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Los 60 “socios” del Real Madrid

de cuatro patas

 

RealMadrid

 

Desde hace una década Ángel Mariscal es el encargado de la seguridad canina en los partidos del Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Los 60 perros de su empresa SecurityDogs, en estrecho binomio con su guía, frenan a los radicales y evitan los conflictos. Firme defensor de la formación como única forma de ofrecer la seguridad que se necesita en los estadios, exige una legislación tajante que obligue a los adiestradores a formarse en seguridad y los adiestradores no saben de seguridad y los vigilantes de seguridad no saben de adiestramiento.

Entrevista: Ángel Mariscal,  adiestrador y responsable de los perros de seguridad del Santiago Bernabéu 

Por Emerre IGLESIAS

 

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–¿En qué campos de fútbol actúan sus perros y desde cuándo?
-Desde 2008. En el Vicente Calderón cuando juega el Atlético de Madrid, y en el Santiago Bernabéu con los partidos del Real Madrid.

–¿En qué tipo de partidos y con cuántos perros trabajan?
-En el Calderón de manera esporádica cuando hay algo conflictivo y en el Bernabéu en los partidos de todas las competiciones, ya sean de riesgo o de no riesgo, vamos a todos.
Depende de la peligrosidad, de la cantidad de aficionados, de que vengan radicales... oscilamos entre 15 y 25 perros cada partido.

-¿Qué valor añadido ofrecen los perros en los partidos de fútbol?
-En principio es total, es alucinante. A un vigilante ante diez radicales le insultan, le chillan… pero ante un vigilante con un perro esto no sucede. La actitud que tiene la gente ante un perro es totalmente diferente que ante un vigilante. Con esto quiero decir que con un vigilante y un perro puedes frenar actitudes violentas de veinte o treinta personas. Cuando con un vigilante, ni con dos, ni con tres, ni con cuatro, ni con cinco lo puedes hacer.

–¿Qué tipo de adiestramiento utiliza para este trabajo?
-Sobre un adiestramiento base existe una especialización. Primero el perro tiene un adiestramiento base y desde ahí vamos viendo el trabajo que va a hacer. Por ejemplo, si va a estar en la zona de la afición contraria vamos trabajando principalmente el control de masas. Hay que hacer un desarrollo táctico y sobre esa base se les inculca lo que puede pasar en el servicio donde está.

–¿Qué peculiaridades tiene el adiestramiento para estos eventos deportivos?
-Es totalmente diferente a otro tipo de adiestramiento. Aunque la base de un perro de seguridad es la misma que un perro de deporte, al perro de seguridad cuando ya es maduro no se le hace morder. El que conoce un poco de seguridad sabe que un perro de seguridad no debe morder hasta el último de los casos. Lo que les enseñamos es a repeler las situaciones conflictivas.

–¿Qué perro es el mejor para este trabajo?
-Para los que trabajamos en seguridad hay una premisa fundamental y es la imagen que puede dar el perro. La imagen es la que va a disuadir a las personas de tener cualquier tipo de altercado con él. Por eso, buscamos perros grandes y fuertes.

–¿Qué características deben tener?
-Razas nos vale cualquiera, pero también depende de donde tengas el servicio porque puede ser que un presa canario o un rottweiler en lugar de dar una imagen de seguridad transformen la situación y transmitan una imagen de pánico. Esto es uno de los secretos del éxito, saber para qué servicio es apropiado un perro concreto o una raza determinada.

-¿En los estadios hay una raza o un perro determinado para evitar esa imagen de pánico que llegue a crear un conflicto de dimensiones inimaginables?
-Normalmente llevamos Pastor Belga Malinois o Pastor Alemán.

-¿Es decir una imagen disuasoria sin igual?
-Totalmente, en seguridad jugamos mucho con la disuasión. Es fundamental.

-¿Estos perros son insustituibles?
-Los perros son insustituibles; la garantía, la seguridad, la confianza que aportan no se puede sustituir por nada absolutamente.

-¿Los perros que trabajan en el fútbol se merecerían como un distintivo diferente en cuanto a su adiestramiento? Como una unidad especial o algo así...
-Este trabajo lo desarrollamos binomios indivisibles, es una unidad de élite, y se forman tanto el perro como el guía a la vez. Se vuelven indivisibles, y por supuesto, son unidades de élite, y así hay que reconocerlas.

-¿Cree necesario que haya perros en todos los campos de fútbol de las principales competiciones españolas?
-Seria lo ideal. Es importantísimo. Cuando empezamos a trabajar con el Real Madrid, llevamos un perro al estadio, ahora mismo llevamos entre 15 y 25. El servicio de seguridad del Real Madrid ha visto que el nivel de seguridad, la imagen de seguridad que ofrece el Santiago Bernabéu con estas unidades de élite es alucinante. Y deberían tomar cartas todos los campos de España, por supuesto.

-Además hay muchos equipos que tienen hinchas radicales…
-Está claro, no sólo es importante, es necesario.

-¿Cuánto tiempo de preparación o entrenamiento necesita un perro para estar listo para ir al campo de fútbol?
-En principio tiene una base de entrenamiento, pero lo que más cuesta, lo que más hay que trabajar es el vínculo que se establece con el vigilante. Son binomios indivisibles, no entendemos para nada la subcontratación, no entendemos que venga un adiestrador y te dé el perro. Lo más importante es el vínculo, a través del vínculo empieza el adiestramiento. Estos vigilantes no paran de entrenar, todos los jueves se reúnen ellos y entrenan con sus perros. Pero para empezar a trabajar con el perro operativo hacen faltan como mínimo dos o tres meses de trabajo ya con el vigilante.

-¿Ante una temida avalancha humana, es efectiva la presencia de perros?
-Sí, por supuesto, y así los entrenamos. Sabemos cuando tienen que parar, cuando no pueden ladrar porque están causando inquietud a la gente, cuando hay riesgo de aglomeraciones... Cuando estamos trabajando lo sabemos todo.

-¿Los guías que llevan estos perros qué preparación tienen?
-En principio, a lo que nos obliga la ley es a que los vigilantes reciban un curso de 20 horas que es el que los habilita para poder llevar perros de seguridad. Nosotros entendemos que con 20 horas no podemos hacer absolutamente nada, con lo cual ellos, aparte de ese curso de 20 horas, entablan una relación casi de por vida con sus perros. Están siempre con sus animales.

-¿Y cuando acaban su vida laboral, qué pasa con esos perros, se rompe ese binomio vigilante-perro?
-Es muy fácil de detectar. Cuando estás trabajando lo ves. Si son mayores se cansan más. La vejez de un perro empieza alrededor de los ocho años, en el caso del pastor alemán un poco antes, el malinois un poco después. Normalmente los vigilantes se los llevan ellos o nos los devuelven, en este caso lo que hacemos nosotros en emplearlos para ayudar a otros vigilantes a formarse, es decir, su vida laboral cambia y pasan a ser “profesores”.

-¿Qué diferencia su empresa de otras de seguridad?
-Es una empresa de seguridad, con el número 2832, como otra cualquiera. Pero hay algo que nos diferencia y es que nosotros nos dedicamos a prestar servicios con vigilantes y perros.

-¿Con cuántos perros cuentan en su empresa?
-Tenemos aproximadamente unos 60 perros en estos momentos.

-¿Cómo es usted de exigente en cuanto a la formación de los adiestradores?
-Soy súper, súper exigente. Tenemos la ventaja o la suerte de que el Real Madrid nos cede sus instalaciones para que podamos trabajar fuera de los partidos, con lo cual convocamos a los vigilantes y a los perros y entrenamos tácticas de situaciones que nos puedan ocurrir, y sí, sí somos exigentes. En el tema de la seguridad hay que ser muy exigente en la formación para que luego puedan desarrollar bien su función, tanto el perro como el guía.

-En los buscadores de internet como Google aparecen numerosos adiestradores que se ofrecen para prestar servicios de seguridad… ¿Cómo se puede acabar con el caos y los “vendehumos” que hay en esta profesión?
-En principio es algo complicado, yo soy adiestrador y tengo una empresa de seguridad. No tiene nada que ver lo que un adiestrador piensa que es la seguridad con lo que realmente es. Y no tiene nada que ver lo que piensa un vigilante de seguridad de que es un adiestramiento con lo que en realidad es. ¿Qué quiere decir esto? Que los adiestradores no sabemos lo que es la seguridad. Podemos entrenar a los perros para que hagan un ataque a diez metros, pero esto no es lo que va a ocurrir en los trabajos de seguridad. Se tendría que legislar esto de una manera contundente para que los adiestradores se formasen y entendiesen lo que es la seguridad. Porque en realidad el problema que tenemos es que los adiestradores no tienen ni idea de lo que es la seguridad. No saben realmente lo que es. Entienden que la seguridad es soltar a un perro y que a diez metros muerda una manga. En primer lugar hay que tener en cuenta que, en seguridad privada, el perro está considerado como un arma y segundo, no lo puedes soltar a diez metros de ti porque pierdes tu manera de defenderte y porque puedes causar daños colaterales. Es necesario aprender lo que es la seguridad para trabajar este tipo de perros.

-¿Cómo fue empezar con sus perros en los campos de fútbol?
-Tuve la gran suerte de que mi padre, que conocía las actividades que yo desarrollaba con los perros, mandó una carta al Estadio Santiago Bernabéu e inmediatamente nos llamaron y nos dijeron que querían ver a uno de nuestros perros trabajando. Desde ese primer contacto, no cesaron las llamadas por parte del Real Madrid interesándose por cómo trabajaban los perros, hasta que me dieron la primera oportunidad de poder llevar un perro detector al estadio. A partir de ahí, nuestro trabajo de seguridad en competiciones deportivas ha ido en aumento hasta hoy.

-¿Estos perros también podrían actuar en otras aglomeraciones humanas como conciertos o fiestas juveniles?
-Lo ideal sería hacer primero un desarrollo táctico. Yo, que también soy director de seguridad, entiendo que todos los perros tienen que tener un desarrollo táctico. Por ejemplo, ante una aglomeración de gente tendríamos que mirar la manera de trabajar con esos perros. Por ejemplo, ahora nos llaman del tranvía de Parla para trabajar con los perros, pues antes de meter un perro en el tranvía lo que nosotros hacemos es ir, echar un vistazo a la situación, ver lo que puede pasar y hacer un desarrollo táctico para que tanto el vigilante como el perro, en el momento en que estén trabajando, se encuentren cómodos y a gusto.

-¿A lo largo de su dilatada carrera profesional, cuántos perros pasaron por sus manos?
-Pues un montón, no te puede decir, pero es fácil que hayan sido 500 ó 600.

-¿Alguno en especial que le dejase una huella imborrable?
Tengo recuerdos prácticamente de todos. Una de mis primeras anécdotas fue de cuando era muy pequeño, yo empezaba a interesarme en el mundo de los perros, me comenzaba a gustar. Fue con un perro que se llamaba Llorón que tenía mi abuela. Era un mestizo que yo me llevaba a todas partes. Me acuerdo de que un día había una trifulca y me metí en medio de ella con Llorón. Ingenuamente pensaba: “bueno con el perro yo voy a ser el mejor del mundo en esta trifulca”, así que entré en el conflicto con el perro y lo que sucedió es que Llorón me mordió a mí y encima me llevé la bronca de mi abuela. No daba crédito, en ese momento me preguntaba: “esto es increíble, ¿por qué me ha mordido a mí?” Así comencé a indagar el porqué de su comportamiento y hasta hoy no he parado de investigar para saber cómo funcionan los perros, especialmente los de seguridad.

-¿Alguno se quedó en el tintero, fue imposible prepararlo?
-No, porque dentro de los perros de seguridad hay ejemplares que solamente con tener una presencia nos valen para lo que sea, no tienen por qué ser operativos. Hay perros que son muy operativos y tienen también presencia, hay otros que no tienen presencia pero son muy operativos. Vamos jugando con la seguridad y con el perro, si hay un perro que no vale para intervención vale para detención, lo vas jugando. Todos los perros valen, absolutamente todos.

-¿Cómo se aprovisiona de perros? ¿Los cria? ¿Los compra? ¿Los rescata?
-A veces los criamos, a veces los compramos adultos, a veces los compramos jóvenes, también a veces hacemos adopciones o los rescatamos, pero en principio la mayoría los criamos y compramos.

-¿De todos sus perros, cuántos han actuado ya en partidos?
-Todos pasaron por el fútbol, en cada operativo van de 15 a 25 perros y no son siempre los mismos. Es un binomio perro-vigilante, y unas veces libran unos y otras veces, otros. Cada vigilante va siempre con el mismo perro, aquí nunca los cambiamos, ni hacemos subcontratas, ni nada. Nuestra filosofía es no dar nunca un perro a un guía que no lo conozca, ni subcontratar, ni nada. Si un día un vigilante no va a trabajar, ese día no va a trabajar ninguno de los dos. Nosotros no entregamos el perro a otra persona, porque sabemos que eso no va a ser operativo. Los binomios van o no van. De un partido a otro pueden cambiar 15 perros. El secreto de nuestro éxito está en eso, en no subcontratar nunca un perro de seguridad a una persona que no es su compañero. Al final hacer eso va a deteriorar el trabajo del perro y el del guía, porque van a entrar en conflicto, ya que no se conocen y no hay vínculo.

-¿Y en el Vicente Calderón, cómo es su trabajo allí aunque sea esporádico?
-En principio es muy similar. Estamos en una puerta por la que entra la afición contraria y tenemos perros detectores de bengalas. Cuando van a pasar los aficionados vamos, de manera aleatoria, pasándoles el perro por los bultos que lleven, entre otras cosas.

-Y, por último, ¿de qué equipo es usted?
- Cómo no, soy del Real Madrid.

http://www.gruposecuritydogs.es

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