Dos perros trabajarán 60 jornadas en la lucha contra la extinción de los urogallos

El gobierno del Principado de Asturias, tras constatar la preocupante situación de los urogallos cantábricos declarados en peligro de extinción, en situación crítica, ha decidido sacar a licitación la realización de censos estivales para conocer la productividad de la especie así como trabajos de radio captura y marcaje y su seguimiento. Para ello, la empresa adjudicataria deberá contar como mínimo con dos perros entenados en la detección de urogallos que deberán trabajar 30 jornadas en 2026 y otras 25 en 2027. El Gobierno de Asturias pagará 3.000 euros por 60 jornadas de trabajo de dos canes que colaborarán con los censos de esta ave
Por M. ARAMBARRI
Según el pliego de condiciones publicado en la Plataforma de Contratación Pública el pasado 7 de enero, el presupuesto total destinando a estos trabajos es de 146.370 euros repartidos en dos años y una posible prórroga de otro año más.
Dentro de este presupuesto, la memoria justificativa de la licitación marca un total de 3.000 euros por las 60 jornadas de tabajo que deberán realizar los dos perros, 30 en el presente año y otras 30 en 2027.
El contrato consiste en la realización de un estudio que permita estimar la abundancia y productividad del urogallo cantábrico en Asturias. Para ello, la empresa adjudicataria deberá realizar batidas de muestreadores en línea en época estival.
Para comenzar y conocer sus índices reproductivos se intentará contactar con el mayor número de hembras posible y el número de pollos que le acompañan.
Una segunda actuación sobre esta especie en peligro de extinción en situación crítica, serán trabajos de captura, marcaje y radioseguimiento, tanto de ejemplares hembras como machos de urogallo cantábrico, lo cual permitirá conocer aspectos sobre su reproducción, supervivencia y uso del espacio.
“De manera complementaria a estas labores, se anotarán los rastros e indicios que puedan indicarnos la presencia de individuos no detectados directamente. También se realizará la recogida de muestras biológicas que puedan ser utilizadas para seguimiento veterinario y/o análisis genéticos que puedan servir como importantes herramientas en la gestión de la población de la especie”, según se indica en la memoria justificativa de la licitación.
Las estimaciones sobre el éxito reproductor de los urogallos se deben basar en la realización de muestreos de productividad de las hembras de la especie. “Dichas estimaciones se pretenden obtener durante los veranos de los años del contrato, mediante la realización de censos a través de batidas acompañadas con perros de muestra por las zonas de estudio.
El principal objetivo es contactar con el mayor número posible de hembras de urogallo, comprobando si van acompañadas o no de subadultos. La mayor parte de los trabajos, que se desarrollarán en los meses de julio, agosto y septiembre, serán en las zonas de presencia comprobada de urogallo en los últimos años, es decir, en los concejos de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias.
Se realizarán al menos 15 jornadas de censo con perros adiestrados en manchas boscosas con posibilidades de éxito como son las zonas de cría de urogallo.
El Principado advierte de que como el urogallo es una especie muy sensible a su manejo, un manejo inadecuado por falta de experiencia puede provocar la muerte de individuos por parada cardiaca, asociada a una miopatía de captura. “Por ello es fundamental que el equipo técnico para la captura de ejemplares de urogallo cantábrico tenga experiencia en seguir los protocolos establecidos para minimizar los riesgos en la captura”.
Esto hace que “el criterio de adjudicación se base en trabajos realizados, incidiendo en la cualificación y experiencia con la máxima especialización ya que esto afecta de manera significativa y fundamental a la mejor ejecución del contrato y a la seguridad de la especie manejada durante las labores de ejecución”, indica el pliego de condiciones.
Además de los dos perros entrenados en la detección de urogallos, la empresa adjudicataria del contrato por los dos años más otra anualidad de posible prórroga, deberá contar con al menos un biólogo y veterinario con experiencia mínima de tres años en el manejo de la fauna silvestre y radiomarcaje; un vehículo todo terreno, material de captura, transportines adecuados para cada uno de lo perros con los que trabajen, material de marcaje y material para la recogida de muestras genéticas.
Un 8% más que en 2019
El urogallo es un ave forestal que se extiende desde la Península Ibérica hasta el este de Siberia. En la actualidad se reconocen 12 subespecies, dos de las cuales se encuentran geográficamente aisladas del resto: itanicus distribuido a lo largo largo de los Pirineos españoles y franceses, y cantabricus, que se distribuye en la Cordillera Cantábrica y que presenta una serie de peculiaridades que la diferencian ecológicamente del resto. Su característica más notoria es que el hábitat forestal en la Cordillera Cantábrica consiste casi exclusivamente en bosques caducifolios. Según el Ministerio para la Transición Ecológica, tras los últimos estudios realizados en 2024 se estima que su población asciende a 209 ejemplares, lo que supone un incremento del 8% con respecto a los datos obtenidos en 2019. De esos 209, 117 (56%) son machos y 92 (44%) hembras. En el censo anterior, la desviación de la razón de sexos hacia los machos fue más acusada (31,5% hembras: 68,5% machos) mientras que en esta estima poblacional de 2024 la detección de hembras ha sido superior, distribuidos en las provincias de León, con dos tercios de la población, y el Principado de Asturias con un tercio de los individuos.
En base al número de ejemplares individualizados genéticamente, el 67% de la población habita las comarcas leonesas de Alto Sil, Laciana y Omaña principalmente, con ejemplares dispersos presentes en Ancares y El Bierzo. El 33% se distribuye por el Principado de Asturias en los concejos de Degaña, Cangas de Narcea e Ibias.
Estos resultados evidencian que aún queda un largo camino por recorrer para lograr alejar al urogallo del riesgo de extinción. Son apenas dos centenares de individuos los que sobreviven tras su declaración “en situación crítica” en 2018. Las hembras de urogallo son el grupo de población clave a favorecer, asumen la mayor parte de la inversión en reproducción y crianza de pollos y sufren mayores tasas de mortalidad natural, por lo que su protección y promoción resulta esencial para incrementar el éxito reproductivo.
Los datos
209 ejemplares censados
44% son hembras
(Páginas 6 y 7)
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