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Las corrientes actuales de cambio a mascotas de compañía pone en peligro a las razas autóctonas

Mallorquin atigrado

Un estudio de zootecnia es tajante sobre la deriva que están tomando las corrientes actuales sobre las razas autóctonas: el cambio de paradigma a mascotas de compañía precipita la pérdida de su herencia cultural, sus rasgos funcionales y diversidad genética, e incluso hasta su salud. La Universidad de Córdoba avisa de que esta erosión de la diversidad genética no solo pone en riesgo la adaptabilidad de estas razas también su individualidad

Por Carlos XESTAL

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El estudio realizado por la Universidad de Córdoba en colaboración con el Gobierno de Mallorca, no deja ningún lugar a la duda: “los instintos evolutivamente afinados para la toma de decisiones independientes y los movimientos rápidos y ágiles pueden ser incongruentes con el ambiente restringido de la vida doméstica, precipitando una disminución en la funcionalidad original”.
El trabajo bajo el título “De perros de trabajo a mascotas de compañía, revelando el elevado riesgo de que las razas de perros autóctonos pasen a ser mascotas”, explora detalladamente la transición de las razas de perros autóctonas desde su papel histórico como perros de trabajo a convertirse en mascotas de compañía con un enfoque en los riesgos asociados con esta evolución.

Investigación científica
Según los investigadores, esta evolución, cada vez más exacerbada, requiere una investigación científica exhaustiva. Una de sus primeras comprobaciones es la pronunciada susceptibilidad de las razas de perros autóctonas al desgaste funcional, mucho más elevado entre aquellos perros criados históricamente para cazar o ratear que sus homólogos para funciones de guardia o pastoreo.
El estudio asevera que el bienestar animal actual y los movimientos activistas que abogan contra el uso ocupacional de perros, sobre todo de funciones tradicionales de caza “contribuyen a la evolución de las perspectivas sociales, influyendo en la disminución de la función funcional y en el énfasis de estos roles”.
Las repercusiones de la disminución de la funcionalidad en las razas de perros autóctonas se extienden, según los investigadores, más allá de las razas individuales y ejercen profundas implicaciones sociales. “La competitividad comprometida de estas razas frente a sus contrapartes internacionales, pone en peligro su utilización continua, precipitando la pérdida de una herencia cultural intrincadamente entrelazada con sus características únicas y su significado histórico”.
El estudio añade que este cambio de paradigma no sólo impacta los aspectos utilitarios de estas razas, sino que también pone en peligro el entramado de tradiciones y vínculos culturales íntimamente conectados con su existencia.

Deriva imparable
Los investigadores muestran su preocupación por esta deriva que parece imparable. “Las ramificaciones sobre la preservación de la conservación genética en estas razas son de suma preocupación. Los rasgos funcionales y la diversidad genética, finamente ajustados a lo largo de generaciones para acomodar roles laborales específicos, enfrentan peligro durante la transición al compañerismo doméstico. Esta erosión de la diversidad genética no sólo pone en peligro la salud y la adaptabilidad de estas razas, sino que también impide los esfuerzos por salvaguardar los distintos atributos genéticos que contribuyen a su individualidad. En consecuencia, la preservación del legado genético de las razas de perros autóctonas surge como una consideración crítica para comprender las implicaciones más amplias de su transición de roles de trabajo intensivo a compañeros domésticos, subrayando así la intrincada confluencia de la herencia cultural”.
Para las razas diseñadas tradicionalmente para funciones de guarda o pastoreo, aunque la situación es preocupante, no parece tan crítica, según los investigadores, aunque hay que tomar cartas en el asunto y parar también esta tendencia. “Estas razas pueden alinearse con las responsabilidades de compañerismo doméstico. Sus rasgos inherentes de vigilancia, lealtad y cuidado facilitan potencialmente una transición más fluida, preservando un mayor grado de su funcionalidad original en un entorno doméstico. Reconociendo el discurso social más amplio en torno al bienestar animal y las consideraciones éticas, estos movimientos abogan por una reevaluación crítica de las implicaciones éticas asociadas con el despliegue de perros en roles laborales específicos”.
La intersección de las relaciones humano-caninas, las consideraciones éticas y las actitudes sociales en evolución subrayan la compleja dinámica en juego en la transición de las razas de perros autóctonas de roles de trabajo a mascotas de compañía, concluyen.

Ca de bestiar
El perro pastor mallorquín es un espécimen robusto, muy bien proporcionado y con imagen de fortaleza y agilidad, dedicado al pastoreo y a la guardia de las granjas.

Ca de bou
Este perro de presa mallorquín se dedica a la guarda y defensa, tanto de ganado como de fincas. Fue introducido en las islas en el siglo XIII.

Ca eivissenc
El podenco ibicenco es un perro de caza, originario de Ibiza, que sigue haciendo la función para la que fue creado por el hombre, tanto levantando la presa como a diente, en solitario o en jaurías.

Ca rater mallorquí
El ratonero mallorquín es un perro pequeño dedicado a la caza menor, especialmente del conejo y de ratas. Sobresale por su coraje, inteligencia y resistencia física.

(Páginas 10 y 11)

Las razas caninas autóctonas se blindan

“Congelar semen nos ayuda a recuperar y conservar razas autóctonas españolas”

 

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