Apatía y desánimo entre los veterinarios a los 12 meses de entrar en vigor PresVet

Se cumple un año de la entrada en vigor del polémico Decreto 666/2023 que instauró el Gobierno para poner en marcha PresVet, la plataforma impuesta para registrar los antibióticos por parte de los veterinarios y todo sigue igual. De nada sirvieron caceroladas, huelgas, manifestaciones, protestas o reuniones con responsables políticos o altos dirigentes administrativos.
El Ministerio de Agricultura no ha movido ficha en estos doce meses, y la inseguridad, apatía y desánimo se ha instalado en muchos veterinarios clínicos, que ven cómo no pueden hacer su trabajo de forma operativa.
“Por ahora seguimos esperando. Había un compromiso de modificar el decreto, pero no se ha producido todavía nada y parece poco probable que se produzca”, señala a LADRIDOS Benito Pérez Delgado, presidente de la Asociación Española de Veterinarios Clínicos. “Hay en el sector un sentimiento de inseguridad que dificulta en muchos casos una atención médica correcta con el uso de los medicamentos adecuados a cada patología a las que nos enfrentamos”.
En definitiva, como siempre han avisado, un gran problema de salud pública que pone en peligro el bienestar animal por una restricción excesiva.
“Los veterinarios estamos muy comprometidos, como hemos estado siempre, con el control del abuso y uso de antibióticos en animales, somos muy conscientes de las enfermedades que son resistentes, hace muchos años que estamos responsabilizados con este tema”, indica Pérez Delgado.
El problema es que desde enero de 2025 se les obliga a entrar dentro de un sistema que les limita en su capacidad de tratar a los animales. “Lo que ha cambiado últimamente ha sido la obligatoriedad de limitarnos a unos sistemas que restringen mucho el uso terapéutico de muchas medicinas necesarias para los animales”, matiza Delgado.
“Al final, no hay tantos medicamentos registrados para los animales. Sí hay dificultades para el uso de medicamentos que no estén registrados para animales en nuestros pacientes, la verdad es que las posibilidades terapéuticas se reducen muchísimo”, matizan fuentes del sector.
Por el momento siguen a la espera con unos datos que reflejan una situación preocupante.
Más del 90% de los veterinarios ha experimentado ansiedad, el 85% ha sufrido insomnio y 6 de cada 10, síntomas de depresión, según un informe de Gosbi. El sistema PresVet “se ha convertido en un factor clave de estrés, afectando al 73,2% de los profesionales”, según el estudio.
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Bruselas avala Presvet con datos de 2024, antes de ser obligatorio para los veterinarios clínicos

