Con gran porte, enérgico y a la vez sensible, así es el braco de Weimar

Raza de origen cazador, que sigue ejerciendo, pero ahora se centra más en animal de compañía o deportista. Muy apegado a su familia, algo tímido, inteligente y a su vez testarudo, necesita educación con refuerzo positivo. Gris es su color en varios tonos. De origen aleman, creado por la aristocracia de Weimar que le dejó su apellido, goza de excelente salud, pero hay que limpiar sus orejas y cepillar el pelo
Por Miguel PELE
El braco de Weimar (también conocido por Weimaraner) se originó en la Alemania del siglo XIX, específicamente en la corte del Gran Duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach. Fue criado inicialmente como un perro de caza mayor para la aristocracia, especializado en rastrear presas grandes como ciervos, jabalíes e incluso lobos.
Como perro de caza, que se sigue utilizando, es muy versátil y un perro de caza excepcional, capaz de rastrear, señalar y cobrar presas tanto en tierra como en agua gracias a sus patas palmeadas.
Eso ya es historia, puesto que en la actualidad “La utilidad que le damos es como animal de compañía y familia. Es su rol principal hoy en día debido a su lealtad y carácter afectuoso, siendo apodado el “perro velcro” por su apego a los dueños”, nos cuenta Jesús Cordeiro, cuyo primer Weimar fue en 1980.
Jesús es criador ocasional bajo el afijo De la Gioconda kennel y alguno de sus cachorros siempre se queda en casa. El resto van a familias especiales, algunos a show de belleza, a algunos criadores o amigos especiales.
“También los llevamos a concursos de belleza con los cuales destacamos con tener múltiples campeones de España, internacionales incluso criando campeones mundiales”. No es de extrañar este dato, debido a que el braco de Weimar es conocido por su color y por su presencia elegante.
Ojos claros
Su distintivo pelaje es gris plateado y sus ojos claros (azules en la etapa de cachorro que cambian a color ámbar de adultos). Este aspecto le ha proporcionado otro apodo y se le conoce como el “fantasma gris”.
Si nos centramos en el color del pelo, el estándar oficial de la raza, el que figura en la Federación Cinológica Internacional (FCI) es el color gris con estas diferentes tonalidades: gris plateado, como tono más claro y brillante; gris ratón, tono medio más apagado; y gris corzo, un gris con matices amarillentos.
Sin embargo, detrás de esa apariencia refinada se esconde “Un perro de una energía desbordante y una personalidad increíble. Es la definición de un perro apegado. No es un animal para vivir en un patio o jardín aislado”. Necesita estar donde esté su familia, puesto que desarrolla una conexión casi telepática con su dueño, necesitan contacto constante con su familia humana y pueden sufrir ansiedad por separación si se quedan solos.
Por su tamaño se le considera mediano-grande, pues su peso oscila entre los 25 kg de las hembras, siempre algo más pequeñas, y los 40 de los machos, que por su constitución se puede asociar a un atleta, pero de los de alto rendimiento, musculoso en el tronco y con las patas largas.
Su instinto de caza es tan alto que suele ver a gatos, conejos o aves como presas, a menos que haya sido socializado con ellos desde muy cachorro, aspecto que se recomienda pues se trata de un perro que se lleva bien con sus congéneres, aunque a veces puede salirle la vena dominante.
A diferencia de otros perros de muestra, el Weimaraner tiene un ”Instinto de guarda más marcado. Suele ser reservado y vigilante con las personas que no conoce hasta que se le presenta formalmente. Es muy consciente de su hogar y su familia, lo que lo convierte en un excelente perro de alerta”.
A pesar de su fuerza, es un perro sensible. No responde bien a los castigos físicos o gritos y ya en el siglo XIX se le reconocía como un perro tímido, algo temeroso que debía tratárselo bien, con dulzura y hablarle bajo y que “Prefiere el refuerzo positivo y el entrenamiento basado en la confianza”, aclara Cordeiro.
Es sumamente inteligente y aprende muy rápido. También se le conoce como “el perro con cerebro humano” por su gran capacidad de aprendizaje y resolución de problemas. Sin embargo, si detecta una debilidad en las reglas, tratará de imponer su voluntad.
Además de para la caza o como animal de compañía, es un perro que requiere altos niveles de ejercicio físico y estimulación mental para no volverse destructivo. Por esto, el deporte es otro de los ámbitos en los que destaca, por ejemplo, en agility o canicross. Es una raza recomendable para deportistas, corredores, senderistas o ciclistas que busquen un compañero de ruta.
Sin embargo, necesitan a alguien capaz de entrenarlos con paciencia, pues son inteligentes pero muy testarudos. Prefieren los espacios abiertos, casas con terreno amplio o si se vive en ciudad con acceso rápido a zonas naturales.
Salud
Como buen perro de caza que es, su salud es más rústica que su origen aristocrático, sin dolencias reconocidas, pero sí con algunos cuidados. Al igual que otros perros de orejas caídas, como cocker, setter o bloodhound, requieren revisión de sus orejas para evitar las infecciones de oído y cepillado frecuente para quitar el pelo muerto y mantenerlo brillante.
(Páginas 24 y 25)
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