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Líbano: adiestramiento a la europea

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En Líbano no hay apenas cultura del perro si no es como un arma más con las que están acostumbrados a convivir desde la niñez. La gente no saca a los canes a pasear al parque, son su defensa, les enseñan a atacar desde cachorros, trabajan con púas y collares eléctricos. Hasta ahora. La cultura canina está entrando fuerte y han comenzado a enseñar a los dueños una educación en positivo, con premios, con clicker, sin agresividad, un control del perro que le aporte felicidad y le aleje de la vida asesina que conocen hasta ahora. El pionero, un gallego, Jesús Riveiro, que no dudó en trasladarse de Vigo a Zhalé, la tercera ciudad más grande de Líbano, y dedicarse en vida y alma a la educación canina a la “europea” por un tiempo.

Por Emer Iglesias

Todo empezó para Jesús casi por casualidad. Hace unos meses alguien desde Líbano contactó con su perfil de Facebook, donde es un libro abierto sobre su sistema de adiestramiento en su centro de Portugal. Le pedían que se trasladase a ese país, del que apenas sabía nada, para incorporarse como adiestrador a un club canino que estaba comenzando a andar en la ciudad de Zhalé, con el objetivo de introducir la cultura canina europea. Lleva allí seis meses de los tres años iniciales que puede durar su aventura.

“Me contrataron para ir a Líbano, soy de Galicia y tengo un centro canino en Portugal. Se pusieron en contacto por Facebook y ellos quieren que esté, como mínimo tres años”, señala Jesús a LADRIDOS.
Su llegada al país árabe y descubrir cómo tratan a los perros fue impactante: “Es un país en el que casi todo el mundo va con pistola. Ellos tienen su perro de seguridad, no hay normativas como en España que un perro no puede morder a una persona. Aquí no tienen problema. La gente sólo trabaja con púas, con collares eléctricos… Yo cuando llegué me quedé un poquito pillado”.

Pero Fares Samaha, el manager del club Shadow, tenía claro que esto tenía que cambiar. “Me llamaron en principio para entrenar perros en obediencia básica, perros de seguridad, búsqueda de explosivos... Ellos quieren entrar en temas de Policía o militares”, indica Riveiro. Lo primero para conseguir este objetivo es adiestrar a los perros de otra forma y hacer una presentación, demostrar al libanés que hay otra forma de educar a su can. “Estamos preparando unos perros que ya tienen ellos, que ya compraron en su día, para hacer una presentación.

Es una escuela de adiestramiento privada. Todo bajo la premisa de un estilo muy europeo. Hay que tener en cuenta que en Líbano la gente no trata un perro como lo tratamos nosotros. Aquí no hay mentalidad de pasear al perro al parque ni cosas así. Esta gente lo que quiere es inculcar un poquito el trabajo que hacemos nosotros en Europa, como trata la persona al perro, a la mascota. Es educación canina pura y dura. Más enseñar al cliente que al perro”, relata Jesús. El principal problema es que “no hay practicamente nada de legislación, cada uno puede hacer lo que quiera con el perro. Lo que les dije a ellos es que en principio hay que enseñarles a no llegar a morder, inculcando el trabajo con más tranquilidad. El perro no es un arma, no es un asesino”, matiza el gallego. 

Su trabajo comienza con un adiestramiento básico: tumbar, quieto, sentar… lo que es tener el control del perro. Y para andar este camino de revolución, de cambio de mentalidad canina, una de sus “armas” europeas es introducir las disciplinas deportivas que hay en torno al perro. Para ello lo primero es un seminario sobre la temática. 

Aquí hay una persona que hace IPO pero entrena fuera del país. Quieren promocionar el trabajo deportivo. Qué es lo que necesitamos de un perro deportivo, qué buscamos de él, cómo recompensar, cómo trabajar, qué herramientas se deben usar, cuáles no. Estoy inculcando el trabajo en positivo, con comida, con clicker”. 

“Ese primer seminario es para que la gente empiece a aprender lo que necesita el perro. Tienen que comprender que el perro no es una botella de plástico, no es un balón para darle patadas. El seminario se empezaría desde cachorro, qué perro necesitas para IPO, no todos valen, estímulos, todas esas cosas. Es un seminario bastante completo. Un fin de semana, en plan prueba a ver qué tal va”.

Ante la ausencia de legislación, también en este país es fácil ser adiestrador. Basta con decirlo. “Cualquiera es entrenador, coge el collar de púas y cuatro golpes mal dados al perro y ya está. En el tiempo que llevo aquí ya cogí cinco o seis perros de otros entrenadores, que venían desequilibrados”. 

Además, los clientes tienen claro lo que quieren de su perro y también que es “otro” el que se lo debe enseñar. Algo que Jesús también se está encargando de cambiar: “Es otro sistema. Yo en la escuela, quiero que el cliente venga con sus perros, sepa lo que necesita su perro. Aquí no se hace así. El cliente te deja el perro, está un mes o mes y medio, entrenas al perro y luego vienen a llevárselo. Yo comencé a inculcar que el dueño del perro viniese mínimo dos veces en semana a trabajar con su perro. El perro no es un robot que yo entreno y luego es una máquina”. 

Todo este cambio de mentalidad está auspiciado por un libanés, que  ha puesto en marcha, próximo a inaugurarse, un centro con 25 o 26 perros para obediencia, más otros cuatro o cinco para seguridad.

“Lo que más hay aquí son pastores alemanes, son súper súper locos por los pastores alemanes. Ahora está entrando duro el pastor belga malinois. Yo ya vendí dos. Y son unos precios desorbitados. Hacer un adiestramiento básico de un perro está por los 800 euros. Y un cachorro de malinois que en España lo puedes encontrar por 500 euros, aquí no baja de 1.200 euros. Son unos precios espectaculares. Hay clientes de mucho dinero. El libanés tiene mucho dinero y ahora está comenzando a invertirlo en preparacion canina”. En definitiva es cambiar un perro de ataque por un perro equilibrado. 

“Los perros de seguridad como los entienden aquí son de ataque. Cuando yo vine y traje una Malinois se quedaron a cuadros, miraron las obediencias, el control del perro, que solo funciona a la orden. Eso es lo que esta gente busca, inculcar este sistema europeo poco a poco”. 

Desde que empezaron con esta educación canina hay buena respuesta de los clientes que se acercan a la escuela. “Aumentaron más los perros porque a la gente les gusta. Ellos lo hacen todo bajo presión y este sistema les está sorprendiendo y gustando. Es un proyecto a muy largo plazo”, matiza. 

www.shadowdogfarm.com

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