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Demandan protocolos de protección animal de los perros de rescate

perros de trabajo

Más habitualmente de lo que podemos pensar, los perros no muestran un nivel óptimo de bienestar a causa de la intervención (negativa) humana en su desarrollo psíquico y físico

Extracto de la publicación de Susanna Vilaseca Hoyas, abogada y presidenta de la Comisión de Derecho Animal del Colegio de Abogados de Terrassa, en el blog Derecho de los Animales de abogacía. es

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Los perros que hacen rescate, son seleccionados por sus impulsos instintivos. Uno de los impulsos que se busca en rescate, o detección, es el de presa, que deberá estar bien canalizado y orientado hacia el motivador (mordedor, pelota etc. ..). De este modo, los perros con elevado impulso de presa, satisfacen esta necesidad y esto les aporta bienestar emocional y físico.
Los perros necesitan ejercitar el sentido del olfato. Les aporta beneficios físicos y mentales. Ayuda al perro a relajarse, reducir el estrés y estimular la mente.
Un perro que entrene y se dedique al rescate, por ejemplo, de personas (vivas) en grandes áreas (bosques, prados, montañas…) no significa que se deba explotar para que trabaje por nosotros. En efecto la palabra “perro de trabajo” tiene una connotación que puede ser negativa y es cierto que existen diferentes especialidades de las que no nos vamos a referir, pero lo que debe quedar claro es que se trata de una actividad que aportará bienestar emocional y físico al perro siempre que el pilar básico sea precisamente su bienestar. De allí la importancia de la creación de protocolos y, ya que estamos, tampoco iría mal una normativa que incluya a los perros de rescate, justamente para garantizar que siempre se actúa en beneficio del perro y nunca en contra del mismo.
En efecto, no todo vale a la hora de hacer rescate con el perro. El entrenamiento se debe basar en el juego, el refuerzo positivo y los tiempos de búsqueda y descanso (no vale estar 5 horas buscando) y claro está, en tener la formación profesional especializada que te habilite para ello, no vamos a hacer pruebas con un perro si no estamos formados debidamente.
Para el perro, el hecho de buscar ya es un refuerzo, repite la conducta porque obtiene un refuerzo positivo (juego). En primer lugar, con su olfato busca el olor a persona (perro de venteo) de manera libre y sin condicionamientos. Una vez encuentra a una persona hace el marcaje correspondiente para indicar que ha encontrado a alguien y se mantiene al lado de la víctima (por ejemplo ladrando). Una vez el guía llega en el lugar, le entrega un motivador (juguete) al perro y juega con él. La base del entrenamiento es el JUEGO. La relación del guía con el perro va a ser siempre basada en el respeto, la empatía, la ética, la amabilidad y el refuerzo positivo. Esto conllevará una buena base para establecer entre ellos un buen vínculo que aportará bienestar a ambos.
El concepto de bienestar animal incluye tres elementos: el funcionamiento adecuado del organismo, es decir, que los animales estén sanos y bien alimentados; el estado emocional del animal (la ausencia de emociones negativas tales como el dolor y el miedo crónico) y la posibilidad de expresar algunas conductas normales propias de la especie.
Desde un punto de vista práctico, la indicación más clara de que una conducta es importante en sí misma es el hecho de que el animal muestra una respuesta de estrés o manifiesta conductas anormales cuando no puede expresar la conducta en cuestión.

Si bien en base a lo expuesto, consideramos necesario y prioritario la creación de protocolos de protección animal de los perros de rescate que tengan como base el bienestar animal ampliamente explicado, desde su selección, con valoraciones periódicas por parte de profesionales (veterinarios, etólogos…), su entrenamiento, su operatividad, lugar donde viven (desde nuestro punto de vista en casa de su guía con la familia), su jubilación… todo ello siempre con base a un equilibrio físico y psíquico. Y recordemos, no todos los perros van a poder hacer la actividad de rescate, quizá no tengan un instinto tan fuerte y no los podemos obligar, o quizá su estado de salud tampoco permita que lo hagan. En todo caso, siempre debemos tener claro que son seres vivos dotados de sensibilidad.
“Todas las virtudes del perro, la fidelidad, la nobleza, la alegría, el altruismo, la inteligencia, la sensibilidad, están acrecentadas y acrisoladas en sus tatarabuelos, los lobos”

(Páginas 38 y 39 )

Hay que dignificar el trabajo de los perros, no denigrarlo

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El trabajo como felicidad

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