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Áres 'Pino' vom Felsenschloss duerme en el cielo de los dioses

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Diez años. Así de corta fue la vida pero a la vez intensa de Áres, aquel cachorro de pastor alemán de trabajo DDR que David Pino, Policía Local de Montilla, Córdoba, fue a buscar a Alemania. Ese que le enseñó tantas cosas, desde cómo se rastrea hasta cómo debe aprender un guía a leerlo. Sus vida pasó por distintas disciplinas, pero con el rastro se consagró. Perro policía, destinado a detección y salvamento, tuvo que ser el rastro por olor específico el que lo hizo imprescindible en numerosos operativos

Por Miguel PELE

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Hacer un viaje largo para traerlo a Montilla no fue un impulso, sino una decisión muy meditada y con constancia, paciencia y compromiso, aquel grandullón torpe y desgarbado, cual patito feo, llegaría a convertirse en un “dios” para Pino, haciendo honor a su nombre, pero sin su violencia y brutalidad.
Desde pequeño fue forjando su carácter, su estructura mental, su temple y equilibrio. Le llevó su tiempo, pero a los 18 meses ya imponía, con sus 65 cm de altura a la cruz y 44 kg de peso, más que suficientes para realizar obediencia IGP, pruebas IRO y coquetear con el mondioring.
Buscado como perro de detección y salvamento y especializado en búsqueda en grandes áreas, tras un descuido se destapó el tarro de las esencias: el rastro. David salió con la bicicleta y al rato Áres aprovechó una puerta abierta para ir a buscarlo. Al regresar le explicaron lo sucedido. Podía haberse perdido, tener un accidente, que alguien lo robase… pero no, allí por el camino volvía con la trufa en el suelo siguiendo el rastro. Así se especializó en búsqueda por olor específico. Otra disciplina que le enseñó a su dueño. Y no solo en tierra, sino también en asfalto.
Incansable, imperturbable, inigualable. Lo mismo buscaba a altas temperaturas a medio día que a las dos de la madrugada. Siempre centrado y por qué no decirlo, competitivo. Así lo hacía cuando se ejercitaba con Kiara, otra perra de grandes áreas de David, hasta convertirse en un perro fiable al 100%.
A partir de ahí, participó en operativos de búsqueda de personas desaparecidas, en coordinación con Guardia Civil, Policía Nacional, Policías Locales, GREA, Bomberos, Protección Civil, SOS Desaparecidos y distintas unidades cinológicas, donde demostró su fiabilidad, constancia y lectura correcta del rastro en condiciones reales.

Ayudando a los demás
Con cuatro años comenzaron sus búsquedas, la primera para él, en Lora del Río, Priorato (Sevilla, 2019). Allí buscó a Joaquín López de 68 años. Terreno extensísimo, con elevada dificultad, siguiendo el rastro con insistencia y marcando puntos concretos. Otros equipos marcaron también el mismo lugar. Dos años más tarde se encontró el cadáver a 1,4 km de donde Áres había marcado, tras haberse precipitado.
Tras esta búsqueda le siguieron otras., Como la de Francisco Pérez, 79 años en Montilla, Córdoba, al que encontraron con vida a menos de 100 metros del punto marcado por el perro. José Morilla, en Córdoba capital, búsqueda activada por SOS Desaparecidos, Áres aportó información sobre la dirección de desplazamiento más probable. Dos meses después, el cuerpo fue encontrado sin vida.
Jorge Alamillo, de 41 años, en Candón, Huelva. Un dispositivo coordinado por la Guardia Civil, en los que el perro realizó trabajos de rastro y descarte técnico, priorizando áreas para evitar esfuerzos innecesarios. A día de hoy esa persona continúa como desaparecida.
Desaparición de Francheca Gilliland, de 38 años en Montilla, Córdoba, en 2020. Tras la desaparición se requirió a Áres como perro de rastro, que fue al domicilio para obtener una referencia de su olor. Allí el perro determinó que no había rastro continuado desde la vivienda. Eso indicaba que no se fue a pie, de ahí el valor de Áres en leer lo que hay y también lo que no hay.
Otro más en Alcolea, Córdoba, en agosto de 2022 donde se localizó con vida a un vecino diagnosticado con Alzheimer. Desde el último punto de avistamiento Áres enganchó el rastro con decisión y se logró la localización con vida del desaparecido a 700 metros.
Así era Áres, fuerte, pero a punto de morir en dos ocasiones. En una se tragó una toalla y tuvieron que extirparle metro y medio de intestino, pero sobrevivió. Una segunda vez, en 2019, otro accidente intestinal lo llevó al quirófano. “El perro está muy mal”, esas fueron las palabras del veterinario, que hicieron milagros para recuperarlo. Por su fortaleza y los cuidados que le dieron también sobrevivió y volvió al trabajo.

Para la eternidad
Pero incluso los dioses tienen su último día. Para Áres fue el de Nochebuena y hasta ese momento demostró la enjundia de héroe de la que estaba hecho, prefiriendo estar bajo la lluvia en la naturaleza que bajo cubierto. Su cuerpo se ha ido, pero deja sus genes en Bull, su nieto, y en otros perros que trabajan para Bomberos, Guardia Civil, Policía Local… El trabajo que realizó en vida lo harán inmortal en sucesivos en cursos de formación a través de vídeos que deja con sus enseñanzas.
Si veis alguna letra borrosa es por las lágrimas que este redactor derramó en recuerdo de un perro excepcional. Va por ti, Áres. Un dios terrenal que vuelve al cielo.

Los datos
10 años fue su vida llena de energía hasta su último aliento

 

(Páginas 32 y 33)

 

Pastor alemán DDR, hogareño con origen guerrero

 

In memoriam Blanca

 

 

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