Caza pelo, pluma y sigue el rastro de sangre: así es el pachón navarro

Nacido para la caza, pero a la vez manso y tranquilo, con una admiración total hacia su dueño, debe tener una socialización exquisita desde que nace y será un perro equilibrado. En otros tiempos abundante, hoy está en periodo de recuperación. Es un perro grande, hasta 60 cm de altura y 30 kg de peso, cazador infatigable de pluma o pelo, incluso de rastro de sangre
Por Miguel PELE
Esta raza abundaba hasta mediados del siglo pasado, pero a partir de ahí comenzó un declive que lo llevó a casi desaparecer en los años 70. Una familia de Guadalajara apostó por la raza y recogió ejemplares para comenzar la recuperación. En nuestros días sigue estando en niveles muy bajos, si bien “Hemos empezado a comprobar que hay más pachones de los que pensábamos, sobre todo, en la gente muy mayor en los pueblos”, afirma José Luis Gorricho.
El Gobierno de Navarra publicó en el BON N.º 115 - 25/09/2006 el estándar de la raza, pero desde aquel momento quedó en el olvido.
Gorricho es un seguidor acérrimo de esta raza, solo reconocida a nivel nacional, y tras hacer un curso de adiestramiento encontró un pachón navarro muy bueno para la caza. Después seis años con la raza, con el afijo Del Garito ha inscrito su primera camada “De las pocas que puede haber inscritas en la RSCE”.
Tiene dos pachones navarros dedicados a competición en la Real Federación Española de Caza. A través de las redes sociales están dando a conocer la raza y la gente comienza a interesarse por ella. Tienen un grupo de WhatsApp con más de 200 seguidores y otro de Facebook que supera los 1.200 miembros. El objetivo es que vuelva a ser lo que fue como importante perro de caza.
La asociación
Ahora se está preparando una asociación española del pachón navarro, con todos los trámites realizados a falta de la firma oficial, en la que la presidencia va a recaer sobre Gorricho, acompañado por un grupo de seguidores de la raza a nivel nacional, representativo de diferentes zonas de España, con el fin de potenciar la raza, relanzarla y clasificar todos los ejemplares. Para ello, realizarán un censo a partir de los datos que les proporcionen los socios en el que ir catalogando y diferenciando los que aparezcan.
Una de las primeras normas que pretenden implantar en la asociación es que todos los que quieran criar deberán inscribir sus camadas en la RSCE, aquel que se lleve un cachorro se comprometerá pasar el reconocimiento de raza al año de vida del animal y estos costes se los descontarán del precio de los cachorros.
Al ser una raza menos conocida no han aplicado unos criterios comunes y a la hora de clasificarla habrá que “Dar un poco de manga ancha para recuperar ejemplares que no cumplan algún criterio, pero que sean un fuera de serie”, y más cuando no existe una población demasiado grande en la que buscar otros repdoductores.
Características
El pachón navarro es descendiente del perro de punta español, los sabuesos de rastro y los perros de presa, según escritos documentados en la alta Edad Media, época en la que fueron usados como perros de muestra para complementar la cetrería.
Está tipificado como un perro de caza continental, en la línea del braco alemán, del deustch drahthaar… de cuerpo recio, cabeza grande, hocico cuadrado y fuerte, tronco cilíndrico, casi siempre con pelo corto, pero con textura dura y basta. En algunas camadas salen cachorros de pelo largo, llamados sedeños. Este pelo largo los hace más propios para zonas del norte, más frías y húmedas.
Su tamaño es grande, pues están entre los 48 y 60 cm de altura y oscilan entre los 20 y 30 kg, según el sexo. Dan la sensación de ser ligeros, pero tienen mucho hueso y son más pesados de lo que aparentan. Este peso no les impide ser animales rápidos y trotadores, con un trote continuo y alegre, que se regula muy bien para no desfondarse, pues son capaces de pasar el día cazando. Para ello usan tanto el aire por arriba como para el rastro, por lo que son propicios tanto para pluma como para pelo e incluso para seguir el rastro de sangre.
“Es un perro dócil ‘con avaricia’, con unas sensibilidades bajas para las zarzas, los ruidos o meterse al agua y altas si le riñes más de la cuenta, pues es muy sentido”. Es un cazador de escopeta, caza para el dueño, al que siempre busca siempre dónde está, cuándo va a llegar a su lado y espera que resuelva el lance. Es manso, tranquilo y, sobre todo, muy noble.
Socialización
Gorricho insiste en que esta raza, al igual que todas, debe tener una socialización perfecta desde que nace: hasta los cuatro meses tiene que estar con su madre, acostumbrado a vivir con más perros, personas y habituado a todo tipo de ruidos, texturas, olores… para que sean perros muy equilibrados. Además, como tiene pasión por la comida, es una gran ayuda para su adiestramiento y hace cualquier cosa para que le des de comer. Es muy familiar y defiende lo suyo.
Como perro de caza es un perro rústico, con la salvedad de algún problema de consanguineidad por los posibles cruces que haya habido a causa de la escasez de ejemplares. “Es una raza adictiva, porque una vez que tienes un pachón ya no quieres otra raza porque ellos saben lo que estás buscando, tienen una conexión especial con el dueño”.
Finalmente, espera que el Gobierno de Navarra respalde “La recuperación de la raza con la celebración de algún concurso, alguna monográfica que dé a conocer esta raza autóctona de la Comunidad Foral y animar a la ciudadanía a que se informe y conozca las características de esta raza española”, concluye esperanzado Gorricho.
(Páginas 18 y 19)
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