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Perros que calman la tripanofobia, pánico a las agujas médicas

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Desde que saltó la pandemia por Covid-19 los adiestradores de perros se pusieron manos a la obra para idear formas de ayuda. En principio en muchos países los entrenaron, sin apenas éxito, para detectar el coronavirus en posibles personas infectadas. Y ahora, con las vacunaciones masivas, llegó la hora de preparar perros de terapia para calmar a los que tienen miedo a las agujas.

Por M. ARAMBARRI

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El primero de ellos, Cloe, ha ayudado ya a numerosas personas mayores de doce años que cuando ven una aguja que se acerca a su brazo sienten estrés y son capaces de tranquilizarse.
La doctora Karen McNeil que trabaja en el Spryfield Wellness Centre, una clínica de medicina familiar adscrita a la Universidad de Dalhousie en Halifax, Canadá decidió integrar perros de terapia en las sesiones de vacunación hace unos meses cuando constató que el miedo a las agujas era algo común en l población.
La idea de esta clínica surgió concretamente a raíz de que un joven con síndrome de Down mostrase su temor a las agujas y resultase muy difícil ponerle la primera dosis del vial contra el covid-19.
La médica de familia indicó que esto no era un caso aislado y se puso manos a la obra. “Debemos reconocer que no solo existe este caballero, hay muchas personas que sienten ansiedad por las vacunas”, dijo la doctora McNeil.
El uso de los perros de terapia en los días de vacunación tiene como fin “ayudar a crear un ambiente tranquilo y de apoyo para las personas que tienen ansiedad por las agujas”, matizó la médico de familia.
Neil destapó que alrededor del 10 por ciento de la población tiene ansiedad por vacunarse, sobre todo de los que se encuentran entre la adolescencia y los 30 años.
McNeil explicó que cuando se comenzó a inocular la vacuna contra el Covid-19 en su centro sanitario dependiente de la Universidad, principalmente con viales de Moderna y AstraZeneca, se realizaba la vacunación con un espacio de entre cinco y seis minutos por paciente.
Tras observar el elevado porcentaje de ciudadanos que lo pasan mal ante la presencia de las agujas que deben ser pinchadas en su cuerpo, los responsables del centro médico de familia, lo que aquí denominamos Centro de Atención Primaria, decidieron espaciar los tratamientos entre paciente a paciente que pasó a un mínimo de 15 minutos en los cuales el perro de terapia los acompaña.
La doctora dijo en declaraciones a la prensa que las personas que trabajan en la clínica son los encargados de detectar la ansiedad a la que se enfrentan los receptores de la vacuna, así como de responder a cualquier pregunta que les surge. También les dan el tiempo necesario para que se sientan cómodos para continuar con el proceso.
A aquellos pacientes que son incapaces de quedarse tranquilos ante la presencia de una aguja es a los que les acompaña algún perro de terapia. Pero la doctora deja bien claro que “la terapia está destinada a personas con ansiedad por las agujas, no por fobia a las agujas, que es un miedo mucho más extremo a las agujas. Tampoco es para personas que se sienten cómodas con el proceso de vacunación”.
Los guías caninos del St. John Ambulance son los encargados de dirigir al perro cuando asisten a este centro sanitario. Su programa de perros de terapia llega a miles de personas en todo Canadá diariamente brindando consuelo, alegría y compañía a los miembros de la comunidad que están enfermos, solos, que residen en centros de atención a largo plazo y de salud mental; se encuentran en hospitales, escuelas y bibliotecas. Los participantes del programa cosechan los beneficios terapéuticos de la compañía incondicional de un amigo de cuatro patas.

Un perro, un voluntario

El programa de perros de terapia de St. John Ambulance lleva a un voluntario y su perro a hospitales, residencias de ancianos, hogares de ancianos, centros sanitarios o bibliotecas semanalmente. A través de las caricias, el afecto y las visitas periódicas, muchas personas se benefician tanto física como emocionalmente del amor incondicional de un perro, al mismo tiempo que brindan al voluntario una experiencia de voluntariado única y gratificante.
Cuenta con más de 3.500 equipos de perros voluntarios que dedican más de 275.000 horas de su tiempo a visitar hospitales, residencias de ancianos, centros de atención, escuelas y universidades. La amable atención y aceptación de estos voluntarios de cuatro patas es siempre muy apreciada.
El programa denominado Therapy Dog, que ahora también atiende a las personas que se ponen nerviosas cuando van a ser vacunadas del coronavirus, brinda oportunidades para que las personas hablen con el voluntario y el perro; siente, toque, acaricie y abrace al perro o reciba el amor incondicional del perro.

Los datos

10% es el porcentaje de la población entre 12 y 30 años que tiene miedo a vacunarse por medio de agujas

(Páginas 36 y 37)

Los chavales cambian su actitud con los perros de terapia

Una década de perros en hospitales

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