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"El clicker"

Clicker

El clicker es una pequeña herramienta de adiestramiento que tiene mucha aceptación entre los profesionales del mundo canino. Aunque se asocia a los adiestradores profesionales, lo cierto es que lo puede usar cualquier persona con su perro, eso si, siguiendo unas mínimas reglas. Sirve para todo tipo de perro, sea cachorro o adulto, algo muy demandado entre los dueños de mascotas, ya que es muy común la creencia de que cuando tenemos un perro en casa que dejó de ser cachorro ya poco se puede hacer por enseñarle cosas.

El clicker consiste en un pequeño dispositivo mecánico con una especie de pestaña que al apretarlo hace un sonido metálico, el “click”. Este sonido se usa en el aprendizaje de los perros bajo el principio del condicionamiento operante, que mantiene que el perro hará una conducta con más frecuencia si esa conducta tiene unas consecuencias agradables para él.

Este pequeño aparato se puede adquirir en cualquier tienda de accesorios para mascotas y en infinidad de páginas web por menos de cinco euros, por lo que es algo que debería tener toda persona que posea un perro en casa.

Una vez que tenemos el clicker, la primera parte fundamental es lo que se conoce como “cargar el clicker”. Por supuesto no es ponerle pilas ni nada de eso, simplemente es hacer que nuestra mascota asocie el click con un refuerzo positivo para él o recompensa. Esta parte es súper importante, ya que es la base de que luego realmente sea efectiva esta herramienta por lo que hay que hacerlo de manera perfecta.

En una habitación tranquila sin distracciones, en una mano se debe tener el clicker y en otra las golosinas, los trozos de salchichas o lo que se vaya a usar como recompensa, siempre en unidades o trozos muy pequeños para que el can tarde poco en comerlo. El procedimiento es el siguiente: clicker- comida, clicker-comida, clicker-comida, así varias veces seguidas. Hacemos sonar el clicker y le damos la recompensa. Son necesarios bastantes trozos de salchicha ya que hay que hacer esto una y otra vez. Este “entrenamiento” no debe durar más de tres minutos por sesión, y en un día con un par de sesiones es suficiente.

Es muy importante siempre que se apriete el clicker darle la recompensa de inmediato, y NUNCA clickar más de una vez seguida sin darle su comida. Es fundamental que se asocie de manera clara el sonido del clicker con la recompensa, por lo que se deben evitar dos cosas: un clickar para llamar su atencion, pues el perro acabaría por no asociar nada, y otro que los niños en la casa jueguen con el clicker, el sonido se haría familiar y perdería su efectividad.

Después de dos o tres días de “cargar el clicker” el perro ya debería haber interiorizado esta herramienta. Una sencilla forma de comprobarlo es clickear y observar al perro. Si al oír el ruido se vuelve hacia nosotros en busca del refuerzo, podemos afirmar que el clicker ya está cargado. Si no es así, tranquilos, que con un par de días más se cargará. Cada perro tiene su tiempo de aprendizaje, y no hay que forzarlos. Lo importante, es que se le vea feliz cuando suena el clicker.

Una cosa es importante: hay que realizar estas pequeñas sesiones cuando el perro tenga ganas de comer. Un perro con el estómago lleno difícilmente se sentirá estimulado con el clicker. No es que haya que hacer pasar hambre al can, pero se puede aprovechar el momento antes de darle la comida para cargar esta herramienta. Si esta parte está bien hecha habremos conseguido dos cosas fundamentales: incrementar el vínculo y la comunicación con nuestro perro y poner la base para realizar aprendizajes en positivo.

Con esta cajita le vamos a poder decir a nuestra mascota de forma espontánea que ha hecho algo bien y así reforzar su conducta. Es imprescindible clickar justo en el momento que haga lo que queremos premiar. NO hay que dejar pasar ni un segundo. Esto es un error muy común que lleva a muchos adistradores a usar mal esta herramienta y no conseguir apenas resultados.

Veamos un ejemplo. Si queremos enseñarle a que nos dé la pata, lo que tenemos que hacer es cogerle nosotros la pata y en ese momento clickar y darle la recompensa. Soltarla, volver a cogerla y repetir la operación varias veces. Es fundamental apretar el clicker en el momento que nos dé la pata, aunque tardemos un poco más en darle la recompensa. Con paciencia y siempre en momentos que estemos de buen humor repetimos el ejercicio varios días, hasta que el perro por sí solo nos dé la pata al ver nuestra mano extendida o el gesto que le hayamos indicado. De esta forma podemos jugar mucho más con nuestro perro y divertirnos aprendiendo cosas juntos.

Una gran ventaja del clicker es que una forma muy efectiva de indicarle al perro lo contentos que estamos por un comportamiento que hizo en ese mismo momento.

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