación.

-Pues demostrado queda que vicios no tiene ni uno…
-Yo intenté reciclarlo, corregir sus problemas con muy poquito margen de tiempo, solo un mes, y además tuve que ir con los dos perros trabajando a la par y no tuvimos mal resultado. Hay que tener en cuenta que cuando un perro ya es mayor y coge muchos vicios cuesta mucho reciclarlo, yo la verdad que estoy acostumbrado siempre a trabajar este tipo de perros un poco más difíciles.

-En IGP, la mayoría de la gente suele participar con su propio perro…
-Hay mucha gente que va a participar, pero realmente es muy difícil estar con cualquier perro arriba, porque los perros, como las personas, tienen sus limitaciones. Por muy bien que lo hayas seleccionado de cachorro conforme el perro va cumpliendo años y el trabajo va siendo más exigente tú realmente ves la capacidad de ese perro de poder estar en los puestos competitivos, entre los cinco primeros que son los que representarán a España en un mundial. No es un tema de un mejor entrenamiento, es un tema de que cada perro tiene sus limitaciones. La capacidad de un perro llega hasta donde llega y por mucho más que entrenes solo puedes sacar el cien por cien de su rendimiento, que puede no ser suficiente para estar entre los cinco primeros. Hay gente que como es su perro lo tiene hasta que aguante, toman este deporte más como un tema social y participativo, pero se trata siempre del objetivo que tiene cada persona y en función del objetivo pues planificas toda la estructura para optimizar ese perro. 

-¿Y al revés, todo competidor puede ser buen guía?
-Hay gente que puede que no sea un competidor muy experimentado y a lo mejor tiene un perro de mucha calidad. Este perro que se le escapa un poco de las manos porque tiene un potencial muy por encima del competidor puede que me valga a mí. Lo que yo hago es que apuesto por ese perro y me quito el que yo tengo porque a lo mejor se me queda corto. Es decir, lo que a mí no me vale le vale al otro chico y lo que al otro chico no le vale me vale a mí. Se trata de ir viendo qué es lo que uno necesita de perfil de perro, qué estructura tiene este equipo, todo en función del objetivo que uno se plantea. Hay que ir armando el equipo por la estructura en función del objetivo.

-¿Cómo es preparar dos perros a la vez?
-¡Una doble dificultad! Si trabajar un solo perro a estos niveles es complejo, pues dos, de dos razas diferentes, doblemente complejo. Siempre he sido persona de varios perros a la vez, quizás eso me ha favorecido un poco en la labor de ajustarlos a la vez para dos competiciones diferentes.

-Le tocó participar el segundo día en dos disciplinas, ¿cómo vio a sus competidores el sábado?
-Lo que más examino es la manera de juzgar de los jueces e intentarme ajustar en la presentación todo lo posible a sus criterios.

-Mejor protección. ¿Cómo lo hace?
-Conocer muy muy bien el tipo de perro que tienes e intentar sacar el cien por cien de lo que el individuo puede dar. Esto no va de lo que uno quiere, sino de lo que el binomio puede rentabilizar en puntos en la pista. Por supuesto, una buena estrategia y contar con un figurante que compartamos una filosofía común, que tenga una lectura casi idéntica del perro que trabajamos y lo más importante es que sepa hacer el trabajo que corresponde. Yo en mi caso comparto esta disciplina con David Vila González “Dedayuri”, empezamos juntos en esta afición y seguimos compartiendo. Es importante saber escuchar a otras personas, y no tener ni miedo ni vergüenza a preguntar. Luego, las conclusiones y la última palabra las tiene uno mismo, para intentar aplicar o materializar lo hablado en el trabajo de su perro.

-¿Salir a pista y ver que su compañero de cuatro patas va bordando una prueba tras otra es la felicidad en grado sumun?
-Soy conformista, desarrollo siempre una estrategia real y fundamentada. Nunca voy a los cien puntos, eso es prácticamente imposible. Pero siempre busco perros que por su naturaleza y capacidad puedan estar en unos puntos competitivos. En rastro hay que sacar siempre un excelente… ¿Cómo? buscando un perro que de naturaleza pueda estar en esa calificación y una vez encontrado pues aplicarle un trabajo adecuado a su capacidad. En obediencia mi objetivo es tener un perro resultón, que se exprese bien y que mejor o peor haga todos los ejercicios. Con esto casi siempre me aseguro estar en la calificación de muy bueno, mínimo 90 puntos. Si observáis, hay perros y trabajos que tienen fases brillantes y espectaculares, pero luego pierden todo el bloque de puntos en uno de los ejercicios quedando casi siempre por debajo de 90 puntos. Eso es lo que pude apreciar en el 90 por ciento o más de los perros que trabajaron el sábado. No rizo el rizo, pero me aseguro de hacerlo todo con los menos fallos posibles. En protección, ahí el perro como casi en todo, tiene mucho que ver. Su naturaleza es fundamental. Intento mantener el cien por cien de lo que él puede dar, y asegurarme de no fallar ni un punto en los controles de obediencia en la protección. El resto ese día lo tiene que poner él, fruto de su naturaleza y de un trabajo equilibrado y adecuado. Nunca miro qué han hecho los demás, pero sí que me preocupo si no llego al objetivo de mi estrategia.

-Muchos dicen de usted que es un trabajador incasable, silencioso, que no mira hacia los lados, solo a su perro. ¿Es esta una clave de su éxito?
-Puede ser una parte. Me preocupa mucho llegar al objetivo marcado con el perro y ese objetivo no es ni por mucho el de ganar. Siempre digo que yo voy a competir contra mí mismo y lo que mi perro puede dar. Soy muy objetivo y realista. Y si alguien tiene un perro y un trabajo que ese día lo hace mejor, yo no me decepciono para nada, siempre y cuando yo lo haya hecho bien con mi perro. Por ejemplo, gané la Copa de España y sin embargo me fui muy decepcionado de mi trabajo en esa participación, sobre todo en obediencia y protección. No pude mostrar el trabajo que yo llevaba o que yo pensaba que llevaba. La conclusión fue que si no llegué al objetivo que tenía marcado es porque no estaba entrenando bien y algo estaba haciendo mal. Hice unos reajustes, cambié varias cosas en los entrenamientos y lo pude plasmar de mejor manera en el Campeonato Nacional del Pastor Alemán y posteriormente en el mundial Wusv.

-Cuando sale a pista, ¿quién es su enemigo? ¿el reglamento, su perro, usted mismo, los competidores o quizás ninguno?

-Compito cien por cien contra el reglamento, en función del tipo de perro que tengo y del trabajo que puedo desarrollar con él. Nunca me preocupa ni quién se presenta ni quién juzga, ni dónde se hacen los rastros.

-¿Cómo entrena con Ozone?
-Con una estrategia previamente desarrollada al igual que con todos mis perros. Un entrenamiento siempre previamente planificado.

-¿Dónde lo entrena?
-En mi casa, en Huesca, donde los entreno a todos. Cartagena Xerox lo traje de México en condiciones similares. Y es campeón de la copa, subcampeón del CEPPA y cuarto en el mundial. Lo he preparado y ajustado en un mes solapándose con el mundial de la Wusv.

-¿Cuál es el próximo objetivo con él?
-Si le soy sincero, no lo sé aún. Sigo trabajando a Ozone como si fuese a competir mañana, pero no sé aún el próximo objetivo con él. Estamos valorando a ver si voy al mundial de Grecia o va su dueña, no sabemos todavía.

(Páginas 16 a  18)

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