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Con estupenda salud y longevidad, especialista en cazar "a diente"   

DOS PODENCOS

Dedicado principalmente a la caza del conejo, por su agilidad es un perfecto deportista y por su fidelidad una mascota especial

Es de las razas más antiguas de caza, desarrolla su labor con todos sus sentidos y una agilidad innata. Necesita espacio y tiempo diario de ejercicio. Sumamente sensible, no tolera bien las correcciones, pero es fiel y cariñoso con los niños

Por Miguel PELE / Fotos: Karina Sogorb

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Junto con el canario es el más grande de los diferentes podencos, llegando hasta 72 cm de altura a la cruz y un peso entre 25 y 30 kg en los machos, algo menos en las hembras dado su dimorfismo.
Este perro es un animal eminentemente funcional para la caza, “especializado en la del conejo a diente, es decir, sin armas de fuego, algo que lo diferencia de otros podencos. Para ello utiliza vista, oído, olfato y todo su cuerpo con una agilidad impresionante para la caza”.
En la caza es muy fiel a un guía o dueño, pero “tiene una gran sensibilidad y no soportan el castigo duro, que toleran razas de presa, que aguantan presión del adiestramiento o correcciones negativas”. Su relación con los niños es genial, pues está “acostumbrado a vivir en manada y los considera otros cachorros más”, relata Karina Sogorb, criadora del podenco ibicenco, bajo el afijo cueva d’es culleram.
Por el arco mediterráneo se suelen hacer jornadas de caza sociales y pruebas de trabajo oficiales u oficiosas, donde van las recovas o “collas”. Cada propietario suelta a sus ejemplares y cazan en una zona. Y luego a otra zona y si hay suficiente densidad de caza el espectáculo está garantizado.
Como perro para el deporte es un “ejemplar excelente, porque han sido seleccionados durante siglos para resistir jornadas de caza en terrenos difíciles a ritmo intenso. Además, tiene muy buen carácter, es muy noble y con gran agilidad, apto para realizar canicross o agility”. En el extranjero hay competiciones de carrera al trapo, con liebre mecánica, similares a las carreras de galgos.
Como mascota estos perros son muy cariñosos y muy sensibles, pero “necesitan amplitud de espacios y unas horas de ejercicio y creo que mucha gente no es consciente de esto. Su actividad no se puede limitar a salir tres veces al día durante diez minutos a hacer sus necesidades y para mí sería una aberración”, aclara Sogorb.
Porque todas las limitaciones que se le impongan a sus necesidades, que lo que hacen es mermar el bienestar del perro en sí, luego derivan en “problemas desde fisiológicos hasta psicológicos, la maquinaria del animal se resiente, tanto con obesidades, falta de tono muscular, articulares o problemas de comportamiento”.
Salud
En cuanto a su salud, son perros de naturaleza rústica, primitiva y longeva (12-14 años). Gozan de muy buena salud, “dada la presión de selección que ha vivido durante siglos los ha hecho muy fuertes y resistentes, con exigencias y cuidados mucho menores que otras razas”. Es más, “hay evidencias científicas que demuestran que el podenco tiene una mayor resistencia y una respuesta adecuada frente a la leishmania, algo que ayudará a seguir investigado nuevos tratamientos”.
Al ser una raza de caza, a veces como criadores y expositores “vemos que ciertos sectores más radicales intentan victimizar a podencos por ser perros de caza. Pretenden apartarlos directamente de su finalidad primordial y primigenia. En base a unas ideas infundadas e intentan criminalizar algunos sectores como la caza y la cría animal con argumentos y datos relativos como el tema de abandonos o maltrato”.
Faltan datos objetivos y hay otros no se interpretan correctamente. Es obvio que razas o tipos raciales mayoritarios aparezcan en mayor proporción en los censos frente a razas minoritarias “es una cuestión estadística y de probabilidad por cantidad. Y es evidente más abandono de perros mestizos que de perros de raza, por el mayor cuidado y control en su cría, el valor genético y económico que tienen”.

 

 

Criadores
Se cría tanto en España como en el extranjero, con reconocimiento internacional de la FCI. Abundante en nuestro país, hay una “gran diferencia entre perros con pedigrí inscritos en el LOE y perros sin pedigrí que no están inscritos y sin reconocimiento oficial, siendo este último grupo el más abundante. Una de las dificultades que tenemos los criadores es encontrar perros con genealogía, con pedigrí, de tres generaciones registradas para seguir criando. A veces tenemos que incorporar perros a los que hay que hacer un registro inicial de raza para poder incorporarlos a las líneas de cría”. Porque hay excelentes perros, pero no tienen pedigrí registrado.
Los criadores están repartidos por toda España, en el arco mediterráneo, desde Cataluña, Valencia y Murcia, incluso la zona del levante de Almería y las Islas Baleares, su lugar de origen. También en las zonas costeras del sur de Francia, en Provenza y Rosellón. “El podenco ibicenco es una raza muy valorada en el extranjero, que se cría en otros países, como EEUU, norte de Europa, en República Checa, Rusia o incluso Finlandia”, concluye Karina.

Los datos
12-14 años pueden vivir los podencos ibicencos
72 cm de altura a la cruz
25-30 kg de peso en machos, algo menos en las hembras

(Páginas 16 y 17)

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